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Fotomontaje con un socorrista

Fotomontaje con un socorrista

Zona Franca

Antes ahogados en catalán que rescatados en castellano

El Ayuntamiento de Palafrugell no encuentra socorristas que cumplan con la obligación de acreditar el nivel C1 de lengua catalana, el segundo mayor grado de los seis existentes

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Palafrugell, la encantadora localidad gerundense de la Costa Brava, tiene serias dificultades a la hora contratar socorristas para esta temporada de verano.

Las tres empresas que se habían interesado en quedarse con el servicio, finalmente, se han echado atrás.

El problema es que no encuentran socorristas que cumplan con la obligación de acreditar el nivel C1 de catalán.

El C1 de catalán es el segundo más alto de los seis grados existentes. Y no es fácil de alcanzar con unos meses de estudio.

En la práctica, este requisito supone una barrera casi infranqueable para quien no sea catalán de nacimiento y/o de residencia.

Podríamos decir que, este requerimiento sería el equivalente a aplicar un criterio de “prioridad nacional”, ahora que el término está tan de moda.

Recientemente, la justicia ha ordenado rebajar el nivel de catalán exigido para ser operario del cementerio de Vic: pedían un B2 –el tercero más alto– para limpiar las tumbas y abrir y cerrar el camposanto.

El TSJC también ha sentenciado que el B2 era demasiada obligación para optar a chófer del Parlament de Cataluña.

Ya se verá qué ocurre con los socorristas de las playas de Palafrugell. Pero, de momento, el ayuntamiento parece preferir que los bañistas se ahoguen en catalán antes de que se salven en español.