Alejandro Tercero, director adjunto de Crónica Global, y una imagen del España-Marruecos
"Bote, bote, bote, español el que no bote"
"Según la mayoría de los juristas, los gritos de 'musulmán el que no bote, eh, eh' en el partido entre España y Egipto se enmarcan claramente en un delito de odio por motivos racistas o xenófobos"
El artículo 510.1.a del Código Penal establece que “serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquel, por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad”.
Según la mayoría de los juristas, los gritos de “musulmán el que no bote, eh, eh” que este martes profirieron numerosos asistentes al partido amistoso de fútbol entre España y Egipto en el RCDE Stadium se enmarcan claramente en un delito de odio por motivos racistas o xenófobos recogido en el citado artículo.
Como no podía ser de otra forma, la condena y la repulsa por este comportamiento ha sido abrumadora entre los responsables gubernamentales, las formaciones políticas, las entidades deportivas y la sociedad civil en general.
Afortunadamente, el Gobierno, los Mossos d’Esquadra y la fiscalía han iniciado las correspondientes actuaciones para tratar de atribuir las responsabilidades penales a quien corresponda.
Por mi condición de periodista, he acudido a innumerables manifestaciones independentistas en las últimas décadas.
En la inmensa mayoría de ellas, se repetía un grito casi unánime por parte de los asistentes: “Bote, bote, bote, español el que no bote”. Cánticos que también se han producido en diversas ocasiones durante partidos de la Selección Catalana de Fútbol. Por no hablar de los “puta España” en el Camp Nou, especialmente intensos durante el procés.
Sin embargo, en ninguno de estos casos hubo una reacción similar a la de estos días.