Pásate al MODO AHORRO
Gonzalo Baratech opina sobre el regreso de sedes empresariales a Cataluña

Gonzalo Baratech opina sobre el regreso de sedes empresariales a Cataluña

Zona Franca

La nueva etapa de Cataluña

"La nueva etapa de Cataluña, alejada de locuras secesionistas y centrada en la gestión, puede devenir un imán poderoso para recuperar el brío económico"

Publicada

El formidable éxodo de empresas que el golpe separatista de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras desencadenó ha dado la vuelta. Ocho años después, se ha transformado en un parsimonioso proceso inverso. Las entidades que fueron impelidas a trasladar sus sedes a otros enclaves de España más acogedores, empiezan a retornar poco a poco a sus lares originales.

Entre los prolegómenos del procés y sus estertores, se marcharon alrededor de 9.000 compañías vernáculas de todo fuste y pelaje, el grueso de ellas, a la Comunidad de Madrid. De momento, no ha emprendido el camino contrario ni una décima parte de las exiliadas. Es muy probable que muchas ya no vuelvan nunca. Han descubierto que en sus destinos actuales se vive muy bien. Y no hay que estar pendientes de una colección de gerifaltes aldeanos con ínfulas de estadistas que se dedican a perpetrar asonadas de tres al cuarto.

Porque los emprendedores, a diferencia de los iluminados dirigentes soberanistas, no viven de las arengas, del simbolismo huero o de los eslóganes de pacotilla. Necesitan seguridad jurídica, estabilidad gubernativa y un panorama previsible para desarrollar sus menesteres, invertir sus dineros y crear empleo.

Soler & Palau, conspicuo productor de sistemas de ventilación, es un ejemplo paradigmático del goteo de virajes que se va registrando. En 2018 huyó al municipio madrileño de Pinto, donde posee una gran factoría.

Hasta el momento ha regresado la instrumental que domina el principal paquete de acciones, tal como explicó Crónica Global esta semana. La anterior lo hizo la firma que administra parte del patrimonio privado de los dueños. Ahora solo falta que adopte la misma resolución Seis PM, la hólding que controla el vasto imperio.

Los poderes materiales de este se resumen en nada menos que 25 fábricas desperdigadas por Europa, América y Asia, con una plantilla conjunta de 6.500 empleados. Tales dependencias se complementan con cinco instalaciones de I+D, que configuran la médula espinal del conglomerado.

S&P se constituyó en el municipio gerundense de Ripoll en 1951, por iniciativa de Eduardo Soler Font y José Palau Francàs. El primero de ellos falleció en 2012 sin descendencia. Legó parte de su inmensa fortuna a la Escuela de Trabajo del Ripollés.

El capital de S&P está hoy en poder de los seis hijos de Palau Mallol, a saber, José, Blanca, Carlos, Cristina, Susana y Francisco. El mayor lote, equivalente al 38%, se halla en manos de José.

Las magnitudes financieras de S&P son deslumbrantes. El balance consolidado de 2024, publicado en fechas recientes, refleja un consorcio integrado por un centenar de sociedades. Por vez primera en 75 años, su volumen de giro superó limpiamente los 1.000 millones. Asimismo, alcanzó otra marca relevante: el beneficio neto rebasó los 100 millones y llegó a 103. Los recursos generados no anduvieron a la zaga y se elevaron a 142.

El sexteto de patronos celebró por todo lo alto tales hitos con la distribución de un dividendo de 26 millones, que dobla con creces el del año precedente. Con este aporte, ha recibido en el último decenio, por tal concepto, la bonita suma de 120 millones. Tras el reparto, S&P luce unos exuberantes fondos propios de 830 millones y unos activos de 1.170.

La repatriación transcrita simboliza, en definitiva, que el factor político sigue pesando de manera determinante en las decisiones societarias. Cuando el andamiaje institucional se normaliza y ofrece certezas a largo plazo, el capital productivo tiende a desandar caminos que nunca debió recorrer. No obstante, el balance global continúa siendo muy desfavorable para Cataluña, que todavía está pagando la factura de la mayor estampida corporativa de su historia.

Queda por ver si los incipientes movimientos logran afianzarse o se limitan a unos pocos casos concretos. La clave reside en que la certidumbre no sea coyuntural, sino duradera. Solo así las compañías tornarán a estos meridianos sin el temor permanente a sufrir convulsiones provocadas por gobernantes sin escrúpulos.

La nueva etapa de nuestros andurriales, alejada de aventuras secesionistas y centrada en la gestión, puede devenir un imán poderoso para recuperar el brío económico que siempre caracterizó a este territorio.

Si el Govern de Salvador Illa mantiene un clima sano y, sobre todo, reduce de forma drástica el pavoroso infierno fiscal que sufren los catalanes, los retornos ya iniciados se consolidarán. Incluso podrían dispararse y dar lugar a otros de mayor calado.