La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, se decidió al fin a dar unas pinceladas sobre el ideario de su formación en materia económica. Opacadas habitualmente por sus pronunciamientos sobre inmigración y política interior, Orriols puso ayer sábado sobre la mesa algunas de las claves económicas que defiende su formación.
Entre ellas figura una baja fiscalidad y una estrategia proteccionista en defensa de la agricultura y la industria del territorio.
Para poner en común estos planteamientos, Orriols eligió una de las ocasiones más propicias de las que se la han planteado: la invitación de Emilio Cuatrecasas, presidente de honor del bufete que lleva su nombre, a asistir a un encuentro con empresarios en la Costa Brava.
El éxito de público estaba garantizado, como prueba el hecho de que la asistencia superara con claridad las 200 personas. Además de los socios del club Petit Comitè Empordà, hasta Gualta se acercaron algunos otros empresarios de la zona y de la provincia para escuchar las propuestas de Orriols.
Con un manifiesto rechazo de etiquetas (ni ultraliberal ni intervencionista), Orriols sí defendió posturas proteccionistas, en defensa del campo y la industria catalanas.
La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, en los actos de la Diada independentista
De hecho, también paseó ante la interesada audiencia la bandera del euroescepticismo, en línea con determinados gobiernos de países miembros como Hungría y Polonia. La líder de Aliança Catalana es del todo contraria a las políticas medioambientales que llegan desde Bruselas, cuyos efectos considera perniciosos para buena parte del tejido empresarial catalán.
Orriols también es partidaria de la rebaja de impuestos; una baja fiscalidad a la que contribuiría con la eliminación de algunas figuras como el impuesto de sucesiones y algunos de los tributos autonómicos.
Parar la inmigración
Sorprendieron menos sus planteamientos sobre otras cuestiones como las relacionadas con la inmigración y la independencia. En pleno debate por la decisión del Gobierno central de proceder a la regularización de medio millón de inmigrantes, Orriols insistió en la idea de detener el flujo migratorio y reformular íntegramente el planteamiento de esta cuestión.
Rechazó, eso sí, la acusación de racista. Pero no perdió la oportunidad para ilustrar el escenario con lo acontecido en Ripoll, la localidad de la que es alcaldesa y donde surgió el proyecto de Aliança Catalana.
Insistió en la teoría de la sustitución --que abraza toda la ultraderecha europea-- y que tantos comentarios en contra y a favor han generado desde que irrumpió con fuerza en el panorama político catalán.
Y también hubo espacio para que los empresarios escucharan de primera mano su alegato a favor de la independencia de Cataluña y su definición de ésta como un derecho histórico.
Consciente de que el actual no es el momento más propicio para estas aspiraciones, Orriols se presentó como plenamente capacitada para revertir la situación. Desde la capacidad de convicción. Y sin violencia.
