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David Expósito reflexiona sobre la expulsión de Arnau Liesa de Aliança Catalana

David Expósito reflexiona sobre la expulsión de Arnau Liesa de Aliança Catalana

Zona Franca

'Siempre nos quedará Figueres'

"'¿Para qué presentarme a unas elecciones si mi enamorada no puede votarme?', se habrá preguntado el romántico de Arnau Liesa, apeado de Aliança Catalana por salir con una menor"

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Arnau Liesa es el último gatillazo de Aliança Catalana en la cuenta atrás para las elecciones municipales. Este entrenador de fútbol local no será recordado por ser el primer regidor de la extrema derecha independentista catalana en Figueres, sino por haber firmado un comunicado que blanquea una relación amorosa con una menor de edad.

Aliança tenía en la capital del Empordà, gobernada por Junts, su aspiración de ampliar su irrupción a lo largo y ancho de Cataluña en mayo de 2027, aunque sin pretender convertirla en un feudo como ya lo es Ripoll, y como podrían ser otras localidades como Vic o Manresa el próximo año.

De hecho, la formación entregó su candidatura a un chaval cualquiera por dos motivos. Uno, por la ausencia de perfiles con cara y ojos, un mal del que adolece en tantos otros rincones del territorio. Y dos, por la fuerza del alcalde neoconvergente, Jordi Masquef, quien parece dejar poco margen por la derecha.

La ciudad en la que reposan los restos del surrealista Salvador Dalí es uno de los municipios catalanes con más tensiones por la inmigración, con un 30% de vecinos nacidos en el extranjero y la nacionalidad marroquí a la cabeza de la clasificación.

Allí, la convivencia entre distintas etnias será una de las carpetas más importantes en el envite electoral de dentro de 10 meses. Tanto es así que el candidato elegido por los Comuns responde al nombre de Moha Lalouh, un joven magrebí que es paradigma de la integración absoluta, tal como muestra su impoluto catalán.

A Moha, Arnau lo acusa de "islamizar Figueres", pero ya no podrá confrontar con él su proyecto político. El treintañero —sopla 31 velas este año— ha renunciado a su carrera política por una historia de amor con una adolescente "mayor de 16 años", se apresuró a aclarar en el comunicado, publicado, claro está, después de que los ultraderechistas lo expulsaran.

En resumen, no me dejas tú, te dejo yo.

Aupado por pseudomedios locales vinculados a Aliança, prefirió callarse aquello de que mantiene una relación con alguien a quien dobla en edad y que no puede comprar alcohol de forma legal; ni siquiera habría podido votar a su enamorado en las elecciones.

Por si fuera poco, Arnau era su profesor —no ha trascendido de qué—, por lo que la historia, conocida solo por su entorno, se gestó bajo una evidente desigualdad de poder.

¡Lo que se ha perdido Figueres! El meditado comunicado del enamoradizo político amateur demuestra su dominio del trilerismo, pues recurre a referencias temporales vagas e inconcretas que, no obstante, hacen aguas en su intento de aparentar normalidad en los hechos que relata.

"Hace unos meses, conocí a una alumna mayor de 16 años con quien, con el paso del tiempo, nació una relación personal muy especial". Como si "con el paso del tiempo" ella hubiese dejado de ser menor, o como si él hubiese dilatado el inicio de la relación, cuando realmente sellaron su relación en enero, no mucho después de que se conocieran.

Es más, tal es su convicción que abandonó la docencia en primavera, poco después de declarársele. Una seguridad que hoy reafirma, al referirse a su relación de seis meses como "la historia de amor" de su vida. "Lo volvería a hacer", ha dicho.

"¿Para qué presentarme a unas elecciones si mi enamorada no puede votarme?", se podría haber preguntado también el romántico Arnau. De hecho, el affaire ha generado las naturales habladurías en distintos corrillos políticos, con algunas voces alimentando la tesis de que habría sido él mismo quien se habría autodescubierto por temor a que algún rival político le sacara los trapos sucios en plena campaña.

Sin embargo, fue un periodista el que advirtió a Aliança de que publicaría la información. La amenaza del cuarto poder hizo que la propia Orriols le preguntara a su entonces candidato si mantenía una relación con una menor. Pese a lo que debe imponer una conversación así con la bestiola, él no traicionó sus sentimientos y no escondió su amor por la adolescente.

Pese a la división de opiniones dentro de la formación, a su líder no le tembló el pulso para echar al último representante de la lista de frikis de los que los ultraderechistas indepes pretenden alejarse para simular madurez en su proyecto. Necesitarán suerte, mucha suerte, para ello.

Mientras tanto, quizás alivie al lector saber que ya nada se impondrá entre nuestros particulares Humphrey Bogart e Ingrid Bergman; éstos podrán seguir disfrutando de su París en Figueres.