Alejandro Tercero opina sobre la inmersión lingüística
La dimensión del atropello
"Cataluña es el territorio europeo en el que mayor porcentaje de los alumnos reciben la educación en una lengua diferente a la propia"
Hace unas semanas, un estudio realizado con datos de los informes PISA reflejaba una realidad espeluznante: el 72% de los alumnos catalanes reciben la educación en una lengua diferente a la propia.
Para contextualizar mejor la dimensión del atropello es apropiado comparar esa cifra con la de otros territorios.
Así, según recoge el análisis (elaborado por el economista Ángel Martínez para El Mundo), en ninguna otra comunidad autónoma la brecha entre el idioma que se habla en casa y el que se utiliza como vehicular en la escuela es tan grande.
En Baleares, el porcentaje es del 63%. En Galicia, el 54%. En el País Vasco, el 49%. Y en la Comunidad Valenciana, el 45%. En el resto de regiones, los números son mucho menores.
Pero si se acude a los datos de los países de la Unión Europea, el escalofrío aumenta: ningún estado se acerca a los guarismos de Cataluña.
El porcentaje mayor está en Letonia, donde un 40% de los alumnos estudia en una lengua diferente a la propia. Le sigue Alemania, con un 33%, Bélgica (32%), Estonia (28%), Austria (27%), Países Bajos (26%) y Suecia (26%). En España, la media es del 25%, a causa, sobre todo, de la situación de Cataluña, Baleares, Galicia, País Vasco y Comunidad Valenciana.
En la mayoría de esos países, esta brecha es debida a los movimientos migratorios. Sin embargo, en el caso de Cataluña, se debe fundamentalmente a la imposibilidad de estudiar todo o una parte razonable de la educación en una de las dos lenguas oficiales (salvo que los padres acudan a los tribunales) por imposición de las autoridades autonómicas.
La consecuencia más evidente de esta brecha es el aumento del riesgo a sufrir fracaso escolar.
Pero otra secuela es, sin duda, la de sentirse extranjero en su propio país. Un objetivo que el nacionalismo catalán siempre ha perseguido y que, cuando se traduce en cifras, permite comprender con mayor claridad la magnitud de este abuso.