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Alejandro Fernández GALA ESPÍN Barcelona

Política

Alejandro Fernández (PP): "Illa debe convocar elecciones si no se aprueban los presupuestos"

El presidente de los populares en Cataluña repasa la frenética actualidad política en 'Crónica Global' sin descartar ninguno de los escenarios posibles, incluido el de volver a las urnas si ERC y el Govern no alcanzan un acuerdo por las cuentas

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Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) siempre ha hablado sin pelos en la lengua. Es el hecho diferencial del líder del PP catalán que asumió las riendas del proyecto en el peor momento de su historia y, en apenas dos años y de la mano del hundimiento de Ciutadans, logró el segundo mejor resultado de su partido en unas elecciones al Parlament.

Su intransigencia, poco habitual en formaciones hegemónicas como de la que ha formado parte desde muy joven, le ha llevado a enfrentarse en alguna ocasión a su presidente Alberto Núñez Feijóo, especialmente cuando éste pretendió negociar con Junts para una posible investidura tras las elecciones generales de 2023. Y pudo costarle el puesto, pues prácticamente hasta el inicio de la campaña del 12M no fue ratificado por Génova como candidato.

Lejos de achicarse, el político tarraconense, conocido por sus excéntricas intervenciones desde la tribuna de la Ciutadella ya en tiempos de Quim Torra, osó escribir A calzón quitao, un libro donde reflexiona sobre las injerencias del PP nacional en su facción catalana. Lo que a su juicio ha privado a los populares de una mejor posición en el ecosistema político de una autonomía donde, pese a sus 15 escaños actuales, siguen siendo irrelevantes a la hora de condicionar a uno u otro Govern.

Con un perfil más bajo en los últimos meses, Fernández sigue convencido de que sus ideas son las mejores y de que este es el terreno donde debe luchar su formación. Y con esta premisa atiende a Crónica Global, donde repasa una frenética actualidad política rodeada de muchas más dudas que certezas, con la posibilidad de unos nuevos comicios a la vista.

El Govern presentó el viernes los presupuestos en el Parlament, iniciando así su tramitación para que se voten en el pleno. ¿Salvador Illa le ha llamado para tantear su apoyo a las cuentas?
Al principio de la legislatura tuvimos una entrevista en la que fue muy amable en las formas pero me dejó muy claro que tiene dos socios, los Comuns y ERC, y que no iba a haber ningún acuerdo estable con nosotros. Los socialistas defienden el proyecto de las dos Españas y no quieren saber nada del PP, por lo que es un escenario inviable.
¿Cree que el PSC y ERC acabarán llegando a un acuerdo? ¿Exigirán elecciones si esto no sucede?
Lo que sucederá con el tripartito encubierto es imprevisible. Puede ser que en el último minuto lleguen a un acuerdo histórico, como suelen decir. Yo no descartaría ningún escenario; pero, en cualquier caso, en todas las democracias occidentales sólidas, cuando de manera reiterada eres incapaz de presentar presupuestos, asumes que no tienes la mayoría y convocas elecciones. Es lo que ha hecho el PP allí donde gobierna, lo que debería haber hecho Pedro Sánchez hace mucho tiempo y lo que debería hacer Illa si no consigue aprobarlos. Pero primero vamos a esperar a ver lo que ocurre.
El escollo que sigue existiendo entre PSC y ERC es el traspaso del IRPF a Cataluña, que forma parte de la nueva financiación y que ustedes rechazan. ¿Cómo se mejora la financiación catalana sin que parezca (o sea) un agravio para el resto de CCAA?
Eso se ha hecho en dos ocasiones, 1997 y 2001, con Gobiernos del PP. Hubo un acuerdo unánime entre todas las CCAA en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Así se hace, llegando a un acuerdo entre todos. Lo que no tiene sentido es pedir la ordinalidad pero solo para Cataluña. Si hubiera ordinalidad pura, la CCAA que saldría más beneficiada por el sistema sería Madrid, pero eso no lo quieren.
¿La ordinalidad para todos le parecería bien?
Esto directamente significaría que las más ricas dejarían de pagar. Nadie se imagina la ordinalidad para los contribuyentes individuales. Tiene que haber un sistema justo, que permita a las CCAA financiarse. Se tienen que analizar las necesidades concretas de cada una y un plan de viabilidad para evitar el despilfarro, que es un problema brutal que tiene Cataluña. Esto no ocurre en ninguna otra CCAA. Hay que arreglar primero esto: dediquemos el dinero que ya hay a lo que toca, y luego vemos qué falta.
Salvador Illa ha contado en su año y pico al frente de la Generalitat con un apoyo muy explícito de los empresarios y las patronales… ¿Cómo cree que sus cesiones a los Comuns en materia de vivienda pueden afectarle en este sentido?
Me sorprende que no lo vieran venir porque era evidente. Apoyar a Illa sale muy caro. Esperemos que quien lo haya hecho aprenda del error. La política en vivienda y a nivel económico de este Govern está más cerca de la extrema izquierda que del centro.
Si usted fuera presidente de la Generalitat, ¿qué es lo primero que haría para arreglar Rodalies de una vez?
Lo primero, decir la verdad. Óscar Puente y Sílvia Paneque dicen que tenemos el sistema ferroviario más avanzado del mundo occidental y han tenido que aparecer muertos para que veamos imágenes de una infraestructura del tercer mundo. Hay que identificar qué inversiones se necesitan de forma inmediata y ejecutarlas.
¿Estaría abierto a negociar un traspaso para que Rodalies se integrara en Ferrocarrils de la Generalitat, como pide el independentismo?
Aquí hay un problema de gestión y de incompetencia, no de titularidad ni de fórmula jurídica. Han anunciado una empresa mixta donde están todos ellos. Como digo yo: “Españolazos para cobrar, indepes para llorar”. Hay que dejar un tiempo para ver cómo funciona esta empresa mixta y luego que se ejecuten los presupuestos, que es algo sobre lo que la Generalitat de Cataluña debe reflexionar.
¿El PP, que gobernó España con mayoría absoluta en la pasada década, también?
En España suele haber una cierta manga ancha a la hora de ejecutar presupuestos. Pero en democracia se juzga a quien gobierna, no a quien gobernó hace una década. Pedro Sánchez lleva casi ocho años y la etapa de Mariano Rajoy ya fue juzgada en su momento, para lo bueno y para lo malo, y esa mayoría se perdió en las urnas. Querer encolomarle los problemas a quien hace una década que no gobierna, no toca.
La inseguridad es otra de las principales preocupaciones de la sociedad catalana. ¿Qué propuestas tiene el PP?
La primera, que es esencial, dignificar y dar instrumentos a la policía para que pueda hacer su trabajo. La segunda, cambiar las leyes que protegen a los delincuentes: hablo, por ejemplo, de la okupación. Y tercero, cambiar la pedagogía que convierte al delincuente a una pobre víctima del sistema y a los policías en fascistas que no pueden actuar porque la izquierda ataca su dignidad y les llama agresores. Dentro de las prioridades presupuestarias debe garantizarse que haya más policía y más medios.
Ahora que vamos viendo el crecimiento de Aliança Catalana, no solo en las encuestas sino también a nivel orgánico. ¿Cómo cree que evolucionará este proyecto?
Aliança Catalana es el resultado de una caricatura del procés. La degradación del catalanismo político ha hecho que pasemos de Miquel Roca y Duran i Lleida a Quim Torra o Sílvia Orriols. Este espacio va hacia la radicalidad étnica. Sostienen que hay una raza catalana. A mi me gustaría que las personas que parece que siempre desean ser engañadas por el nacionalismo no caigan en la trampa esta vez.
¿El islam es incompatible con Occidente, como dicen ellos?
No sé si es incompatible con Occidente. No creo que se trate de evaluar religiones sino conductas. En una democracia no se puede imponer en qué Dios creer o qué prácticas religiosas seguir siempre que estas sean compatibles con los derechos humanos y con el ordenamiento jurídico. La ablación de clítoris, por ejemplo, es inadmisible. Imponer el burka a una mujer también es incompatible, porque no es una práctica de libre elección y si ellas se negaran posiblemente las matarían. Estas prácticas hay que perseguirlas y hay que expulsar a quien las practique. La democracia y el poder político están por encima de las religiones, y esto lo tiene que aceptar todo el mundo.
Su compañera Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, dijo que condicionar la renovación de los permisos de residencia al estudio de las lenguas cooficiales es “xenófobo”. ¿Lo comparte?
Los requisitos de ciudadanía deben estar ajustados a los derechos humanos, no a las obsesiones identitarias que tenga cada gobernante de turno. Yo ya he propuesto alguna vez que los que deberíamos someternos a un examen del nivel C de catalán somos los 135 diputados del Parlament. Nos reiríamos bastante. Quieren imponerlo a todo el mundo pero luego ellos no saben escribir en catalán.
¿Cómo cree que afectará la vuelta de Puigdemont al Parlament? Junts cree que podrá darse antes de verano…
Lo importante no es su vuelta, sino la constatación de que Pedro Sánchez ha premiado a los golpistas que dividieron a la sociedad, aprobaron una Ley de Transitoriedad fascista y provocaron la salida de miles de empresas de Cataluña.
¿Pero qué significado político puede tener este regreso? ¿Cómo le recibirá usted?
Es una humillación al Estado de derecho y a los constitucionalistas catalanes. No he pensado en ninguna performance particular para cuando Puigdemont entre en el Parlament. Para mi lo importante no es su presencia, sino la humillación que implica.
En el espacio de la antigua CiU cada vez hay más actores relevantes que piden refundar Junts y que el espacio vuelva a ser como antes. ¿Sería una buena noticia?
Con una Convergència ya tuvimos bastante. El nacionalismo mal llamado moderado o el nacionalismo radicalizado son malos igualmente por naturaleza. A mi lo que me gustaría es que el nacionalismo acabara en la marginalidad política y que no les votara nadie. Sería la mejor noticia para Cataluña. Dicho esto, resulta curioso que quienes lo impulsan (se refiere al expresidente de la Generalitat Artur Mas) fueran los impulsores del procés. Hicieron de pirómanos y ahora vienen con la manguera diciendo que quieren apagar el incendio.
¿Derogar la amnistía es una prioridad para el PP?
Cuando yo propongo esto soy plenamente consciente de que no tendrá efecto retroactivo, pero, precisamente, razón de más para hacerlo. No es tanto para reabrir procesos judiciales sino para decir que esa ley es una barbaridad y fruto de un intercambio político corrupto. Con los indultos se puede estar de acuerdo o no. Yo estaba en contra porque no se puede indultar a alguien que asegura que lo quiere volver a hacer. Pero la amnistía es distinta, porque es el Estado de derecho quien le pide perdón a los golpistas. Solo por decencia democrática hay que derogar esta ley.
El líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho esta semana que tras la desclasificación de los documentos secretos del 23F el rey Juan Carlos I debería volver a España. ¿Está de acuerdo?
Esta desclasificación es una nueva cortina de humo de Pedro Sánchez para mantenernos a todos entretenidos mientras sigue siendo incapaz de gobernar. Pero estoy de acuerdo, sí.
Feijóo también ha dicho en varias ocasiones que necesita muchos votos en Cataluña para, esta vez sí, tener la mayoría suficiente para llegar a la Moncloa. ¿Cree que está conectando con la sociedad catalana o que sigue siendo un líder que genera dudas?
A los resultados me remito. Tenemos que seguir creciendo, pero en las últimas elecciones generales pasamos de tres a seis y en las catalanas de tres a 15, protagonizando el mayor crecimiento de la historia del PP catalán. Esto es un trabajo compartido, de la dirección nacional y de la autonómica. Respecto a las encuestas de valoración de líderes, siempre me acuerdo de Berlusconi y de Margaret Thatcher, que tenían muy malas valoraciones y luego arrasaban en las urnas. Es muy subjetivo. Lo que es objetivo es que estuvimos a punto de desaparecer hace no muchos años y en los últimos dos o tres años hemos obtenido unos resultados extraordinarios.
Se ha escrito mucho sobre su relación con Feijóo, ¿en qué punto está?
Una cosa es la relación personal, que siempre ha sido buena, y otra cosa es discrepar. Yo estoy muy orgulloso de formar parte de un partido donde se puede discrepar, no como en el PSOE o Vox.
Se lo pregunto porque da la sensación de que la sintonía política ha mejorado.
Cuando usted está sembrado, no le voy a llevar la contraria.
Dígame una cosa que no le guste nada de Vox.
Los ataques disimulados a la Corona. Creo que son peligrosos y van contra la esencia de esa España que tanto dicen amar y defender. La garantía de la continuidad de la nación española reside en la monarquía. Me fastidia mucho que flirteen en eso con la extrema izquierda. Tampoco me gusta nada su nacionalismo en el entorno europeo. Su concepto de la Europa de las fronteras es el que trajo la segunda guerra mundial. Europa se basa en la idea de que algo de soberanía hay que ceder. El debate es cuánta. Pero recuperar la Europa de las fronteras es de lo peor que le puede pasar a la UE.
¿Qué opinión le merece Gabriel Rufián?
Rufián es un perfecto ejemplo de la picaresca española. Es un lazarillo de la política, astuto, sin principios de ninguna clase y con unos notables niveles de jeta. Es el hombre que llamó botifler a Puigdemont por no haber declarado la DUI más de ocho segundos y ahora resulta que quiere ser presidente de España. La cuestión es si la extrema izquierda le va a comprar la mercancía averiada.
Que parece que no...
En algún momento de desesperación, estas cosas pueden ocurrir. Yo no lo descartaría, pero efectivamente todo apunta que no.
Quien sí parece que podría liderar esta nueva coalición es Ada Colau, tras el paso al lado de Yolanda Díaz…
Barcelona es tan maravillosa que aguantó ocho años de Colau, pero 12 ya no sé su hubiera podido. Ada Colau es la responsable de que Cataluña sea el paraíso okupa de toda España. Es la señora que compara el burka con los nazarenos. Y representa lo peor de la extrema izquierda y la herencia más perversa del comunismo. También le digo, visto lo visto, quizás acaba de hundir a la extrema izquierda española y eso podría ser una buena noticia. Ese espacio político es de un nivel de cainismo inédito. Esta gente vino a hablar de la casta y luego han acabado comprándose el chalet más caro, el bolso más caro… Son lo peor de la política. Lo que me gustaría es que Yolanda Díaz, ya que se va, pida perdón por el mal que ha hecho.
Por último, ya que estamos prácticamente a mitad del mandato y no se sabe qué puede ocurrir en los próximos meses… ¿Alejandro Fernández volverá a ser el candidato del PP a la Generalitat de Cataluña?
Las elecciones son en 2028, si no cambia nada. Como siempre digo, asumo el debate, pero nosotros anunciamos los candidatos cuando se convocan unas elecciones. Cuando la legislatura está abierta nuestra responsabilidad es trabajar, no especular.