La catarsis convergente se ha traducido en cambios de siglas y la creación de corrientes internas con distintos grados de pulsión independentista. Pero es que, en los últimos días, Quim Torra intenta visualizar también un cambio ideológico consistente en abrazar las políticas keynesianas, abjurar de los recortes y proclamar que la crisis del coronavirus exige más gasto. Diríase, en definitiva, que el presidente catalán se ha situado en un eje izquierda-derecha que su propio partido había dado por superado. De hecho, hay dirigentes que siguen sosteniendo que el debate sobre cómo afrontar la reconstrucción post-Covid va de soberanía, y no de ideologías.

En realidad, el supuesto giro izquierdista de Torra no convence a nadie y la realidad demuestra que Junts per Catalunya (JxCat) sigue siendo un partido de derechas, aunque el president no lo sepa. Cinco son las razones:

1. Moratoria fiscal

Quim Torra incluye entre las cinco exigencias presentadas a Pedro Sánchez la suspensión de impuestos. Una propuesta que difícilmente casa con las ayudas reclamadas por el presidente, pues supone una reducción de ingresos. Curiosamente, el neoconvergente no aclara qué pasará con los impuestos autonómicos. ¿Cómo se puede financiar una Renta Básica Universal, como exige el president, si se reduce la presión fiscal? Una Renta que, como se verá a continuación, Torra confunde con la Renta Garantizada de Ciudadanía catalana.

 

 

Quim Torra  durante la rueda de prensa

 2 ¿Renta Universal, ingreso mínimo o Renta Garantizada?

El nuevo admirador de Keynes confunde dos conceptos, muy probablemente porque no es ducho en esta terminología. Torra reclama a Pedro Sánchez una Renta Universal cuando realmente reclama el Ingreso Mínimo Vital, a sabiendas de que el Gobierno español ya está trabajando en ello. Pero es que, además, el mandatario catalán asegura que en Cataluña “ya tenemos una Renta Garantizada de Ciudadanía”. Como si se pudieran emular ambos conceptos. La Comisión promotora de la RGC le recordó ayer la caótica gestión de esa ayuda, que solo recibe uno de cada cuatro personas en situación de pobreza extrema

3. Rechazo a la fiscalidad de ERC 

El pulso entre JxCat y ERC ha alcanzado cotas esperpénticas, pues dirigentes neoconvergentes han criticado la reforma fiscal pactada por los republicanos con Catalunya en Comú-Podem porque “no es nuestro modelo de país”, aseguró el portavoz parlamentario de JxCat, Eduard Pujol. En efecto, los presupuestos de 2020 contemplan un aumento impositivo, así como la creación de varias tasas que no agradan al sector empresarial. Pero tampoco al convergente de toda la vida.

4. Las listas de espera que no son prioritarias.

Junts siempre se ha desmarcado de los recortes sociales aplicados por el expresidente Artur Mas, quien en repuesta a la crisis, aplicó las políticas de austeridad más duras de España. Unos recortes que no ha revertido las cuentas de 2020 en materia de sanidad, educación o servicios sociales. De nuevo fue Pujol quien, en respuesta a las situación de las listas de espera, aseguró que ese tema “distraía de lo importante, que es la independencia”. El procés que vendría después serviría de tapadera de esos recortes, así como de los casos Palau y 3% de los que, precisamente, ayer el PDeCAT se desmarcó.

5. Soberanía o ideología

¿Cataluña ha vuelto al eje izquierda-derecha? A juzgar por las palabras de Quim Torra, se diría que sí. Pero un miembro del núcleo duro de Carles Puigdemont, el vicepresidente del Parlament Josep Costa --el eterno enemigo del republicano Roger Torrent--, ha dejado claro que un gobierno de izquierdas no soluciona el problema de falta de dinero que tiene la Generalitat. “El problema es de soberanía o de control sobre nuestros propios recursos”, afirma.