El director general de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), Pere Torres, ha nombrado a Ramon Bacardí director general de Sermetra, una filial de este consorcio formado por todas las administraciones titulares de servicios públicos de transporte colectivo. Bacardí fue responsable de la T-Mobilitat, proyecto de billete electrónico que sufrió cinco años de retrasos y sobrecostes, así como de fallos informáticos y filtración de datos personales.

La ATM también ha creado una plaza de gerente en Sermetra para Mercè Rius, exexdirectora general de Transportes y Movilidad cuando Jordi Puigneró era consejero de Políticas Digitales y Territorio.

Baile de cargos

Pere Torres, director de la ATM desde 2016, ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en la administración pública catalana de la mano de CDC. Sermetra es una empresa constituida por el citado consorcio y los operadores de transporte cuya finalidad es gestionar el mantenimiento de los sistemas de integración tarifaria.

El baile de cargo en la dirección de la T-Mobilitat ha sido constante en los últimos años. En julio de 2021, Alfonso Andreu, que había asumido la gestión en febrero del 2020, fue relevado por Bacardí, que ya había sido director de la T-Mobilitat entre el 2014 y el 2016. Durante esos años, Bacardí volvió a Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), donde había sido director de la red de bus y, desde 2020, de la red de metro.

Filtraciones

Lejos de solucionarse los problemas de implementación del bono múltiple, se acentuaron. En octubre de 2021, un experto en software destapó en Twitter graves agujeros en la seguridad de la web de T-Mobilitat. Aseguró haber accedido a datos personales de 2.000 usuarios del sistema. El fallo fue admitido por la Autoridad del Transporte Metropolitano, que anunció la apertura de un expediente informativo a la empresa responsable de la web, que quedó cerrada de forma temporal a la espera de realizar un análisis exhaustivo.

A esta brecha de seguridad se unieron otros fallos en la gestión del título de transporte, que acumulaba cinco años de retraso --el sistema contactless tenía que arrancar en 2014-- y sobrecostes de 37 millones de euros. Finalmente, la Generalitat calcula que habrá que esperar a 2024 para que el sistema de billete integrado para poder moverse libremente por toda Cataluña con transporte público será una realidad.