Carles Puigdemont intenta sembrar dudas sobre la democracia española tras trascender la denominada trama rusa de su jefe de oficina, Josep Lluís Alay. Apenas un par de días después de que la Eurocámara decidiera investigar esos presuntos contactos del entorno del dirigente secesionista con Rusia, el expresidente de la Generalitat fugado pasa ahora al contraataque acusando a España de realizar "espionaje político", y presentándose como una supuesta víctima de la "represión del Estado", razón por la cual amenaza incluso con acudir a los tribunales.

Así lo ha anunciado Puigdemont en declaraciones ante la prensa en París, donde ha sido recibido en la Asamblea Nacional por un escaso grupo de apenas una decena de diputados y senadores franceses, entre los cuales había nacionalistas corsos, ecologistas y de la Francia Insumisa, en la izquierda del arco parlamentario.

"Tenemos pruebas"

"El espionaje político es un asunto muy grave y, cuando uno es víctima, además soy miembro del Parlamento Europeo, y tenemos pruebas, nuestro deber es denunciarlo y ponerlo en conocimiento de las autoridades", ha afirmado el prófugo de la justicia.



Puigdemont, acusando a España de "espionaje" tras trascender la denominada 'trama rusa' de su entorno / EFE

Puigdemont, sin embargo, ha eludido responder directamente las preguntas sobre la investigación abierta en la Eurocámara por las posibles interferencias rusas en el referéndum ilegal y unilateral de secesión de Cataluña de 2017. En lugar de eso, ha tratado de desviar la atención denunciando lo que denomina "estrategia de la represión del Estado español, que es muy sofisticada".

"Deriva europea"

El dirigente de JxCat sostiene que esa estrategia incluye, según él, "fake news" (informaciones falsas), y también "espionaje político de alta envergadura", del que, asegura, tiene "pruebas", y "que será debidamente denunciado", para perseguir y atacar la reputación de disidentes políticos", según sus palabras.

Fiel a su estrategia de victimización, el exmandatario posconvergente también se ha referido a la presunta sustracción de datos de los móviles a través del programa informático Pegasus, desarrollado por una empresa israelí. Un supuesto espionaje político que le "preocupa mucho, porque esta deriva europea amenaza muy seriamente la calidad de la democracia europea, y eso nos afecta a todos", ha manifestado.

"Compromiso" de una decena de diputados

A su juicio, "es inaceptable y ningún Estado del mundo, ningún Estado democrático, ningún Estado de la Unión Europea se puede permitir una actitud de ese tipo".

Puigdemont asegura haber recibido de la escasa decena de parlamentarios franceses que le han atendido --la Asamblea gala cuenta con casi 600 diputados-- "un compromiso muy profundo e insobornable con los derechos fundamentales y con la democracia", y que "no entran" en la cuestión de si Cataluña debe ser o no independiente.

El prófugo, asimismo, ha negado haberles pedido que intercedan por él ante las autoridades francesas: "Yo siempre he tenido mucha prudencia para no interferir nunca en otros países. Nunca he pedido ninguna influencia ni interferencia de ningún país, ni siquiera de Bélgica, donde vivo".

Apoyo de los nacionalistas corsos

Sin embargo, el diputado nacionalista corso Jean-Félix Acquaviva, principal organizador de este encuentro en la Asamblea Nacional, ha dicho que van a continuar con su iniciativa, que hace unos meses reunió a 60 parlamentarios franceses, que firmaron un artículo en el que pedían una salida dialogada al procés.

Acquaviva insistió en que, aunque sea un asunto que no concierne a Francia, "en sus fundamentos" es un problema que afecta a los principios europeos.