El Consejo Asesor de Salud de la Generalitat ha considerado en su primer informe que ha habido una falta de previsión en la afectación que el coronavirus podría tener en el sistema de residencias de ancianos y personas con discapacidad, para prevenir los contagios.

Ésta es una de las deficiencias en la gestión de la crisis sanitaria que detecta el consejo, presidido por Manel Balcells, que también cita la falta de disponibilidad de las pruebas para diagnosticar la enfermedad y de los equipos de protección individual (EPI).

"Inhumanidad"

En este informe se habla también del acompañamiento a las personas enfermas de Covid-19, especialmente en la fase de final de la vida, y que se inició al principio de la crisis con el aislamiento total de las personas enfermas, incluso en el proceso final de su vida, una situación que se tilda de casi "inhumanidad", aunque reconoce que se ha ido corrigiendo con los días.

"Muchas familias han perdido a sus familiares sin poderlos ver en las últimas semanas o días de vida, sin poderse despedir y padeciendo un duelo nada fácil", se argumenta.

Según los últimos datos del departamento de Salud, de los 10.831 fallecidos en Cataluña a causa de la Covid-19, entre muertos en hospitales y en funerarias, 3.178 han sido personas mayores que vivían en residencias geriátricas.

Falta de una voz científica reconocida

Este consejo asesor critica en su informe la falta de una voz científicotécnica consensuada, autorizada y reconocida en el ámbito de la salud, "visible como referente del sistema de salud", y también la "poca coordinación entre los servicios de protección de la salud, la capacidad de respuesta de la red territorial y municipal de salud pública y el sistema asistencial de salud".

Se ha generado, a juicio de los miembros del consejo, "una inquietud innecesaria en la ciudadanía ante el posible planteamiento de establecer determinados criterios casi como prioritarios, como la edad de la persona. Estos planteamientos han generado una alarma social, totalmente evitable, entre la población mayor y más vulnerable".

Plan de atención a la ciudadanía

Entre otras recomendaciones a los responsables del gobierno catalán, el consejo sugiere la elaboración de un plan de atención a los ciudadanos, para abordar las consecuencias de la crisis del coronavirus en la salud mental, otro para los profesionales; criterios comunes explícitos y transparentes a las directrices que se tienen que comunicar a los centros y a los profesionales sanitarios y dar prioridad a la atención sanitaria aplazada y a la nueva.

Mantener las actuales estructuras preparadas por si se producen nuevos brotes del virus, identificar las innovaciones desarrolladas durante la crisis que han aportado valor, más protección social y de la salud para personas vulnerables, reconocer la valía y el trabajo demostrado por los profesionales y acelerar el despliegue de la atención domiciliaria como alternativa a la hospitalización son otras recomendaciones.

"Lección de humildad"

Los miembros del Consejo Asesor de Salud fueron nombrados a finales del 2018 con el encargo de repensar y reorientar el modelo de futuro del sistema sanitario, que "hoy es difícil de prever", según han reconocido en este informe, debido al alcance de las consecuencias de esta crisis sanitaria, social y económica.

Esta incertidumbre, que lo impregna todo --el impacto real de los cambios sobre las personas, los profesionales, las organizaciones del sistema y los avances tecnológicos y la innovación--, "nos aboca a trabajar más que nunca en equipo, en red y traspasando fronteras para hacer frente a un objetivo común: la salud de las personas y sus determinantes", han considerado en el informe.

"La crisis ha sido una lección de humildad", han indicado, ya que ha demostrado que hay una serie de aspectos básicos que no estaban asegurados o previstos, y "se ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad como planeta, continente, país, sistema, profesionales y también como personas".