Ana Losada es la presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), una entidad formada en junio de 2014 por un grupo de padres con el objetivo de lograr para sus hijos una educación pública bilingüe, en castellano y en catalán. Losada desmonta algunos de los mitos creados en torno a la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán que aplica la Generalitat hace décadas en contra de lo ordenado por los tribunales. Ella es uno de los padres que han logrado vencer las imposiciones de la administración autonómica y anima a otros a seguir su camino.

--Los defensores de la inmersión lingüística obligatoria dicen que es un modelo de éxito.

--Ese es uno de sus mantras que no se basa en ningún dato comprobado, de hecho no hay ninguna prueba a nivel comun a toda España que indique que sea un modelo de éxito.

--Dicen que garantiza el dominio del castellano y del catalán.

-No es cierto, porque para dominar una lengua con todos sus registros necesitas muchas horas y aplicar ese aprendizaje no solamente en la materia de lengua castellana sino también en otras asignaturas para poder mejorar el vocabulario y la expresión escrita y oral, y eso es imposible con el número de horas que se imparten actualmente en castellano.

--También aseguran que la inmersión garantiza la cohesión social y la integración de los alumnos.

--Tampoco estamos de acuerdo. La cohesión social, por mucho que nos quieran insistir en ello, no es sinónimo de monolingüismo. La cohesión social se consigue con la igualdad de oportunidades, que a su vez se consigue invirtiendo en educación, especialmente en las zonas con poblaciones menos favorecidas socioeconómicamente. La cohesión social no se puede conseguir a expensas de que el castellano esté arrinconado en la escuela, porque el 55% de la población catalana es castellanohablante y, para que haya cohesión social, hemos demostrar en las escuelas que tenemos una sociedad bilingüe y plural. Eso no se transmite a nuestros hijos si su lengua, su cultura y su identidad está arrinconada.

--Les acusan de querer separar a los niños por razón de lengua, lo que --señalan-- generaría guetos lingüísticos.

--No es cierto. Nosotros no queremos segregar a los niños por motivo de lengua, nosotros queremos que en las escuelas de Cataluña los niños --independientemente de que sean castellanohablantes o catalanohablantes-- tengan las horas en castellano y en catalán suficientes como para dominar ambas lenguas, que aprendan a querer la cultura pensada y escrita en castellano y en catalán. Eso sí que es garantía de cohesión social y de convivencia.

Nosotros no queremos segregar a los niños por motivo de lengua, queremos que en las escuelas de Cataluña todos los niños tengan las horas en castellano y en catalán suficientes como para dominar ambas lenguas

--O sea, que el objetivo no es establecer dos líneas.

--Exactamente. Y los porcentajes de uso de cada lengua dependerían de cada centro y del tipo de alumnado que tenga en función de su entorno socioeconómico y cultural.

--Pero la Ley de Política Lingüística, para la primera enseñanza, sí que otorga el derecho a recibir la educación en la lengua materna del niño. De ahí surge la polémica de la casilla.

--Sin embargo, ese apartado de la ley se ha utilizado incorrectamente, porque lo que se ha hecho es ofrecer atención individualizada, que al final es segregación. Al final, lo que recibía el niño eran tres o cuatro consejos de su profesor, que le hacía una traducción especial a él de lo que no entendiera.

--La Generalitat dice que con eso cumple.

--Con eso no cumple, y además las reiteradas sentencias de los tribunales no van en esa dirección. Actualmente el sistema educativo catalán ya está acotado no solamente por las leyes educativas sino por las diferentes sentencias que han ido interpretando cómo deben aplicarse estas. Y dicen que, en todas las etapas obligatorias de la enseñanza, las dos lenguas tienen que estar presentes en la escuela. Ese es el camino para que la escuela sea realmente el reflejo de la sociedad, con ambas lenguas conviviendo.

--Los defensores de la inmersión también aseguran que hay un consenso político, social y educativo para seguir defendiendo ese modelo. Y, en relación a las encuestas en las que se ve que la población apuesta por un modelo bilingüe o trilingüe, responden que esa cuestión la deben decidir los pedagogos y no los padres ni los ciudadanos.

--La gente puede pensar y decir lo que quiera porque estamos en democracia. Pero, en todo caso, a los catalanes nunca se nos pregunta desde la Generalitat por el sistema educativo que queremos, ni siquiera en la hoja de preinscripción escolar. Aún así, en las últimas elecciones el partido más votado, Ciudadanos, proponía un sistema bilingüe para la escuela, por lo que hay al menos 1.100.000 personas que están en desacuerdo con la inmersión lingüística obligatoria. Entonces no puede ser etiquetado como un modelo de amplio consenso social.

A pesar de estar en un país democrático europeo, la gente tiene miedo a exigir sus derechos

--Pero son muy pocas personas las que han acudido a los tribunales o las que optaron por la fórmula Wert para conseguir una educación bilingüe.

--Hay muchos padres que quieren una educación bilingüe pero que se callan porque acudir a los tribunales casi te convierte en un héroe. Tienes que luchar contra la comunidad educativa y contra la maquinaria nacionalista y te expones a que te señalen socialmente. No todo el mundo quiere pasar por eso. Cuando los padres nos preguntan por cómo conseguir algo de educación en castellano, la siguiente pregunta es si van a marcar o a señalar a su hijo de alguna forma. Tienen miedo, a pesar de estar en un país democrático europeo. La gente tiene miedo a exigir sus derechos.

--¿Tienen miedo?

--No hay padre que nos llame que no nos haga esa pregunta. Ha habido casos alarmantes, como el de Balaguer o el de Mataró, o incluso como lo que se intentó en Castelldefels pero no se logró, pero también tengo que decir que desde octubre del año pasado se ha disparado el número de padres que nos contactan para lograr una educación bilingüe para sus hijos. Hay muchos catalanes que parece que desde octubre han dicho que se acabó y están dispuestos a exigir sus derechos.

--Los promotores de la inmersión dicen que con este sistema los alumnos catalanes dominan el español más que los del resto de España.

--El sentido común contesta a esta pregunta. Es imposible creer que con dos horas a la semana en primaria y con tres a la semana en secundaria puedas dominar la lengua castellana en todos sus registros como lo hace un niño que estudia el 90% de las horas en esa lengua. Además, insisto, no hay ninguna prueba homogénea a nivel de todo el Estado para medir el nivel de castellano. De hecho, las comunidades autónomas que más se opusieron a la ley Wert en este punto fueron las que están gobernadas por nacionalistas: el País Vasco y Cataluña

--¿Por qué?

--Porque quedarían todos retratados si se hicieran las pruebas.

--Los nacionalistas dicen que la inmersión está avalada y reconocida internacionalmente, a pesar de que después no se aplica en ningún otro territorio...

--Muchas personas del ámbito de la política han comprado los mantras nacionalistas, pero demuestran una falta de información total sobre la realidad en Cataluña. Es es especialmente grave cuando lo hacen partidos arraigados en Cataluña, es incluso temerario. El Consejo de Europa, por ejemplo, considera la inmersión lingüística como un buen sistema siempre que sea de libre elección por parte de los padres, que sea voluntario. Nadie ha avalado el sistema de inmersión lingüística obligatoria de Cataluña a nivel internacional, al menos, tal y como se aplica.

--Vaya

--Además, no olvidemos que la inmersión solo es inmersión para los castellanohablantes porque los catalanohablantes estudian en su lengua materna, lo que me parece muy bien, pero yo quiero los mismos derechos que ellos, ni más ni menos.

--¿Por qué cree que los colegios de pago utilizan un sistema plurilingüe y no la supuestamente exitosa inmersión en catalán?

-Porque buscan ofrecer una educación de calidad que asegure el mejor futuro para los niños. Por eso, eligen el mejor sistema.

--De hecho, ¿no le parece curioso que los políticos que promueven la inmersión lingüística acostumbran a evitarla cuando se trata de sus hijos?

--Me parece incoherente. Hay que ser cínico. Pero todavía me da mucha más pena que haya personas que crean en aquellos que defienden la inmersión públicamente pero apuestan por otro sistema para sus hijos.

--¿Están decepcionados en la AEB por el fracaso de la estrategia Wert para que los niños puedan educarse en español y catalán?

--Nosotros incluso interpusimos un recurso contra ese punto de la LOMCE. Estamos totalmente en desacuerdo con ese sistema. Lo que no puedes hacer es un atajo ni un parche. Y esto era un parche para que el Gobierno no tuviera que forzar a la Generalitat a cumplir las leyes y las sentencias. El atajo era para ellos, no para los padres.

--¿Considera entonces que los diferentes gobiernos de España no han hecho lo que estaba a su alcance para que se cumplieran los derechos lingüístico de los castellanohablantes en Cataluña?

--No han hecho nada para hacer que los derechos de todos los ciudadanos de España sean los mismos en todo el país en el ámbito de la educación. Incluso de cara a los niños que por, cuestiones de trabajo de los padres, se desplazan a Cataluña y que se encuentran con un sistema que los rechaza y que los lleva a aulas de acogida, cuando podrían hacer los exámenes en castellano, pero habitualmente se les impide. Una situación que todavía es más grave para los niños con necesidades especiales y que son castellanohablantes.

La AEB  conoce perfectamente el procedimiento legal para llegar a que los tribunales dicten las medidas cautelares que obligan al colegio a ofrecer bilingüismo en unos nueve meses

--Con la aplicación del artículo 155 el Gobierno del PP es el máximo responsable de la Consejería de Enseñanza de la Generalitat. ¿Esperan que tome alguna medida valiente en este sentido?

--Claro que esperamos que el Gobierno haga algo más, aunque para eso no haría falta el 155. En todo caso, ahora no pueden parapetarse en que hay una administración que se lo impide.

--¿Tendrán la valentía suficiente para hacerlo?

--Espero que la tengan porque, si personas anónimas como nosotros nos hemos jugado muchas cosas para pedir una educación bilingüe para nuestros hijos, entiendo que un representante político que tiene una responsabilidad mucho mayor que la mía lo haga.

--El PSC, por su parte, no solo no crítica la inmersión sino que saca pecho de haber sido el principal impulsor del modelo desde sus orígenes, y cuenta con el aval del PSOE.

--Para mí eso no tiene sentido. El PSC en Cataluña ha desconectado de buena parte de su electorado que no está de acuerdo en absoluto con la inmersión lingüística. Ha cedido al nacionalismo en la escuela. Tiene miedo de ser metido en el mismo saco que los partidos de derechas e intenta diferenciarse en algo de ellos. Este es un tema que han cogido para diferenciarse del resto de partidos constitucionalistas. Sin embargo, algunos dirigentes territoriales del PSOE han mostrado en los últimos días sentido común al posicionarse a favor de una escuela bilingüe.

--Usted ha conseguido que su hija, que está en primaria, reciba una parte de la educación en castellano --el 25%--. ¿Ha sido complicado el proceso?

--El proceso judicial en sí no es muy complicado. Eso a veces los padres lo desconocen y la AEB está haciendo un trabajo de información en ese sentido. La AEB  conoce perfectamente el procedimiento legal para llegar a que los tribunales dicten las medidas cautelares que obligan al colegio a ofrecer bilingüismo. En un plazo de unos nueve meses se pueden llegar a tener las medidas cautelares hoy en día.

--¿Es muy caro este proceso?

--Nosotros no cobramos nada.

--¿Recomienda a otros padres hacer lo mismo que usted hizo?

--Sí, absolutamente, porque compensa. De hecho, cada vez está pasando más que varios padres de un colegio se agrupan e inician el procedimiento juntos.

--O sea que algunos padres como usted abrieron una brecha que ahora otros pueden aprovechar, ya que ahora los procesos judiciales van más rápido tras la jurisprudencia creada.

--Un poco es así. Pero es cierto que hay una presión social, sobre todo hacia los padres, especialmente desde la dirección de los centros.

--¿Es optimista de cara al futuro?

--Sí, soy optimista porque veo que algo está cambiando en la sociedad catalana. El silencio está disminuyendo y eso hace que la gente se sienta más libre para exigir sus derechos lingüísticos.