Janet Sanz desdeña las críticas de comerciantes, el sector del motor y arquitectos y afina la expulsión de coches y motos del Eixample. La teniente de alcalde de Urbanismo de Barcelona ha presentado hoy la estructura de la Superilla Barcelona, las calles solo para peatones del Eixample en las que se echará los vehículos a motor. Será a partir de junio de 2022. 

Las vías 100% peatonales serán, por lo pronto, Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte Borrell. En estas arterias se implantará una plataforma única solo para peatones a partir de junio de 2022, cuando comenzarán las obras. Para ello, el Ayuntamiento de Barcelona deberá modificar el Plan General Metropolitano (PGM), lo que obligará a pasar la Superilla por el pleno. Si logra el sí, el gobierno municipal invertirá 37,8 millones de euros en la obra, que se terminará en enero de 2023 tras ocho meses con el Eixample levantado. 

Límites al comercio

La calle resultante de estos trabajos, prioritaria para transeúntes y el arbolado, limitará de forma notable la actividad comercial. Ello es así porque la Superilla del Eixample tendrá duras restricciones a la carga y descarga, que se podrá hacer solo mediante el uso de una aplicación móvil y para un tiempo máximo de 30 minutos. 

"Se estudiará caso a caso. Se garantiza que la carga y descarga se pueda realizar, aunque siempre de día y en un horario máximo de media hora. Daremos la máxima facilidad", ha prometido Xavier Matilla, arquitecto municipal. "Si tienes una mudanza o tienes que llevar a tu abuelo a casa, podrás pasar", ha agregado el profesional. 

"Viejo urbanismo"

¿Y las críticas de experimentados arquitectos a este modelo? Según Janet Sanz, teniente de alcalde de Urbanismo, la censura de figuras como Josep Acebillo y Oscar Tusquets responden a "recetas antiguas". Según la concejal, tiene "derecho a diseñar las calles actuales" con "criterios nuevos, no antiguos". 

Sanz ha indicado que "los sectores que piden que el 60%, 70% u 80% de las calles sean para los coches son cada vez menos". Según su punto de vista, la enmienda que hacen los profesionales a este modelo se enmarca en el "viejo urbanismo". 

"Participación"

Así las cosas, el gobierno municipal impulsa el proyecto de expulsión de coches y motos del Eixample, que llegará al 30% de este distrito, el equivalente a 58.000 metros cuadrados o seis de los icónicos chaflanes de la almendra central de Barcelona. Eso sí, el equipo de Ada Colau promete "participación". 

Lo que no habrá, por ahora, es una consulta vecinal sobre la Superilla, como pidió el PP de Barcelona. El bipartito de BComú y PSC sigue adelante con la intervención urbana a gran escala, que tendrá que contar con el plácet de la oposición habida cuenta de la complejidad de su tramitación.