El independentismo vivirá este jueves en el Congreso una prueba definitiva. Se cruza el deseo de juzgar la “corrupción” con el de castigar la “represión del Estado”. Esos conceptos, que ha utilizado el movimiento independentista en todos estos años, actúan ahora como un bumerán. Esquerra Republicana y la CUP están decididos a no votar en el Congreso, borrarse, y dejar, en todo caso, que prospere –no tienen capacidad para impedirlo—el suplicatorio a la diputada de Junts per Cayalunya, Laura Borràs, para que pueda ser juzgada por el Tribunal Supremo. El suplicatorio saldrá adelante con los votos a favor de PSOE, Podemos, PP, Ciudadanos y Vox.

Será la ruptura definitiva del bloque independentista, con reproches cruzados. Para la formación de Borràs –la candidata preferida de Carles Puigdemont para la candidatura a la Generalitat— “lo único digno sería una votación en contra del suplicatorio”. Fuentes de la formación señalan que Esquerra cometerá “un error de gran envergadura”. Pero los republicanos, junto a la CUP, argumentan que ni pueden cerrar los ojos a la “corrupción”, por las acusaciones contra Borràs cuando era directora del Institut de les Lletres Catalanes, ni pueden avalar tampoco que sea juzgada por el Tribunal Supremo. Eso sería avalar el mismo proceso seguido contra el líder del partido, Oriol Junqueras, condenado a penas de cárcel por el Supremo.

Apoyos en las redes a Borràs

¿Solución? No votar. Tanto Esquerra como la CUP han decidido no participar en la votación, que se producirá, a puerta cerrada, en el Congreso después de la sesión ordinaria, que abordará, entre otras cuestiones, el decreto de “nueva normalidad” del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Tras algunas dudas, la opción que han tomado los republicanos es ausentarse en el momento de la votación.

 

El gesto, sin embargo, no es suficiente para Junts per Catalunya, que hará de esa cuestión un motivo de batalla electoral y de distanciamiento profundo con Esquerra, a las puertas de unas elecciones al Parlament de Cataluña. Laura Borràs, y todos sus apoyos mediáticos y en las redes sociales, han lanzado una campaña en contra de los republicanos, con esa idea de que lo único “digno” es votar en contra.

¿Renunciar al acta de diputada?

La paradoja es que, según Esquerra y la CUP, la propuesta de no participar en la votación surgió de Junts per Catalunya, con la idea de tener una posición conjunta. La formación de Laura Borràs, en cambio, ha insistido en las últimas horas en que lo único válido para mantener una cierta unión del independentismo sería el voto en contra del suplicatorio.

 

Otra de las ideas, que lanzó Esquerra, a través de su diputado en el Congreso, Gabriel Rufián, era que Borràs renunciara a su acta de diputada, con lo que, al perder su condición de aforada, no tendría que ser juzgada por el Tribunal Supremo. Borràs se negó de forma rotunda a esa posibilidad. Y, de hecho, Borràs ha iniciado una campaña con el lema “Digamos no a la represión del Estado español contra Laura Borràs”. Este jueves, en el Congreso, se consuma, por tanto, y a través de la figura de Borràs, la ruptura interna del independentismo.