Antoni Gaudí
Antoni Gaudí, ese “separatista”
"Ya tiene guasa que 'el arquitecto más universal' fuese, en realidad, un hombre de provincias"
Acabamos de entrar en el Año Gaudí –mucho mejor que el año Franco que acabamos de dejar atrás–, conmemorativo del centenario de su ascenso a los cielos a causa de las heridas sufridas por el atropello de un tranvía. Y ya hay polémica en torno a su figura.
Digamos que los actos de homenaje no han comenzado de la mejor manera. En su Reus natal, la Federación Española de Patinaje y el ayuntamiento presentaron un espectáculo en el que recrearon con IA al arquitecto… y lo hicieron castellanohablante.
¡Vaya por Dios! Él, que era un ferviente defensor del catalán. Él, que fue detenido por negarse a hablar en castellano a la policía. El castellano, “la lengua que Gaudí se negó a hablar y que le llevó a la cárcel”, según la siempre neutral y objetiva ANC.
Los disparates no terminaron ahí. ¡Y eso que solo han pasado 14 días del 2026! Ahora, una exhaustiva investigación ha descubierto que Gaudí era “separatista”. Al menos, así quedó reflejado en algunos artículos de prensa de principios del siglo XX.
No solo era “separatista”, sino que odiaba a “Castilla y a todos los españoles”. Ya tiene guasa que “el arquitecto más universal” fuese, en realidad, un hombre de provincias. Pero ¿qué más dará a estas alturas su posicionamiento político? Mencionémoslo, claro, pero no iniciemos una cruzada por ello.
Su obra es lo que queda. Única en el mundo. Con sus admiradores y sus detractores –para gustos, colores–. Y, en efecto, era catalán. Pero también hoy es un atractivo para España, aunque a algunos les moleste que ciertas personas quieran “apropiárselo”.
¿También nos lo vamos a cargar a Gaudí? ¿Por política? Maldito revisionismo histórico. Malditas envidias. Malditos nacionalismos. Y malditos bobos. Por favor, ¡que lo hagan santo ya, antes de que nos arrepintamos!