Alejandro Tercero opina sobre el acuerdo entre el Govern y los Comuns en materia de vivienda
Más trabas, menos pisos de alquiler
"No hace falta ser un astuto analista para llegar a la conclusión de que las nuevas medidas acordadas en el ámbito de la vivienda van a conseguir el efecto contrario al deseado"
Algunas de las medidas acordadas este jueves entre el Govern y los Comuns para combatir la compra especulativa de vivienda no son muy novedosas.
Las últimas modificaciones legislativas –con matices– ya habían limitado el alquiler temporal, mientras que anteriormente el alquiler turístico fue aniquilado y se toparon los precios de los alquileres residenciales.
Sí que hay alguna vuelta de tuerca llamativa, como considerar gran tenedor a un pequeño propietario que posea más de cuatro viviendas (sin especificar si basta con un pequeño porcentaje de cada una) o impedir todo tipo de alquiler temporal en las nuevas adquisiciones de segunda residencia.
Es decir, que si uno se compra un pisito en la playa, no podrá alquilárselo a una familia si un verano no lo utiliza. Eso sí, siempre y cuando así lo decida el correspondiente ayuntamiento.
Además, las empresas o grandes tenedores solo podrán comprar para alquilar si se hacen con edificios enteros, y solo al precio topado.
Según los Comuns, estas medidas pretenden potenciar el mercado de alquiler. Sin embargo, no hace falta ser un astuto analista para llegar a la conclusión de que van a conseguir el efecto contrario.
Es evidente que si a los propietarios de viviendas –pequeños, medianos o grandes– se les intensifican las trabas para alquilar, aumentarán sus incentivos para dejar de hacerlo. Y muchas de esas viviendas se venderán a residentes que puedan pagarlas.
Eso supondrá que habrá muchos menos pisos en alquiler. Y aquellos que solo pueden acceder a ese tipo de viviendas, tendrán menos opciones.
Las normativas aprobadas los últimos años han hundido la oferta de vivienda de alquiler en Cataluña. Y la nueva legislación intensificará aún más esa situación.
Sin duda, son malos tiempos para los pequeños propietarios de viviendas. Pero aún son peores para quienes necesiten un piso de alquiler.