María Dolores Miralles, alcaldesa de Vinaroz, durante una comparecencia pública

María Dolores Miralles, alcaldesa de Vinaroz, durante una comparecencia pública Ayuntamiento de Vinaròs

Política

Nacionalistas acosan a una alcaldesa por equiparar el castellano y el catalán en el ayuntamiento

Decenas de manifestantes increparon a María Dolores Miralles al salir del consistorio de Vinaroz tras aprobar una reforma para que la rotulación y los documentos oficiales del municipio sean bilingües

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La aprobación, por parte del Ayuntamiento de Vinaroz (Castellón), de la reforma de su reglamento lingüístico para introducir el bilingüismo en la rotulación y documentos oficiales del municipio ha desatado la indignación de los partidos de la oposición y de seguidores nacionalistas en la Comunidad Valenciana.

Unos 300 manifestantes se concentraron el miércoles ante el consistorio para expresar su rechazo a que el castellano sea tratado en igualdad de condiciones que el catalán. La medida, según sus impulsores, pondrá fin al monolingüismo en este último idioma ya que, a partir de ahora, ambos compartirán el mismo espacio en calles, plazas, viales, toponimia y documentos públicos.

Rechazo de PSPV-PSOE y Compromís

La propuesta salió adelante con los votos a favor del gobierno municipal —compuesto por Vinaròs Independent, PP y Vox, impulsor de la medida— y en contra de los de la oposición: PSPV-PSOE y Compromís.

La reforma lingüística propició que los concentrados a las puertas del ayuntamiento protagonizaran un escrache contra la alcaldesa, María Dolores Miralles (de Vinaròs Independent), que fue increpada al salir del edificio por una decena de radicales —con gritos como "eres una persona indigna"—, al igual que el vicealcalde, Juan Amat (del PP). Asimismo, recibió insultos el portavoz de Vox, Josué Brito, tras quedarse varios minutos ante el edificio junto a otros miembros de su partido.

Los manifestantes nacionalistas llevaron pancartas con consignas como “La llengua no es toca” —"la lengua no se toca"—, “La dignitat de Vinaròs no es ven” —"la dignidad de Vinaroz no se vende"— o “Qui ataca el valencià ataca la història i la cultura del poble" —"quien ataca el valenciano ataca la historia y la cultura del pueblo"—.

La norma lingüística que da cabida al castellano junto al catalán en la rotulación y documentos oficiales de Vinaroz recibió críticas de los partidos de la oposición. Desde el PSPV-PSOE, su concejal Guillem Alsina —desbancado de la alcaldía tras una moción de censura a finales de 2023— acusó al gobierno municipal de "crear un problema por supervivencia política", mientras que, por parte de Compromís, Paula Cerdà, considera la iniciativa un “ataque” con el fin de “hacer desaparecer el valenciano del espacio público”.

Plataforma per la Llengua recurrirá ante la justicia

La medida ha generado también el rechazo frontal de entidades pancatalanistas como Plataforma per la Llengua, que ya ha anunciado que recurrirá la reforma favorable al bilingüismo ante los tribunales de justicia.

Según esta organización subvencionada por la Generalitat de Cataluña y diversos ayuntamientos y entes públicos catalanes, valencianos y baleares, el reglamento recién aprobado relega el valenciano a una posición marginal y vulnera, a su entender, los derechos lingüísticos de la ciudadanía.