El director de Crónica Global, Ignasi Jorro, y una imagen de Manel del Castillo y del Hospital Sant Joan de Déu
Manel del Castillo, Sant Joan de Déu y el "humanismo"
"Este hospital ha demostrado que puede alcanzar las cotas más altas de excelencia en la prestación sanitaria, al tiempo que mima el cuidado de los pacientes. Que, en este caso, son los más pequeños de la casa"
El hospital materno-infantil Sant Joan de Déu, situado junto a Barcelona, volvió a demostrar esta semana que camina por una sólida senda. Reunió a centenares de personas en el hotel Meliá Torre Melina para su Noche Solidaria. Acudieron sanitarios, voluntarios y un crisol de personas influyentes de la sociedad catalana.
Durante la gala, el hasta ahora gerente, el doctor Manel del Castillo, oficializó el traspaso de poderes a Miquel Pons. Y los dos directivos hilvanaron sus discursos no oficiales de despedida y de toma de posesión, respectivamente. Fue en ese momento cuando el gerente saliente, Del Castillo, habló del "humanismo" como el valor fundamental que ha trascendido de su obra.
En efecto, Sant Joan de Déu ha demostrado que puede alcanzar las cotas más altas de excelencia en la prestación sanitaria al tiempo que mima el cuidado de los pacientes. Que, en este caso, son los más pequeños de la casa. El humanismo ha permeado la acción y obra de este centro sanitario, absoluta referencia española, cuando no mundial, en las dolencias de los peques.
Por su parte, el doctor Pons avanzó que SJD se centraría a partir de ahora en el combate de las enfermedades minoritarias que aquejan a niños y niñas. No en vano, este tipo de afecciones ya están consumiendo ingentes recursos. Y lo más importante: no tratarlas quita la esperanza a las familias que las sufran. No hay muchos otros hospitales que sean capaces de hacerlo.
En este sentido, cabe recordar que la ciudad asistencial cuenta con el proyecto Únicas, un centro ad hoc contra este tipo de malestares casi desconocidos. Está en plena construcción a pie de la Ronda de Dalt.
Así las cosas, Sant Joan de Déu suma un nuevo reto, otro que es capaz de afrontar por gestión y talento.
También es cierto que tiene asignaturas pendientes. Déjenme nombrar dos. El primero, mejorar la transparencia, desgajándose de la protección del derecho canónico, y abrazando la rendición de cuentas que ya tienen otros dispositivos concertados por el sistema público de salud.
Y en segundo lugar, reconducir la guerra con el Hospital Vall d'Hebron. El privado —concertado, para ser más certeros— y el público del ICS han estado a gorrazos desde hace tiempo. Una espita que no ha sido positiva para nadie. La atención pediátrica en la Gran Barcelona es demasiado importante para que los dos centros de referencia estén en agria disputa. Hay que reconducir esa situación y explorar sinergias. La ciudadanía lo merece.
Son deberes que rizarán el rizo para un hospital que ya lo es casi todo. Polo asistencial, científico, económico y de talento en una Barcelona que quiere competir —cuando no rebasar— de tú a tú con el resto de conurbaciones medianas de Europa.
Lo ha hecho de la mano de Manel del Castillo, y lo seguirá haciendo a partir de ahora con Miquel Pons. Si Sant Joan de Déu sigue siendo humanista, alcanzará cotas jamás vistas. El reto es ahondar en la excelencia, abordar los retos pendientes y mantener la sensibilidad. Que cuenta con nosotros en Crónica Global para explicarlo.