El director de Crónica Global, Ignasi Jorro, opina sobre la huelga de médicos
Metges de Catalunya se ha metido en un lío. La buena gente del sindicato mayoritario de médicos --lo son en esta categoría laboral-- encadena diez jornadas de huelga y seis meses de conflicto con el Departamento catalán de Salud.
Sus reivindicaciones son conocidas, y en cierto modo, razonables. Los galenos piden avances en materia laboral, mejoras que podrían colgarse de una suerte de convenio médico que ordenara la categoría e incluyera avances para el colectivo.
El problema es estratégico. Metges, a quien hemos tenido el placer de dar voz en este medio --y lo seguiremos haciendo--, carece de táctica y estrategia y apoyos para conseguir los hitos trazados en una y otra.
El sindicato se ha lanzado al monte sin saber dónde llegará y cuándo. Apunta al Departamento de Salud, pero la consejería puede responder argumentando que carece de las competencias para dibujar un convenio médico. Éstas son nacionales.
De hecho, lo dicen varios directivos del sector sanitario poco sospechosos de cercanos al actual puente de mando en Travessera de Les Corts: la Sanidad ha desaparecido de la conversación pública esta legislatura en Cataluña.
En este contexto, Metges se ha equivocado y ha iniciado un conflicto que no tiene posibilidades de ganar. Pocos en el sector sanitario comprenden su metodología, por bien que puedan estar de acuerdo con el fondo de sus reivindicaciones.
Lo detallan sindicalistas de pura raza de la sanidad catalana: "Los médicos quieren más dinero, pero solo para ellos". Aseguran que ese convenio que plantea Metges es una reivindicación extemporánea y, en cierto modo, demasiado autocentrada.
En la ciudadanía, nadie entiende nada. En la huelga del lunes, apenas 50 médicos de los centenares que trabajan en un enorme hospital catalán faltaron a su puesto de trabajo. Fue un fracaso a todas luces que apenas impactó en una comunidad confundida por ese conflicto.
Hay que ofrecer una salida a Metges. Por bien que haya errado en la ejecución de sus anhelos, las administraciones deben velar por el aterrizaje de las reivindicaciones del sindicato, conjurarse para mejorar la situación del colectivo. Aunque déjenme ser claro: la huelga médica en Cataluña debe terminar. La protesta ni tiene apoyo, ni visión, ni contexto ni llega a ningún sitio.
Propongo humildemente encauzar las peticiones facultativas y zanjar una conflictividad absurda que provoca hastío y en la que hasta los periodistas estamos perdidos. Imaginen el ciudadano.