Oriol Junqueras
¿Por qué tiembla Junqueras?
"Cuando el miedo entra en la política, los presupuestos suelen ser lo primero que se cae. Pero rara vez es lo último que puede desmoronarse"
No le fue bien la reciente visita a Moncloa al líder republicano catalán. El Beato Oriol Junqueras regresó con más miedo y cabreos de los que llevaba en el viaje de ida.
Nada más cruzar el Ebro se plantó y el pacto bajo la mesa entre ERC y PSC para aprobar los presupuestos catalanes saltó por los aires.
En el partido que gobierna Cataluña todavía se frotan los ojos ante el incumplimiento de un acuerdo que estaba trazado discretamente y con un cronograma acordado.
Salvador Illa, Albert Dalmau y Alicia Romero —los tres políticos hoy más poderosos del Govern de peluches— habían conseguido que ERC y Comunes se comprometieran desde finales del año pasado a aprobar las cuentas de la comunidad para 2026.
Cada uno sacaba su miaja de rentabilidad electoral y el President y los suyos sacaban adelante unos presupuestos que tenían toda la apariencia de ser los únicos que se aprobarían en esta legislatura.
Pero Junqueras se giró.
Nadie sabe exactamente por qué. Como buen conspirador vaticano conoce de sobra los manejos bajo manga de la política. Estaba dispuesto a teatralizar su postura y, de repente, puso la marcha atrás.
Inseguridad, argumentan algunos de sus interlocutores más condescendientes. Cálculo electoral en un escenario cada vez más líquido, cada día más radicalizado, según interpretan desde la Plaça Sant Jaume.
Quizá sea algo más simple.
Michel de Montaigne dejó escrito que “quien teme sufrir, ya sufre lo que teme”. Y en política el miedo suele ser mal consejero. El miedo a perder espacio en el independentismo, el miedo a que Aliança Catalana altere el tablero, el miedo a que Junts resurja cuando Puigdemont acabe de deshojar margaritas sobre su regreso. El miedo, incluso, a un adelanto electoral que puede remover la esencia del tablero de juego.
Sea cual sea el origen, los temblores de Junqueras ya han tenido consecuencias. Han cogido con el paso cambiado tanto a socialistas como a los comunes, que se arriesgan a diluirse definitivamente en una marca blanca del PSC con menos peso del que tuvo ICV en sus últimos años.
Peligran las cuentas públicas. Pero sobre todo entra en riesgo la base económica sobre la que se sostendrán los gobiernos catalanes en los próximos años, a base de prórrogas y ampliaciones de crédito.
Preguntar al Beato sirve de poco. Es probablemente el político catalán con mayor capacidad para driblar dialécticamente a la prensa y a sus adversarios.
Lo único comprobable es otra cosa: los temblores de Moncloa han provocado un contagio por simpatía.
El miedo ya no está solo en Junqueras. Empieza a instalarse también en el Ejecutivo de Barcelona y en el precario Gobierno de Madrid.
Y cuando el miedo entra en la política, los presupuestos suelen ser lo primero que se cae. Pero rara vez es lo último que puede desmoronarse.