Pedro Sánchez en el Global Progressive Mobilisation en Barcelona

Pedro Sánchez en el Global Progressive Mobilisation en Barcelona Quique García EFE

Política

Sánchez se erige en Barcelona como líder internacional de la izquierda: "El tiempo de la derecha ha acabado"

El presidente del Gobierno clausura la cumbre global progresista en la capital catalana con un llamamiento a frenar la ola reaccionaria y erigiéndose como la antítesis de Donald Trump

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Pedro Sánchez ha aprovechado el gran escaparate de la cumbre 'Global Progressive Mobilisation', celebrada este viernes 17 y sábado 18 de abril en la Fira de Barcelona, para reivindicar su figura.

Ante cerca de 6.500 asistentes y una veintena de líderes mundiales, el presidente del Gobierno se ha erigido en el gran líder de la socialdemocracia global y la principal resistencia frente al trumpismo.

Fin de la "ola reaccionaria"

Durante su esperado discurso de clausura, el líder socialista ha decretado el final de la hegemonía de la extrema derecha. "El tiempo de la internacional ultraderechista ha llegado a su fin", ha proclamado ante un auditorio entregado.

En este sentido, ha advertido de que los líderes conservadores "no gritan porque estén ganando, sino porque saben que su tiempo se acaba", dejando tras de sí un rastro de desigualdad y fractura social.

Orgullo frente a la estigmatización

Sánchez ha hecho un vehemente llamamiento a la izquierda internacional para sacudirse los complejos frente a los ataques ideológicos. "Han intentado que nos avergonzásemos, pero eso se acabó", ha enfatizado.

El presidente español ha sentenciado que "la vergüenza cambia de bando", apuntando directamente a quienes callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores o apoyan la guerra de forma cobarde.

Desafío a las grandes élites

Lejos de conformarse con el actual escenario, el jefe del Ejecutivo ha animado a los mandatarios presentes a no comprar el pesimismo y a "doblarle el brazo a quienes se creen intocables".

Pedro Sánchez y Lula Da Silva, este viernes en el Palau de Pedralbes de Barcelona

Pedro Sánchez y Lula Da Silva, este viernes en el Palau de Pedralbes de Barcelona

Con un tono contundente, ha cargado contra los multimillonarios, los especuladores y los tecno-oligarcas, asegurando que los gobiernos progresistas "no se arrodillan ante las élites, las ponen en su sitio".

Barcelona, epicentro progresista

La capital catalana ha sido durante estos dos días el núcleo duro del frente progresista, bajo el paraguas de una política exterior española que enarbola firmemente la bandera del 'no a la guerra'.

La cumbre ha servido para estrechar lazos en defensa del multilateralismo con figuras como Lula da Silva y los presidentes de México, Colombia o Sudáfrica, consolidando el perfil exterior de Pedro Sánchez.

El frente común de Illa y Collboni

Para el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, la receta frente al auge reaccionario pasa por aplicar el 'seny' catalán y la dignidad humana. "Hemos de dejar de quejarnos y actuar; los demócratas no tenemos miedo", ha reclamado en su intervención.

El 'president' Salvador Illa en la Global Progressive Mobilisation

El 'president' Salvador Illa en la Global Progressive Mobilisation

Por su parte, el alcalde Jaume Collboni ha centrado la agenda en solucionar la emergencia habitacional. Ha instado a frenar la especulación para garantizar que los vecinos no sean expulsados y puedan quedarse a vivir en sus ciudades.

Claves en política nacional y catalana

En clave doméstica, la intensa agenda del jefe del Ejecutivo también dejó importantes titulares territoriales. Sánchez aprovechó su presencia en la capital catalana para reafirmar su firme compromiso de traspasar el IRPF, cumpliendo lo pactado con el Govern de Salvador Illa.

Además, pidió disculpas "en nombre de España" por las palabras de Isabel Díaz Ayuso tachando a Venezuela de "narcodictadura". En paralelo, abrió la puerta a reunirse con la opositora María Corina Machado, contrarrestando la ofensiva diplomática de Alberto Núñez Feijóo.

Alianzas globales y reforma de la ONU

En la jornada previa, la cumbre dio inicio con la IV Reunión en Defensa de la Democracia, donde Sánchez exigió reformar el sistema multilateral de Naciones Unidas, abogando por que la institución pase a estar dirigida por una mujer.

El foro evidenció la sintonía con mandatarios como Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum, quien ofreció México para albergar la cita en 2027. Además, el viernes se selló una histórica cumbre bilateral con el Brasil de Lula que culminó con diez acuerdos de colaboración.

Una nueva economía del bien común

En la vertiente económica, el ministro Carlos Cuerpo anunció que España será anfitriona del Consejo Global para una Economía del Bien Común. Se trata de un foro codirigido por la economista Mariana Mazzucato para transformar el pensamiento dominante y aportar alternativas justas.

Por último, la ministra Elma Saiz sacó pecho del escudo social español como la mejor manera de combatir la desinformación. Para la titular de Inclusión, medidas como el ingreso mínimo vital o la histórica subida del SMI no son un gasto, sino una potente "inversión de futuro".