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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Efe

Zona Franca

Zancadilla de Sánchez al catalán

"El sistema educativo, como tantas otras cuestiones, está devastado en España"

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Pedro Sánchez se ha sacado de la chistera otro controvertido anuncio para salvar a España del mal: la prohibición de las redes sociales a los menores de 16 años.

Con esta medida, elGobiernomásprogresistadelahistoria seguirá los pasos de Australia, aunque con otros objetivos. En este caso, el de abrir otro debate entre tanta polémica.

Que las redes sociales se nos han ido de las manos es evidente. Nos muestran mundos que no son. Hay odio y violencia. Y eso impacta, sobre todo en los jóvenes.

Sin embargo, el cinismo del presidente no parece tener límites. Oculta que mucho de ese odio en las redes está institucionalizado y dirigido con campañas subterráneas de bots.

Más todavía, asegura que en las redes sociales “se ignoran las leyes y se toleran los delitos”. Como si él viviera al margen de esas afirmaciones en el mundo físico.

Las redes sociales, como todo, se pueden usar bien o mal. El mal ya lo conocemos. Y el bien pasa muy desapercibido en forma de contenido divulgativo y educativo, por ejemplo. 

Aquí entra en juego la zancadilla que Sánchez le pone al catalán con esta medida, pues el Govern está apostando de manera decidida por estas plataformas en materia lingüística.

En el marco de la potenciación del catalán, el Ejecutivo autonómico, hoy presidido por Illa, beca a creadores de contenido de calidad en esa lengua.

Un contenido dirigido a todos los públicos, pero especialmente a los jóvenes a los que Sánchez quiere prohibir el acceso a las redes –aunque podrán ver contenidos en abierto–.

Un movimiento que muestra la deriva política actual: lo que sea con tal de mantener el sillón, aunque con ello perjudique a su mejor plaza.

Pero aquí viene lo gracioso: a ERC le parece “insuficiente” esta prohibición que pretende proteger a niños y jóvenes en internet. Las dos cosas no pueden ser a la vez.

No hay grises. Es todo o nada. Es un anuncio de cara a la galería. Porque, al final, todo tiene una base común: la educación. Y ahí no meten mano.

El sistema educativo, como tantas otras cuestiones, está devastado en España. Es culpa de los distintos Gobiernos de todos los colores. Prohibir las redes no soluciona casi nada.