Durante su declaración ante la Audiencia Nacional, Josep Lluís Trapero se ha desmarcado del proceso independentista para construir su defensa. El mayor de los Mossos d'Esquadra, para el que Fiscalía pide una condena de 11 años de cárcel por rebelión, ha tildado de "barbaridad" las resoluciones soberanistas del Parlament que planteaban el inicio del proceso constituyente hacia la república catalana. También ha calificado de "referéndum ilegal" la votación del 1-O, y ha admitido sentirse incómodo ante las afirmaciones que hizo el entonces titular de Interior, Joaquim Forn, al asegurar que la consulta se celebraría, a pesar de haber sido declarada inconstitucional. 

Trapero incluso ha detallado que, en septiembre de 2016, estando Jordi Jané aún al frente de la consejería, le preguntaron cuál sería la actuación de los Mossos en caso de celebrarse un referéndum y existir "una doble legalidad". "Doble legalidad no existe, respondí", ha apuntado Trapero, quien subrayó entonces a su interlocutor que los agentes estarían "siempre donde digan los jueces". El que fuera máximo responsable del cuerpo también ha explicado que el conseller tuvo "peticiones" para su destitución.

"Desconfianza"

A preguntas del fiscal Miguel Ángel Carballo, el mayor ha negado cualquier colaboración con el Govern de Carles Puigdemont para que el cuerpo facilitase la celebración del referéndum, elemento clave en el que se basa su acusación. Es más, Trapero ha señalado que inspiraba "desconfianza" entre los políticos independentistas. 

Jané dimitió entonces, al igual que el director de la policía, Albert Batlle --ahora concejal de seguridad en el Ayuntamiento de Barcelona--, pero Trapero no abandonó su cargo, pese la "incomodidad" que ha admitido sentir con las manifestaciones públicas de su responsable político. 

Actuación de Mossos el 1-O

En cuanto a la actuación de los agentes el 1-O, según el mayor, desde el cuerpo en ningún momento se actuó para facilitar la votación. “Me puede decir que interpretamos mal algunas órdenes, pero hicimos lo que se nos dijo en cada ocasión”, ha espetado al fiscal. Para defender su postura, ha señalado que, cuando a primera hora del día, vio a través del canal autonómico a una pareja de policías con actitud de connivencia con los simpatizantes independentistas, dio órdenes de retirarles del colegio en el que estaban porque su comportamiento era "impresentable". Es más, ha explicado que ordenó investigaciones internas sobre los centros donde se habían reproducido actitudes similares.

Juicio de Trapero / EUROPA PRESS

Dos días después del referéndum, ha añadido, instó a todos los jefes de región que informaran de cualquier actuación de este tipo de la que tuvieran conocimiento. "Hemos hecho en cada momento lo que hemos podido, y nunca para aparentar nada", ha dicho, para apuntar después que algunas actuaciones de mossos se han "sacado de contexto".

Impedir el referéndum

Cuando Carballo ha inquirido al mayor sobre el motivo por el que no se impidió la votación y el encierro en los colegios la víspera de esta, Trapero ha recordado que destinó más efectivos al operativo, tal y como ordenó el fiscal superior de Cataluña los días previos, un total de 7.850 agentes, con turnos que llegaron al total de 90.000 horas. "El mayor esfuerzo del cuerpo hasta la fecha", ha apuntado.  

La sala de la Audiencia Nacional durante la declaración de Trapero / EFE

Para justificar la celebración del 1-O ha sostenido que la actitud de los ciudadanos que se encontraron los agentes en los colegios fue "difícil de entender y de prever". "Ver cómo la gente defendía las urnas de esa manera era poco imaginable, se les iba la vida". Según Trapero, "negarse de esa manera a la orden de la autoridad" y que "con un carácter tan general la gente desobedeciese" le sorprendió y los mandos de Mossos no se lo podían creer. "Ni nosotros ni nadie", ha apuntado. 

"Resistencia pasiva"

Sobre la previsión del operativo, ha manifestado que esperaban encontrar "resistencia pasiva" y que en algunos focos --"cuarenta y pico zonas" en toda Cataluña-- podía haber determinados grupos que causasen problemas de orden público, si bien ha dejado claro que esta no era la situación general que preveían los mandos de la policía autonómica.

Así, ha dicho que consideraron el envío de una pareja de mossos --"binomio"--, como así se hizo, para "tener ojos en los 2.300 colegios" que podrían abrirse ese día y tratar de impedir la votación con su presencia, si bien ha subrayado que la policía autonómica no era la única que iba a actuar ese día, sino que era "parte de una coordinación conjunta de tres cuerpos". De hecho, ha destacado que más de 200 colegios a los que fueron mossos cerraron en las primeras horas del 1-O y que se incautaron 434 urnas. "¿Y esto lo hicieron los binomios, en mangas de camisa y gorra de plato?", ha preguntado el fiscal con incredulidad, a lo que Trapero ha contestado admitiendo que le hubiera gustado que el "efecto" hubiese sido mayor. 

11 años de prisión

El alto cargo del cuerpo catalán se enfrenta a 11 años de prisión por un presunto delito de rebelión en su responsabilidad en el asedio a la consejería de Economía el 20 de septiembre de 2017 y la celebración del referéndum del 1-O, puesto que la Fiscalía, aunque abierta a modificar la calificación a sedición contra él de acuerdo con la sentencia del procés, ha dejado la decisión para el final del juicio.