Gerard Mateo delante del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y León XIV
El Papa pasa la PAC (prueba de acceso a Cataluña)
"Quienes le pedían más catalán del que ya tenía previsto no abrieron el hocico ante la cantidad de tiempo que el Pontífice le dedicó a esta lengua en su primer día"
Martes de exámenes en Cataluña… pero con los profesores en huelga. Son las contradicciones de esta tierra, lugar de “acogida” si hablas en catalán.
El Papa no debe, pues, temer nada. Recibido con todos los honores, con Illa erigido en pseudojefe de Estado en El Prat, León XIV se arrancó con un muy aceptable catalán.
Lo hizo en la catedral de Barcelona, en un sermón bilingüe –su primer acto en la ciudad– muy repartido para cortar de raíz cualquier polémica nacionalista.
Quienes le pedían más catalán del que ya tenía previsto no abrieron el hocico ante la cantidad de tiempo que el Pontífice le dedicó a esta lengua en su primer día.
Por si fuera poco, se lleva de Cataluña las Homilies d’Organyà, uno de los textos más antiguos en catalán, con el permiso de los Greuges de Guitard Isarn.
Hay que reconocerle a Illa que ese regalo está muy bien tirado. Aúna religión y lengua, los dos frentes (uno de ellos impuesto) de esta visita.
Es por todo ello por lo que se puede afirmar que, a la espera del plato fuerte del viaje (¡y de la beatificación de Gaudí!), el Papa ha superado la PAC (prueba de acceso a Cataluña). Y con buena nota.
También la obtendrán, se supone, los estudiantes que ayer se examinaron de castellano en la PAU (selectividad), una prueba al parecer fácil incluso para las generaciones de hoy.
Es un reflejo de la situación actual de la sociedad y de la educación. Hay que darlo todo masticado. No se puede suspender. Y los profesores aprovechan para sacar tajada.
El hecho de que sea el examen de español el que resulta sencillo para los examinados es también relevante: si se supera y con buena nota servirá para mandar un falso mensaje.
Podrán venderlo las autoridades pertinentes como que Cataluña ya cuida mucho el castellano y que hay que insistir con la imposición del catalán sobre el español.
En fin, somos así de aldeanos. Y capaces de convertir una visita pastoral en un examen de sensibilidad lingüística. A eso no nos gana nadie.