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No ha sido fácil para Salvador Illa contemplar los problemas de Cataluña desde un hospital o desde su casa sin poder dar la cara y ayudar a resolverlos.

El mes que el president ha estado fuera de los focos ha coincidido con el momento más crítico del Govern desde que los socialistas recuperaron el Palau de la Generalitat el verano de 2024.

Durante los últimos 29 días –el tiempo de baja de Illa– los problemas se han acumulado uno detrás de otro.

El periodo ha estado marcado por la crisis de Rodalies, las protestas de médicos, maestros y agricultores o la gestión de los efectos de la crisis climática, como las lluvias torrenciales y el temporal de viento.

Los presupuestos, el gran cisma

Aunque, sin duda, la mayor preocupación de Illa de cara a las semanas venideras será la negociación de los presupuestos de la Generalitat con ERC y los Comuns, negociaciones que ya han dado sus primeros pasos, pero que necesitan del líder socialista para rubricarse.

Si bien las conversaciones con los Comuns parecen encarriladas, el hueso duro de roer será ERC. Illa deberá atender a las reclamaciones de los republicanos de que Cataluña recaude el IRPF, si bien el bloqueo de Hacienda puede provocar que ambas formaciones exploren otras vías de consenso.

Año truncado

El año comenzó con un Govern pletórico que presentó un plan de financiación autonómica pactado con ERC que debía conducir a unos presupuestos para 2025.

Pero todo se truncó con la enfermedad de Illa y el trágico accidente de Gelida, que derivaron en el colapso de la cuestionada red de Rodalies y avivaron el debate entre Madrid y Barcelona por el control de la red ferroviaria catalana.

La 'consellera' de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, durante la sesión de control al Govern en el Parlament el 28 de enero de 2026 EFE

El descontrol en Rodalies ha indignado a la ciudadanía, a sus socios de gobierno y a la oposición, que ha pedido la cabeza de la consellera de Territori, Silvia Paneque.

La peste porcina, otro clavo

A todas las crisis se les suma una que parecía olvidada: la de la peste porcina.

La enfermedad africana ha registrado sus dos primeros casos fuera de la zona cero en Cerdanyola y amenaza con poner en jaque a uno de los pilares de la economía catalana.

Huelga de maestros sin Niubó

El president no ha podido contar para solucionar su problema con la huelga de maestros con la consellera de Educación, Esther Niubó, también de baja temporal por una enfermedad.

La consejera ha cedido sus responsabilidades a tres secretarios mientras se somete a una operación quirúrgica, por lo que el conflicto educativo no ha podido contar con su cara más visible.

Mientras todo esto sucedía, la oposición ha mostrado una suerte de tregua en estos días, que se acabará mañana. La única excepción fue la de Aliança, que insinuó un "trato vip" a Illa, un extremo desmentido por los responsables de la Vall d'Hebron.

Junts, por ejemplo, ya ha deslizado la posibilidad de presentar una cuestión de confianza si el president no releva a la consellera Sílvia Paneque, según apuntó Mònica Sales en el mismo momento en el que Illa anunció su reincorporación a la actividad política.

La agenda de Illa

Este lunes Illa hará una comparecencia reducida con algunos de los periodistas que cubren la información de Palau, una declaración institucional y firmará un pacto sobre vivienda.

A lo largo de la semana, la actividad presencial se combinará con su presencia en los medios de comunicación. Jordi Basté hará un seguimiento del primer día de la reincorporación para su programa en La2. La televisión pública catalana, TV3, le hará una entrevista.

Ha sorprendido la dedicación del lunes al radiofonista del Grupo Godó --en cuyo espacio El món a RAC1 se criticó el viernes pasado la ausencia de información más detallada y fotografías de Illa durante su baja médica-- para el programa que dirige en la segunda cadena de TVE.

Dalmau, de nuevo en la retaguardia

Quien volverá a la segunda fila con el regreso del president será el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, quien hasta ahora había ocupado el cargo de presidente interino. Con fama de excelente gestor, el joven socialista ha cumplido con lo que se le pidió en este mes: ser la cara visible de un Govern y atajar todos los problemas, de uno en uno, y sin malas caras.

El conseller de Presidencia, Albert Dalmau, de pie junto al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante una sesión de control al Govern en el Parlament, a 26 de febrero de 2025 Europa Press

Si bien Dalmau comenzó con una gran exposición pública, el delfín de Illa ha ido perdiendo notoriedad. En esta anómala etapa, el conseller en cap ha presidido cuatro reuniones del Govern y ha protagonizado dos sesiones de control en el Parlament.