"Me ahogo, me ahogo, me ahogo en este albañal y me duele España en el cogollo del corazón" es una frase que se atribuye al escritor y filósofo Miguel de Unamuno. En Cataluña también duele todo el país, pero muchas otras cosas. Una de ellas es el deslavazado estado del cava catalán y la denominación de origen (DO) que protege el espumoso. 

En conversación con Crónica Global, un directivo del sector, descendiente de unos de los próceres del fermentado, lamentaba ayer la "mala gestión" que ha hecho la denominación del producto. "El motivo de la salida de Juvé & Camps de la DO es el mal funcionamiento de la misma. No hay otra razón", apostillaba. 

Por mucho que la organización tratara de quitar hierro a la salida de la empresa mediana --facturó cerca de 27 millones de euros en 2025--, lo cierto es que supone "un golpe" a la reputación del alcohólico catalán. 

Y no es el primero. Este medio ya explicó que la entrada de grandes grupos en la industria local ha provocado que los centros de decisión se trasladen a otras latitudes. En lugar de crecer hacia el exterior y ganar escala, las empresas vernáculas se han vendido al mejor postor. Y esa decisión tiene consecuencias. 

Las ventas de la DO cava no paran de caer, así como lo hace su reputación. La estrategia comercial de este vino de calidad ha sido calamitosa, máxime si se la compara con productos análogos como el prosecco. 

La estrategia del crecimiento de venta a toda costa --tirando precios, por ejemplo--, no ha surtido el efecto deseado. Ha devaluado la marca, ha trasladado la presión a los costes de producción --pregunten a los viticultores-- y ha certificado la derrota absoluta del cava frente al champán. 

Como ha ocurrido en el campo industrial, se está instalando en Cataluña la idea de que poco de catalán le queda al cava. Y no se trata de banderas, sino de un método de elaboración artesanal y cuidado y un arraigo local que garantice la calidad y que ésta, a su vez, actúe de palanca sobre el precio. 

La iniciativa de Corpinnat es interesante. Surgida en 2018, supone una enmienda a la totalidad de la estrategia de la DO. Las bodegas fundadoras son sinónimo de excelencia. Las que se han incorporado después, también. Juvé & Camps ha auditado Corpinnat antes de cambiar de marca. 

Y su decisión supone un revés que no pocos olvidarán en Sant Sadurní d'Anoia. A ellos también les duele el cava, pero no dan con la solución.