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"A pesar de los anuncios, la realidad es tozuda. Los trenes no funcionan. El país no funciona", proclamaba Carles Puigdemont en un vídeo grabado en Waterloo en la semana más complicada que se recuerda en Rodalies. Y todo obedece a la "incompetencia socialista" y la "dependencia del Estado".

El expresident doblemente fugado se ha propuesto exprimir el accidente mortal de Gelida (Barcelona) y la huelga encubierta de maquinistas de Renfe para desgastar al Govern de Salvador Illa y, de paso, sacar provecho del mal ajeno en su momento más bajo por la caída libre que le auguran las encuestas.

Ruido

Este fin de semana, el líder neoconvergente ha redoblado la apuesta respecto al vídeo publicado en redes sociales. Tras reunir a la dirección del partido en Perpiñán, ha comparecido en rueda de prensa pidiendo la dimisión de la consellera de Territorio, Sílvia Paneque.

Porque "en manos de los españoles, las infraestructuras no funcionan" dijo el líder de Junts, que, sin embargo, mantiene su cuota de vocalías en compañías estatales estratégicas. La formación que proclamó la ruptura con el PSOE en el mismo polígono industrial del cónclave de este sábado cuenta con un consejero en Renfe Operadora.

El fugado Carles Puigdemont, en su visita a Barcelona del 8 de agosto de 2024 Europa Press

"Impostura"

Eduard Gràcia ocupa desde hace un año una de las sillas del consejo de administración que preside el socialista Álvaro Fernández Heredia. Este economista, hombre de confianza de Puigdemont, forma parte de las decisiones estratégicas que afectan a la red de trenes en España. Los presupuestos y las inversiones que los neoconvergentes tanto demonizan por no producirse son un ejemplo.

Voces internas consultadas por este medio lo reconocen como una "impostura" e "incoherencia", y señalan la contradicción en la que incurren al mantener su representación en los centros de poder de los que en público reniega.

Eduard Gràcia, economista y consejero en Renfe Operadora @eduardgracia

'Soft power'

De hecho, Gràcia no es el único de los llamados peones que los independentistas tienen colocados en empresas participadas por el Estado. Este medio ya ha dado cuenta del cargo del exconseller de Empresa bajo la presidencia de Quim Torra, Ramon Tremosa, en el gestor aeroportuario Aena. 

También el polémico comunicador y empresario Miquel Calçada --alias Mikimoto-- como miembro del Consejo de Radio Televisión Española (RTVE), quien se estrenó negándose a jurar fidelidad al Rey y a la Constitución. 

Engrosa la lista el exdirector general de los Mossos d'Esquadra durante el referéndum del 1-O, Pere Soler, quien votó a favor de la OPA del BBVA al Banco Sabadell desde su butaca de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), lo que generó un incendio en las filas neoconvergentes.

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