Glacial. El aún mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, y el teniente coronel de la Guardia Civil, Daniel Baena, se reencontraron ayer por primera vez en un acto corporativo. Y el contacto fue gélido, algo comprensible cuando el alto mando del instituto armado ayudó a encausar al major de Mossos por sedición tras el procés independentista en Cataluña. 

Lo explican asistentes al encuentro anual de la Asociación Integral de Directivos de Seguridad Integral (ADSI), celebrado en el Hotel Miramar de Barcelona ayer. Al evento, la referencia anual del sector de la seguridad privada, acudieron las planas mayores de Mossos d'Esquadra, Guardia Civil, Policía Nacional y Guardia Urbana. 

Trapero y Baena, juntos

La soirée sirvió para repartir los premios anuales de la Asociación y para celebrar el tradicional ágape. Lo que no se pudo hacer es el esperado cóctel de networking, que se suspendió por las abundantes lluvias que cayeron en Barcelona la tarde de ayer. 

El teniente coronel Daniel Baena, saliendo de declarar como testigo Cedida

Ello quizá fue un alivio para algunos. Porque la cortesía imperante entre cuerpos policiales se ha visto empañada en los últimos años por el procés independentista. Un ejemplo gráfico: el encuentro, abierto a toda la fuerza pública, nacional, autonómica y local, invitó tanto al mayor de los Mossos d'Esquadra como a Baena. Algo con enjundia, pues los informes del segundo cuando dirigía la Policía Judicla de la Guardia Civil en Cataluña sirvieron para imputar al primero por sedición y desobediencia. Acabó absuelto. 

Frío

Como consecuencia, el contacto entre ambos fue inexistente. "Frialdad es ser amable con los hechos", indican asistentes al acto. Trapero, de hecho, llegó tarde, justo para la cena, y evitó así parte de la velada. No interactuó con el teniente coronel que ayudó a subirle al banquillo de la Audiencia Nacional. 

El aún major de los Mossos se limitó a departir con Maite Casado, alto cargo del Departamento catalán de Interior tras pasar por el Ayuntamiento de Barcelona

Tovar y Sallent, sí

Por el contrario, sí hubo más cordialidad entre el comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, y el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, José Luis Tovar. Una distensión noticiable, pues las relaciones entre ambos cuerpos se han envenenado por la pugna por hacerse con la seguridad integral de la Copa América de vela, que se celebrará en Barcelona el próximo año. 

El comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Eduard Sallent, en un acto anterior EP

Pese a ello, los dos altos mandos estuvieron "exquisitos" en el trato. Eso sí, después de que la Benemérita marcara perfil en la vigilancia de la carrera de regatas durante la prerregata en Vilanova i la Geltrú, detalló este medio

Relevo en la Guardia Civil

La celebración contó también con la presencia del tercer teniente de Prevención y Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, y del intendente mayor de la Guardia Urbana de Barcelona, Pedro Velázquez

Además de los premios y los asistentes, la gala anual de ADSI tuvo el interés también de escrutar a la jefatura de la Guardia Civil en Cataluña. Algunas voces han sugerido que el general José Luis Tovar podría dejar el cargo si el PP lograra formar nuevo Gobierno. Y ya hay especulaciones sobre quién le relevaría al frente del instituto armado en Cataluña. Como explicó este medio, su recambio natural, el coronel Pedro Antonio Pizarro, ha tenido que lidiar con algunas fricciones en el seno del cuerpo. 

Otras fuentes lo desmienten de plano, y recuerdan que a Tovar "le quedan al menos cuatro años" al frente del cuerpo en el territorio. 

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