José Luis Fernández Barcelona
José Luis Fernández (UGT): "Ningún incremento retributivo solucionaría los problemas de la educación en Cataluña"
El secretario general de Servicios Públicos del sindicato afea que el conflicto azuzado por Ustec opaque los beneficios del acuerdo con el Govern, y denuncia agresiones a afiliados
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Dos meses después de posar en la firma del acuerdo educativo con el president de la Generalitat, Salvador Illa, y los líderes de UGT y CCOO en Cataluña, Camil Ros y Belén López, el secretario general de Servicios Públicos de la primera organización, José Luis Fernández, se reafirma en que está en el lado correcto del conflicto.
El clima que impera en la comunidad educativa es sumamente tenso. En el conflicto azuzado por Ustec impera incluso el señalamiento de quien no se suma al pulso laboral para pedir más dinero en la nómina, una exigencia que crispa la mesa sectorial convocada por la consellera de Educación, Esther Niubó, este jueves.
Firma del acuerdo educativo con UGT y CCOO entre el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; Belén López (CCOO); Camil Ros (UGT); y los secretarios generales Eduardo Núñez (CCOO) y José Luis Fernández (UGT)
"Ningún incremento retributivo, por grande que fuera, solucionaría los problemas de la educación en Cataluña", resume Fernández en conversación con este medio, tras haber conseguido un aumento de 3.000 euros anuales, incluido ya en la nómina de este mes.
Mientras el sindicato liderado por Iolanda Segura mantiene convocadas 14 convocatorias más de huelga --la del pasado martes movilizó a uno de cada tres docentes en Cataluña--, las organizaciones firmantes han celebrado cinco reuniones para poner cifras y calendario a un pacto que moviliza 2.000 millones de euros en cuatro años.
En su despacho en la sede de UGT en el Raval de Barcelona, Fernández afea que el ruido opaque las bondades de la entente. Esta mejora salarios, reduce ratios y dota de recursos a la escuela inclusiva, "objetivos compartidos por todas las organizaciones", incide, sabedor de que es un punto de partida para mejorar la escuela catalana.
-¿Cómo viven este nuevo ciclo de huelgas que ustedes no secundan?
-Desde la tranquilidad de quien ha asumido una responsabilidad que hacía mucho tiempo que nadie había asumido. Hoy, quien tiene la capacidad, la valentía o la determinación de poner encima de la mesa posibles soluciones a la situación de la educación en Cataluña se ve inmerso en una campaña de crítica y de desprestigio. Es algo que ya hemos vivido en otros sectores.
-¿Cómo es esa crítica que reciben?
-Hemos roto la dinámica de las últimas décadas. El sector educativo ha estado secuestrado por la falta de inversión por parte de los gobiernos y la falta de capacidad de los sindicatos corporativos de rentabilizar el malestar de los docentes.
Creíamos que era el momento de intentar conseguir un acuerdo con suficiente presupuesto para empezar a concretar medidas determinadas a mejorar las condiciones del sector.
-¿Se creen a la Generalitat cuando dice que no tiene más recursos ahora mismo, y que este acuerdo es el mejor que se puede conseguir hoy?
-Si hay recursos o no, nosotros no podemos certificarlo. Lo que sí que sabemos es que hay necesidades muy importantes dentro del conjunto de los servicios públicos. Llevamos décadas de desinversión en los servicios públicos, y no solo los docentes tienen necesidades, también las hay en el sector sanitario o en el social. El otro día firmamos un acuerdo de 600 millones de euros para equiparar las condiciones de este último, un sector súper precario... las necesidades son generales, a nivel de país.
Durante décadas, no ha habido una apuesta real por dotar de recursos al sector educativo, y ahora sí hay, por lo menos, una partida presupuestaria con la que abordar esas necesidades. ¿Que si es insuficiente? Es un punto de partida.
-¿Por qué otros sindicatos no firman el acuerdo que alcanzaron con el Govern y CCOO?
-Eso deben responderlo ellos. El acuerdo no nace de la nada, es falso que se pactara desde la cúpula de los sindicatos, y lo sabe quien ha participado en la negociación de la mesa sectorial.
El problema es que hay unos sindicatos corporativos que se han retroalimentado del no permanente, que han rentabilizado el descontento, pero no han tenido la capacidad de firmar acuerdos para dar respuesta a las necesidades de los profesionales.
Y creo que hay algo más detrás de esto, una estrategia sindical de cara al proceso electoral del año que viene, más que una voluntad real de abordar la problemática.
"Llevamos décadas de desinversión en los servicios públicos y no solo los docentes tienen necesidades, también las hay en el sector sanitario o en el social".
-¿Qué destaca del acuerdo que firmaron y que ya está en proceso de despliegue?
-Que hay un acuerdo después de mucho tiempo, y que hay una partida presupuestaria para desplegarlo. La propuesta es razonable, un punto de partida, pero sobre todo da respuesta a las necesidades que hay dentro de las aulas. Estamos intentando reducir las ratios, que es un elemento fundamental para el desempeño del docente, y atender la diversidad de dificultades que tiene el alumnado con el despliegue de la inclusiva.
-En cuanto a eso, ¿cuál es el gran avance en materia de escuela inclusiva?
-El avance primordial es el aumento de recursos, sobre todo en recursos humanos. El hecho de poder multiplicar el número de recursos para poder atender a aquellos alumnos que tengan dificultades especiales ha de permitir una mejor calidad en la prestación del servicio.
Es evidente que todavía estamos lejos de los recursos que se necesitan, pero este es un paso previo para atender como merecen a aquellos alumnos con dificultades especiales.
-Porque hoy los docentes se enfrentan a una situación muy diferente respecto a años anteriores en las aulas, con el aumento de diagnósticos...
-Esa es una realidad en la que todo el mundo coincide. La diversidad de situaciones y de necesidades que tiene hoy la educación en nuestro país no tiene nada que ver con la que se vivía hace 20 años. Si tú no dotas de recursos un sistema que tiene esas necesidades, lo único que provocas es precariedad en el servicio y malestar en los profesionales.
Una docente muestra un cartel contra la subida de sueldos de los Mossos d'Esquadra en la manifestación del pasado 12 de mayo Barcelona
-¿Y sobre el sueldo?
-Es cierto que el incremento retributivo no es el que nosotros hubiésemos querido, pero claro, teníamos dos opciones: intentar dar respuesta al conjunto de las necesidades del sistema o dedicar toda la partida presupuestaria a incrementos salariales. Y la problemática de la educación es estructural, está cronificada, por lo que ningún incremento retributivo, por muy grande que sea, solucionaría sus problemas.
-¿Entonces?
-El país tiene un problema de salarios. Y creo que hay colectivos que en un momento determinado han visto frustradas sus expectativas con respecto a su situación económica. La situación de precariedad que existe en el conjunto de las administraciones está impidiendo que el ascensor social tenga el objetivo para el que está pensado. Y en estos momentos se está pensando más en los intereses corporativos que no en el interés general del sistema educativo. Es un error intentar cronificar el malestar de los docentes, porque esto no dará la oportunidad de avanzar en la vía de los objetivos que todos compartimos.
-¿Las familias conocen el acuerdo?
-Estamos en el inicio de su despliegue, y sería mucho más sencillo si todo el conjunto de la representación sindical se sumase en ese esfuerzo. Las familias, ahora, lo que perciben es crispación y división entre el colectivo, fomentadas por un conjunto de organizaciones sindicales que tenemos la sensación de que persiguen más la batalla o la confrontación política que no la resolución de los conflictos laborales.
-¿Y cómo afecta al alumnado?
-Estamos en fase de evaluación y hay inseguridad, porque hay clases que no se pueden celebrar. Ellos mismos dicen que no se acabará el curso con normalidad. Genera incertidumbre, sobre todo en aquellos que comienzan su formación universitaria.
-Con las ratios actuales, ¿se puede garantizar una educación de calidad?
-Llevamos mucho tiempo con ratios que están muy por encima de lo que sería deseable, lo que genera precariedad en la prestación del servicio. Pero volvemos a repetir: esto sólo se puede revertir con la voluntad de todas las partes de consenso en las propuestas, y con un gobierno que sea sensible presupuestariamente a esas necesidades.
-¿Ha costado menos alcanzar este acuerdo que otros anteriores?
-En los últimos cuatro años se han hecho decenas de convocatorias de huelga, han habido innumerables movilizaciones, multitud de negociaciones frustradas y, en este momento, creo que todos tenemos una oportunidad de desplegar un acuerdo que puede ser el punto de inflexión hacia una nueva realidad.
Hay quien lo está planteando desde el punto de la necesidad corporativa de un colectivo determinado al que representan. Nosotros lo hacemos desde el convencimiento de la necesidad del colectivo, del conjunto de la comunidad educativa; como sindicato de clase, tenemos la necesidad y la obligación de tener una mirada más amplia.
Un menor, en la manifestación contra el acuerdo educativo que moviliza 2.000 millones de euros en Cataluña Barcelona
-Precisamente, sobre esa visión amplia... ¿cuál es la situación del resto de servicios?
-Las administraciones tienen que tomar decisiones valientes tras décadas de desinversión en servicios esenciales, que son los que garantizan la calidad democrática de un país. Nos hemos encontrado con un Govern sensible para cerrar la etapa de recortes que hemos vivido en los últimos años. La concatenación de las diferentes crisis nos ha llevado a que, sobre todo después de la crisis sanitaria, se vieran todas las costuras de unos servicios públicos en precario.
Aquellos sindicatos que tienen una visión tan corporativa no son capaces de visualizar que hay trabajadores y trabajadoras --sobre todo, trabajadoras-- en los servicios públicos de este país que todavía no están ni a la altura del salario mínimo interprofesional, teniendo un trabajo tan esencial como es el cuidado de nuestra gente mayor. Hemos de ser un poquito más generosos y tener una visión más de conjunto.
Lo único que hace el corporativismo dentro de los servicios públicos es empobrecerlos.
-El pasado jueves sí que participaron en la huelga de la etapa de 0 a 3 años. ¿Por qué en esta sí?
-No tiene nada que ver la situación de las educadoras de las escuelas infantiles con el docente de un centro de secundaria. Es un colectivo que está en una situación muy precaria, al que debemos estar acompañando y abanderando sus reivindicaciones.
"Es un error cronificar el malestar de los docentes porque no dará la oportunidad de avanzar en la vía de los objetivos que todos compartimos".
-La semana pasada saltó la polémica sobre la infiltración de los agentes de los Mossos d'Esquadra en asambleas de profesores. ¿Qué opinan desde el sindicato?
-Es tan injustificada como innecesaria. Las fuerzas del orden no tienen que estar para controlar asambleas de ningún tipo, y menos en mitad de un conflicto laboral. Pero también consideramos que esa crítica se la podrían hacer también a aquellos que, ante la firma de un acuerdo legítimo por parte de organizaciones sindicales, tuvieron actitudes injustificadas e innecesarias de crispación y de agresión, tanto verbal como física, hacia los afiliados y los delegados de la UGT y de CCOO.
-¿Agresiones? ¿Esto ha sucedido?
-Sí. Nosotros incluso tenemos puestas algunas denuncias por agresiones físicas y verbales a afiliados y delegados en los centros educativos. Al secretario general de la UGT del Vallès Oriental lo agredieron en la calle en mitad de la protesta. Y en centros diversos a lo largo de Cataluña, y durante la huelga, incluso en locales sindicales propios. Y no se vio tampoco una crítica o un reconocimiento de hechos tan graves como esos por parte de los sindicatos convocantes. No hubo ratificación ni hubo manifestaciones en contra de esas actitudes.
-Se están superando algunos límites...
-Hay quien se alimenta del conflicto y de la crispación de manera interesada, lo que lleva las posiciones a extremos que no aportan absolutamente nada. La crispación permanente lo único que lleva es a una frustración colectiva.
-El plan piloto del Govern para que haya Mossos de paisano en los colegios más conflictivos, o con necesidad de mediación, ha generado polémica
-El Govern nos dijo que era una petición de las direcciones de los centros por una alta conflictividad. Nosotros consideramos que esto se ha de abordar desde el punto de vista pedagógico; para eso tenemos educadoras y educadores, que hacen las intermediaciones. Y vuelvo a repetir: los cuerpos de seguridad deben estar para garantizar la seguridad en las calles, no en los centros educativos.
-Los docentes que rechazan el acuerdo están también indignados por el plus de 50 euros por pasar la noche fuera, de colonias. ¿Qué opinan?
-Esta era una reivindicación histórica por parte del colectivo de docentes. No nos hemos inventado ninguna propuesta. En el ámbito de la negociación en las semanas previas a la propuesta del acuerdo, este era uno de los elementos que todos los sindicatos coincidían en que se debía abordar. Todas las propuestas que se han terminado recogiendo en el acuerdo son fruto de las negociaciones de la sectorial de educación.
El tema es que, cuando el acuerdo empezó a coger forma y se vio que había posibilidad de dotarlo de recursos, hubo quien, bueno, creyó que le era más rentable sindicalmente no firmarlo que firmarlo.
-Evidentemente, usted no entiende esta posición
-Es absolutamente contradictoria. Cuando tú estás en una mesa de negociación, lo que pretendes es que haya un acuerdo. Estar en una mesa de negociación para que no haya acuerdo es hacer perder el tiempo a las partes. Y cuando haces propuestas maximalistas sabiendo que no van a ser cubiertas, porque desde el principio te han dicho que no hay posibilidad de poder atenderlas, estás pervirtiendo la negociación.
-¿Y la última exigencia de Ustec de incrementar las nóminas en 400 euros?
-Los problemas del sistema educativo catalán no se solucionan con 400 euros de incremento en el salario de los docentes. Evidentemente que hemos de trabajar para que las retribuciones sean las que realmente merece el colectivo, y este es un punto de inflexión. Pero el sistema educativo catalán necesita muchas más cosas que no son solo retribuciones.
-Aún resuena el icetazo...
-Es sorprendente cómo hay organizaciones sindicales que siempre hacen la lectura en negativo de los acuerdos que firmamos. Sobre el famoso icetazo, existía la necesidad de abordar la temporalidad en la contratación de las administraciones públicas. Con CCOO, iniciamos el proceso de estabilización de plantillas, y pervirtieron el mensaje sobre aquel acuerdo, diciendo que se iba a utilizar para despedir a docentes.
El tiempo nos ha dado la razón. En estos momentos más de 13.000 docentes en Cataluña han estabilizado su situación laboral, y ahora tienen plaza en propiedad.
-¿Establece un paralelismo con la situación actual? ¿Cree que el tiempo les va a dar la razón con el acuerdo de los 2.000 millones?
-Bueno, es un patrón de comportamiento. Ante la posibilidad de acuerdo, la confrontación y los mensajes pervertidos en el sentido de intentar contaminar un poco los acuerdos.
-¿Qué solución le augura a este final de curso tan agitado?
-Esperamos y deseamos que reine la cordura, que haya una cierta generosidad por todas las partes. Lo ideal sería que todos los sindicatos con representación en el sector entiendan que el acuerdo permite desarrollar todas aquellas propuestas que necesita el sistema educativo. Que seamos capaces de encontrar puntos de acuerdo donde podamos darle de alguna manera la tranquilidad y el sosiego que las aulas necesitan.
Nosotros estamos poniendo nuestra parte. A partir de aquí, cada uno será responsable de las posiciones que adopte.