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A escasos minutos de las siete de la tarde de este lunes, Manuel Valls saludaba con dos besos y una efusividad contenida a Pilar Rahola, agradeciéndose mutuamente la presencia bajo las bóvedas del Salón del Tinell.

La arquitectura gótica y románica del corazón de Barcelona ha sido testigo --por cortesía del ayuntamiento, que ha cedido el espacio-- de la presentación en sociedad de la fundación Emet-Verdad. La cita vespertina reunía a la cúpula política y económica más sensibilizada con Israel.

Además de la controvertida comunicadora, ocupaban las primeras filas el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, el célebre publicista Lluís Bassat y el presidente de la Cámara de Barcelona, Josep Santacreu.

"Sus victorias [las de Israel] son las nuestras", escuchaban también de boca del ex primer ministro francés los patronos de la fundación, Xavier Trias, exalcalde de Barcelona por Junts, y Gabriel Colomé, exsenador del PSC, a pocos metros de otros políticos como Nacho Martín Blanco y Juan Millán, del PP.

El discurso de Valls suponía el colofón del encuentro, precedido por las intervenciones de representantes de la comunidad judía barcelonesa y española, que alertaban del "incremento del 321%" de los ataques en España en un solo año, según datos atribuidos al Observatorio de Antisemitismo.

Un baño de masas de la "valiente" Rahola, testimonios de víctimas y la proyección de un vídeo con amenazas a judíos, agresivos carteles en ciudades europeas, titulares de noticias e imágenes del campo de concentración de Auschwitz bajo una tensa música completaban el programa del cónclave.

Al término del mismo, el excandidato al Ayuntamiento de Barcelona --recordado por arrebatarle la alcaldía a los independentistas y entregársela a Ada Colau en 2019-- atiende a las preguntas de Crónica Global. Esta vez, en calidad de presidente honorífico de la fundación.

¿Vuelve usted a Barcelona...?
No 'vuelvo' a Barcelona, nunca la he dejado, vengo a menudo [sonríe].
¿...A hacer qué?
Hace más de un año, antes de volver al Gobierno de Francia, en diciembre de 2024, me propusieron presidir de forma simbólica esta fundación, Emet-La Verdad, porque saben que la lucha contra el antisemitismo y el odio a los judíos es uno de los compromisos vitales de toda mi vida.
Y aceptó.
De la misma forma que acepto presidir manifestaciones y congresos en otros países para luchar contra el antisemitismo. Y aquí en Barcelona tengo vínculos, pero lo haré desde París.
“Si cae Israel, caemos nosotros”, ha dicho durante su discurso. ¿Por qué?
Es una frase de José María Aznar, hay que dar al César lo que es del César. Siempre he compartido esa idea, porque Israel es una democracia (con sus defectos, como todas las democracias) que está en primera línea frente al islamismo que nos ataca a nosotros.
Ha golpeado a España en Atocha o en las Ramblas de Barcelona. Israel lucha contra Hamás, Hezbolá y el islamismo en Irán. Europa e Israel tenemos los mismos enemigos y, si cayera, nosotros también podríamos caer. Si Israel gana las guerras contra Hamás, Hezbolá e Irán, es positivo también para nuestra democracia y nuestra convivencia.
El acto de hoy me lleva a preguntarle, ¿Cataluña es antisemita?
Nunca se debe decir que una ciudad, región o país es antisemita. Pero el auge del antisemitismo, que ha sido un tsunami en todo el mundo desde el 7 de octubre de 2023 [fecha de los atentados de Hamás], no esperó a los bombardeos de Israel a Gaza, no. Al día siguiente ya había un auge de los actos antisemitas, que pueden matar. Lo hemos visto en Francia, y hace unas semanas en Sídney. Aquí hay una situación por supuesto muy preocupante, y por eso hay una movilización de la sociedad civil que yo voy a ayudar a impulsar.
Una persona que ha defendido en Cataluña el Estado de Israel es Pilar Rahola, con quien se ha saludado efusivamente. ¿Le parece valiente?
Sí, claro. Ha sido acosada por luchar contra el antisemitismo. Como pasa en Ucrania después de la agresión de Rusia, nos jugamos la libertad y la democracia de los europeos. En la lucha contra el antisemitismo también nos estamos jugando algo muy importante, lo que somos, el judaísmo es parte de nuestra historia.
Yo dije en el Parlamento francés que, sin los judíos franceses, Francia ya no sería Francia. Pues es lo mismo para toda Europa. Hay una memoria judía, a veces escondida, pero muy potente en España y sobre todo en Barcelona, en este barrio en el que estamos, al lado de la catedral. Está bien que a pesar de nuestra diferencias políticas nos encontremos aquí los que tenemos los mismos valores y luchamos contra el antisemitismo.
Otra persona que ha defendido abiertamente a Israel en Cataluña es Sílvia Orriols. ¿Qué opina de ella y de su proyecto, Aliança Catalana?
Mire, ha habido un cambio casi antropológico, político y cultural desde hace unos años en manifestaciones contra el antisemitismo. Una de las más importantes fue en París en noviembre de 2023, y parte de la extrema izquierda y de sindicatos no estaban, y por primera vez estaba la extrema derecha de Le Pen. Eso quiere decir que las cosas están cambiando. No es tanto saber lo que yo opino de la señora Orriols; no vivo en Cataluña, vivo en París desde 2021, he sido ministro en los últimos meses y no me voy a meter en la política catalana o española. Pero eso debe hacer reflexionar a la izquierda.
¿Por qué?
Hoy el nacionalpopulismo, la extrema derecha, lo que sea, apoya a Israel. ¿Porque van en contra de los musulmanes? Puede ser, pero la izquierda, que era originalmente sionista y muy pro-Israel, con Felipe González como presidente del Gobierno reconociendo a Israel en el 1986, debe reflexionar. Debe hacer reflexionar al PSOE y sus alianzas con partidos y personas que gritanPalestina, desde el mar hasta el río’ [consigna política asociada al activismo palestino, pronunciada por Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno por Sumar]. Este es un grito antisemita.
Se ha oído en esta sala que "los niños judíos son escupidos, zarandeados y agredidos". ¿Ustedes tienen constancia de que esto pase también en Cataluña?
Sí, esto pasa en Cataluña, en Barcelona. He oído a mucha gente y pasa por todas partes. Lo que hemos escuchado en los vídeos [proyectados durante la presentación] exactamente lo hemos vivido en Francia. Y se tiene que parar ahora porque mañana pueden matar. Y si mañana los antisemitas ganan, nosotros perderemos nuestros valores y nuestra democracia.

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