Fotomontaje de Salvador Illa, Oriol Junqueras y Jéssica Albiach, con un aula de fondo

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Política

El Govern y ERC ultiman un acuerdo presupuestario que amplíe la inversión en Educación

Las partes confían en poder presentarlo tras las elecciones andaluzas y frenar la huelga educativa impulsada por Ustec, que amenaza con un final de curso lejos de la normalidad esperada

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El principal argumento del Govern para no satisfacer las demandas de Ustec, el sindicato educativo nacionalista que organiza la huelga de los profesores prevista hasta el próximo 5 de junio, era que el margen de maniobra sin presupuestos era muy limitado, un escenario que está muy cerca de cambiar y que promete poner fin a las protestas de los docentes.

Según ha podido saber este medio, el Ejecutivo de Salvador Illa y ERC están ultimando un acuerdo por las cuentas en el que se ampliarán las partidas destinadas al departamento de Educación, para destinar aún más recursos a disminuir los ratios de alumnos por clase y mejorar progresivamente las condiciones laborales de los docentes.

Dos elementos que ya aparecen en el acuerdo educativo firmado por CCOO y UGT que moviliza 2.000 millones de euros, y que ya está en fase de despliegue, pero al que el sindicato mayoritario da la espalda, exigiendo más.

8.356 millones

La gesticulación de Ustec --por ahora mantiene su agenda de manifestaciones, con una huelga en toda Cataluña mañana-- no derivará en un nuevo pacto. El Govern ya está enfocado en el despliegue del actual, con subidas salariales que rondan los 3.000 euros anuales en 2029, además de las mejoras mencionadas, también en escuela inclusiva.

Pero su presión y la de su partido amigo republicano derivarán en un pacto presupuestario que hará incrementar la partida destinada en Educación, de 8.356 millones de euros según el proyecto presentado por la consellera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, en febrero y retirado en marzo. Así, el aumento respecto a los últimos aprobados, los de Pere Aragonès en 2023, será superior al 24,4%.

Este pacto podría presentarse oficialmente el próximo lunes 18 de mayo, el día después de las elecciones andaluzas del próximo domingo, aunque las partes apuntan sin mayor concreción a esa semana, cuando el proyecto volverá al Parlament tras haberse retirado en marzo y las cuentas se tramitarán para aprobarse antes de terminar el período de sesiones, según lo previsto.

Contará, en esta línea, con el apoyo de los socialistas, ERC y los Comuns, que también se habían mostrado a favor de ir más allá del acuerdo suscrito entre el Govern, CCOO y UGT, que Ustec considera insuficiente, y de que las inversiones en el sistema educativo sean prioritarias en estos presupuestos, que serán los primeros que se aprueban en Cataluña desde 2023.

Sigue la huelga

A expensas de que las negociaciones acaben de concretarse y de conocer el detalle de estas partidas, el sindicato nacionalista prevé mantener la huelga, que arrancó el pasado jueves con el foco puesto en las guarderías y que continuará esta semana con el parón total de este martes, al que acompañarán acciones territorializadas tanto el miércoles como el jueves.

Independientemente de los presupuestos, Ustec pide reunirse con la consellera Esther Niubó para poner el foco en el acuerdo educativo, que el Govern está de acuerdo en desarrollar pero que este exige negociar de nuevo, entre acusaciones cruzadas de haberse levantado de la mesa de diálogo constituida al respecto y de una inflexibilidad que "impide avances".

El departamento, en respuesta, anunció ayer una mesa sectorial donde el sindicato nacionalista está convocado, aunque por ahora continúan las tensiones, agravadas por la polémica medida del Govern de impulsar un plan piloto con Mossos d'Esquadra de paisano en colegios e institutos conflictivos y por la infiltración de dos agentes en una asamblea educativa.

Presupuestos

En lo que al contenido del acuerdo presupuestario se refiere, la mayoría progresista del Parlament podría dar apoyo a cuestiones como la construcción de una nueva línea de tren orbital para unir las principales capitales de la segunda corona metropolitana sin pasar por Barcelona ciudad, algo que ERC habría puesto sobre la mesa en las negociaciones, cumpliendo con su parte de dejar el traspaso del IRPF al margen de la negociación presupuestaria.

Esta inversión, no obstante, requerirá también de partidas estatales por su magnitud, recuperando el principal escollo entre el Govern y su socio mayoritario en lo que va de mandato, que no es otro que una mayoría en el Congreso de los Diputados que depende de Junts y que ya ha tumbado acuerdos como, recientemente, el pactado consorcio de inversiones.

Las partes buscan ahora la manera de alumbrar un mecanismo que mejore la ejecución de los presupuestos estatales y blinde las "infraestruturas de país" sin depender de los neoconvergentes, enrocados.

Final de legislatura

Este y otros proyectos como la nueva financiación, que el partido de Carles Puigdemont tampoco avala, han complicado los acuerdos de investidura de Illa hasta el punto de haber estado sobre la mesa el adelanto electoral en más de una ocasión, también en el muy improbable caso de que las negociaciones se tuerzan en los próximos días y no haya finalmente acuerdo.

El Govern, en cualquier caso, es optimista respecto a los flecos que faltan por cerrar, que confían que darán carpetazo a la crisis educativa y a tantas otras que se han acumulado en los últimos meses, en lo que ha sido un inicio de 2026 muy complejo para un Ejecutivo socialista que empieza a respirar tranquilo ante la inminencia del acuerdo con ERC, que creen que les permitirá convertir en hechos las múltiples promesas --en materia de vivienda o Rodalies, por ejemplo-- y apuntalar la segunda parte del mandato con la aspiración intacta de repetir en el mando.