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Perdonen nuestros errores

Xavier Salvador
6 min

El verano pasado, hace justo un año, Crónica Global llevó a cabo una refundación en profundidad. Una estructura diferente de propiedad y un nuevo proyecto periodístico comenzaron a caminar el 1 de julio de 2015 para convertir el medio en una referencia informativa de primer nivel. En el camino que dista entre los vértices de la modestia y la humildad, doce meses más tarde nos sentimos orgullosos del trabajo realizado y de la progresión indiscutible lograda.

Crónica Global ha construido en este tiempo un relato adicional de Cataluña. Somos una publicación con base principal en Barcelona, pero la mirada de nuestro proyecto no se circunscribe a nuestro territorio de partida. Con un periodismo fresco; desacomplejado en lo formal; situado en el amplio espectro político de defensa del orden constitucional, irreverente ante las pleitesías tópicas; frontal ante el omnímodo poder político; periférico en su formulación; valiente en las apuestas editoriales; riguroso en la defensa de valores éticos y popular sin populismos, el equipo de profesionales que lo practicamos acumula ahora un enorme reconocimiento en términos de audiencia e influencia, los dos principales vectores que dibujan un medio de comunicación que se precie de serlo.

La noticia es nuestra principal preocupación. La información es la base sobre la que se cimenta nuestro proyecto. Descubrir qué pasa y quiénes son sus protagonistas para transmitirlo a nuestros lectores y suscriptores es la estrella que nos alumbra. No es una apuesta sofisticada en esencia: periodismo. Pero no cualquiera, sino una recuperación del que se ha ido diluyendo en los últimos años por efecto de la crisis económica, de la perniciosa intermediación del marketing o la malentendida comunicación de gobiernos y empresas que han confundido (y con ello a los profesionales) de manera torticera la información con la propaganda.

En 12 meses ha crecido el equipo humano, hemos solidificado el proyecto empresarial y estrenado instalaciones 

Doce meses después del reset de Crónica Global nos sentimos profundamente orgullosos de ocupar un espacio huérfano en el campo editorial y haber puesto unos cimientos de medio digital popular comprometido con su tiempo y con el espacio político y económico que le toca vivir. Reconocido y comprometido, en definitiva, por y con los lectores. En ese periodo ha crecido el equipo humano que elabora a diario este producto editorial, hemos solidificado el proyecto empresarial y hemos estrenado unas humildes pero nuevas y modernas instalaciones que son la envidia de nuestros colegas por la integración digital que incorporan.

Sin establecer un compendio exhaustivo de logros periodísticos, sí conviene recordar a los desmemoriados que, por ejemplo y desde la distancia editorial, fuimos el medio de comunicación que antes y con más detalle y profundidad explicó la crisis interna de la CUP; dimos cuenta de asuntos vinculados al fusilamiento de Salvador Puig Antich inéditos y que cambiarán los libros de historia; hace muchas semanas que avisamos de la profunda implosión de Vueling; somos referencia para conocer las deslocalizaciones fiscales y políticas del mundo empresarial catalán; hemos narrado sin complejos y pese a la disuasoria presión recibida (en forma de demandas y denuncias variadas) como la corrupción y la falta de transparencia asola nuestros entornos en un tiempo en el que el término regeneración debería formar parte de nuestro saludo matinal.

En nombre de la quincena de profesionales que cada día comparecemos ante nuestra creciente parroquia de lectores es justo decir un año después que nos sentimos solidarios y orgullosos del trabajo desarrollado en tan corto espacio de tiempo. Hay además una veintena larga de colaboradores, articulistas, periodistas, juristas y otro tipo de profesionales que nos ayuda con frecuencia a mejorar. Reunimos hoy un equipo que combina el empuje y el talento júnior con la experiencia sénior, con un altísimo grado de motivación profesional, empecinado en pulverizar todas las estadísticas sobre productividad, compromiso y entrega a un proyecto. Si permiten el símil sudamos una misma camiseta, defendemos una misma marca periodística y juntos nos sentimos honrados por el reconocimiento recibido. A partir de esa foto fija actual, deseamos avanzar conjuntamente con ustedes en un tiempo en el que el pez grande ya no se come al pequeño, pero donde el rápido devora inexorablemente al lento, sea cual sea su tamaño.

Ahora comienza la nueva fase de 'Crónica Global', con más contenidos y alianzas para crecer con los lectores 

La nueva fase del proyecto Crónica Global comienza hoy. En breve recibirán cumplida cuenta de la incorporación de contenidos y profesionales que engrosarán el equipo actual con el reto de contribuir a ese desarrollo. Nuestra oferta diaria crecerá de manera directa y orgánica, pero también mediante alianzas estratégicas que nos permitirán dar saltos cualitativos en nuestro escaparate diario de contenidos. Ofreceremos más historias, intentaremos narrarlas mejor (en una dimensión digital completa) y perseguiremos su máxima difusión.

Para nosotros ha sido un año tan exitoso como intenso, pero irrepetible en lo profesional si nos permiten la pequeña introspección. Sólo nos queda apelar a su benevolencia y comprensión por los desajustes, equivocaciones y errores que también cometemos. Permitan la referencia personal sólo en este caso: los asumo como propios y les aseguro que seguiré trabajando para minimizarlos y a favor de la excelencia periodística.

En nombre de este fabuloso equipo, muchas gracias por acompañarnos. Es todo un orgullo.

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¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador

Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy ejerzo como consejero delegado de CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía, digitalización y periodismo en estado puro, vamos.