Tres intensos días de debate sobre el presente y el futuro de Barcelona terminaron coincidiendo con un formidable embrollo en Madrid. Por un lado, ochenta políticos, empresarios, directivos, expertos y representantes de la sociedad civil disertaban en la Casa Seat de la Ciudad Condal sobre urbanismo, economía, industria, movilidad, tecnología y Defensa.
Por otro, el Congreso tumbaba dos decretos de Pedro Sánchez sobre vivienda. Ironías de la vida, fue el prófugo Carles Puigdemont, quien contribuyó a auparle a la Moncloa, el que le asestó la estocada definitiva.
El sector inmobiliario permaneció, entre tanto, en estado de choque, pendiente de lo que acordaran sus señorías.
En este ambiente de máxima incertidumbre se desarrolló la cuarta edición de BCN Desperta!, organizada por Crónica Global, Metrópoli y El Español. Fueron tres jornadas de análisis sobre materias muy diversas que confluyeron en una misma pregunta: qué ciudad queremos y, sobre todo, cómo se puede conseguir que siga siendo habitable para quienes viven en ella.
Este frente ocupó un espacio central, ya que la amenaza de los dos decretos de marras gravitaba sobre el ramo del ladrillo.
Semeja increíble que un asunto de importancia tan capital lo hayan ventilado el régimen sanchista y sus acólitos parlamentarios con dos decretos infumables, pergeñados en horas veinticuatro y de una factura paupérrima. No solo embalsan una colección de disparates, sino que están escritos a vuelapluma, con graves fallos gramaticales, sintácticos, de concordancia y de redacción.
El mercado se encuentra atrapado entre una demanda que no deja de crecer y una oferta que no evoluciona ni de lejos al mismo ritmo.
Los alcaldes de Badalona, Sabadell y Santa Coloma de Gramenet relataron sus dificultades para aumentar el parque público.
Carme Trilla, presidenta de la Fundació Hàbitat3, abogó por una mayor participación de las entidades sin ánimo de lucro.
Por su parte, Xavier Vilajoana, máximo responsable de la Asociación de Promotores y Constructores de Cataluña, denunció la ignorancia de los legisladores y la inseguridad jurídica derivada de sus decisiones, además de reclamar medidas que permitan planificar las obras a largo plazo.
José Alberto Marín, decano del Colegio Notarial de Cataluña, sugirió que se derogue el actual cuerpo normativo y se comience de cero.
Pero hay otro factor que con frecuencia se pierde entre las grandes proclamas. El pequeño casero no es una abstracción. Tiene uno, dos o tres pisos, muchas veces adquiridos como inversión para complementar su pensión futura. Cuando ve amenazado su patrimonio por una regulación demencial, puede volverse más selectivo con el inquilino, retirar los locales de la oferta o directamente venderlos. No es una discusión entre buenos y malos. Es una cuestión de incentivos.
El vasto predio de las Tres Chimeneas, de Sant Adrià de Besòs, ofrece un buen ejemplo de la dimensión del reto. Jorge Pérez de Leza, consejero delegado de Metrovacesa, destacó que se erigirán 1.700 moradas, el 40% de ellas de protección oficial, junto a un extenso parque que esponjará la zona.
Se trata de una reconversión que transformará ese tramo de la costa metropolitana. Su ejecución se va a prolongar durante el próximo decenio.
El desafío no es solo residencial. Adrián Orbea, al frente de Henkel Ibérica, multinacional especializada en detergentes y adhesivos, explicó que la falta de vivienda condiciona la incorporación y permanencia de personal cualificado. A ello se suman las constantes incidencias de los trenes de Rodalies, que dificultan sus desplazamientos hasta los centros de trabajo.
Rafael Ruiz, presidente del fabricante de automóviles Ebro Motors, puso el acento en la formación profesional, que brinda a sus titulados un amplio abanico de salidas laborales.
Los altos mandos castrenses añadieron otras piezas relevantes al conjunto. El teniente general e inspector del Ejército, Raimundo Rodríguez Roca, reclamó una mayor implicación de las corporaciones ante la velocidad a la que avanza la tecnología y pidió acelerar la innovación militar.
Su actividad está estrechamente ligada al tejido manufacturero, los avances técnicos y las cadenas de suministro.
El rearme de Europa occidental movilizará en los próximos años una cantidad ingente de recursos financieros.
España no será ajena a ese esfuerzo sin precedentes. Tal circunstancia abre un amplio campo de negocio para las empresas capaces de aportar tecnología y servicios especializados. También para Cataluña, cuya industria ha vivido históricamente de espaldas a la Defensa y tiene ante sí un filón extraordinario al que hincarle el diente.
BCN Desperta! ha puesto sobre la mesa una buena parte de las claves que marcarán el rumbo de la urbe, a saber, la vivienda, el transporte, la formación, la tecnología y la Defensa. Son cuestiones distintas, ninguna de las cuales puede abordarse al margen de las demás.
Barcelona tiene por delante no solo el reto de encontrar casas para quienes las necesitan. Se enfrenta a algo de mayor alcance y enjundia: decidir qué ciudad quiere ser.
