Imagen de archivo de una botella de cava
Adiós al cava catalán: más de la mitad del mercado está ya en manos extranjeras
La venta del 50% de Freixenet que aún reposaba en empresarios catalanes deja la mayoría del sector del espumoso controlado por grupos foráneos
Más información: Henkell se hace con el 100% de Freixenet tras adquirir las acciones de los Ferrer
Es oficial. Freixenet, uno de los dos grandes iconos históricos del cava y responsable junto a Codorníu de más de la mitad de las ventas de la D.O. Cava, ha pasado este lunes 2 de marzo de 2026 a manos alemanas al 100%.
La operación culmina un proceso que se inició hace años: las dos grandes casas del espumoso catalán están ya bajo control extranjero. Freixenet pertenece al grupo alemán Henkell y Codorníu está mayoritariamente en manos del fondo estadounidense Carlyle.
Cavas Freixenet en Sant Sadurní d'Anoia EUROPA PRESS
Una pérdida simbólica
Fuentes vinícolas consultadas coinciden en que era un movimiento esperado. En la práctica, la gestión puede no cambiar mucho, pero simbólicamente uno de los emblemas de la historia económica catalana se pierde del todo.
Codorníu, fundada en 1551 y pionera del cava catalán, ya vendió en 2018 el 68% al grupo estadounidense Carlyle por unos 390 millones de euros. La familia Raventós mantiene solo el 32% restante.
Entre los grandes grupos del sector, los únicos que conservan mayoría catalana son Juvé & Camps —aunque con el fondo holandés KKR en el accionariado— y Vallformosa, propiedad de la familia Vicens. García Carrión también produce cava, pero es un grupo de origen murciano.
El director de Bodegas y Operaciones de Raventós Codorníu, Diego Pinilla, y el CEO del grupo, Sergio Fuster EUROPA PRESS
El caso Corpinnat
Frente a esta evolución del sector, algunos productores optaron por un camino distinto. En 2018 varias bodegas del Penedès decidieron abandonar la Denominación de Origen Cava y crear su propia marca colectiva: Corpinnat, cuyo nombre significa literalmente “corazón del Penedès”.
El movimiento fue impulsado inicialmente por bodegas como Gramona, Recaredo, Llopart, Nadal, Torelló o Sabaté i Coca, que defendían un modelo más ligado al territorio y con normas de producción más estrictas.
Algunas fuentes de la asociación vitivinícola Corpinnat han lamentado a este medio que el cava haya dejado de ser un producto catalán, si bien recuerdan que desde hace años parte de la producción se realiza también en Extremadura, La Rioja o Madrid.
Cataluña, en venta
En conversación con este medio, el economista Gonzalo Bernardos ha sostenido que la venta de Freixenet es sintomática de lo que ocurre en la región en muchos sectores: “Hace muchos años que Cataluña está en venta”.
A su juicio, el caso de Freixenet y Codorníu no es distinto al de otras marcas históricas catalanas como Pastas Gallo, vendida en 2019 al fondo español Proa Capital. Según explica, los grandes empresarios han sido sustituidos por pequeños “tenderos”: “Quizá la excepción sea el sector porcino”.
Bernardos también apunta a un factor que considera casi endémico en el tejido empresarial catalán de los últimos tiempos: el temor al crecimiento y a la expansión. “¿Dónde hay un García Carrión en Cataluña?”, se pregunta.
Época dorada
Lejos quedan la época dorada de Freixenet, los años 80 y 90, cuando retaba de tú a tú a Codorníu, líder indiscutible del sector hasta entonces; la botella Carta Nevada era la más vendida y los anuncios de Freixenet marcaban el inicio de la Navidad para muchas familias.
En los últimos años, el sector había empezado a mostrar signos de desgaste. En mayo de 2025, Henkell Freixenet anunció un expediente de regulación de empleo (ERE) para 180 trabajadores, cerca de una cuarta parte de la plantilla, en un contexto marcado por una mala cosecha derivada de la sequía y por la incertidumbre sobre la evolución del mercado.
Aquel ajuste abrió además un debate más amplio en el sector sobre el modelo de negocio del cava. Las exigencias de calidad de la D.O. Cava, la limitación geográfica del cultivo y los largos procesos de elaboración imponen un techo natural a la producción, mientras otros espumosos más baratos y flexibles han logrado captar a un público más joven.
Huelga de trabajadores de Freixenet Barcelona
Una nota optimista
Crónica Global también ha hablado con el enólogo Josep Maria Pujol-Busquets Camps, fundador de la bodega Alta Alella, ejemplo de proyecto familiar ecológico catalán desde 1991, que subraya que en Cataluña siguen existiendo entre 200 y 300 empresas vitivinícolas de capital catalán.
A su juicio, el éxito internacional del cava es precisamente lo que ha despertado el interés de los grandes grupos por estas compañías. “El cava seguirá siendo un producto catalán, aunque se produzcan este tipo de compras”, afirma.