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El director de Crónica Global, Ignasi Jorro, opina sobre el acuerdo de financiación singular para Cataluña

El director de Crónica Global, Ignasi Jorro, opina sobre el acuerdo de "financiación singular" para Cataluña

Zona Franca

A la espera de los detalles

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La cumbre entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de ERC, Oriol Junqueras, servirá para desvelar algunos de los detalles de la financiación singular para Cataluña, el modelo concreto pero singularizable nacido del acuerdo de investidura del president Salvador Illa y de la Comisión Bilateral Cataluña-Estado de julio del año pasado. Pero habrá más reuniones y comparecencias en los próximos meses.

La principal, claro está, será la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera de este mismo mes, en la que se espera que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presente el borrador final del pacto.

Es cuestión de semanas que el documento sea final, pendiente sin embargo de su tramitación y eventual aprobación parlamentaria. Por el camino han bailado conceptos que no están claros, como la inclusión o no del llamado principio de ordinalidad, o la cuantía de la llamada cuota de solidaridad con la que, en teoría, se evitará que otras regiones que no se acogen a la financiación singular resulten demasiado perjudicadas.

Lo que sí se conoce, porque ayer lo trasladó Isaac Albert, portavoz de ERC, es que los recursos adicionales para Cataluña que devengará el nuevo esquema "se acercarán a los 5.000 millones de euros" anuales.

Pero poco más. Faltan los métodos concretos, la aplicación detallada, la calendarización y los recursos necesarios. Y sobre todo, hay que ver si el pacto concita el suficiente apoyo político en las cámaras de representación para ver la luz.

De momento, un Junts enrocado en el no a todo y que siente el aliento de Sílvia Orriols en el cogote reiteró ayer, como ya ha hecho en el pasado, que no rubricará la entente. No es estricta novedad, pero no por ello deja de ser inquietante.

Porque el acuerdo final, y sobre todo sus detalles y consecuencias, no se han presentado. Se hará en breve, a partir de hoy. Y también porque los juntaires insisten con un concepto-quimera, el concierto económico para Cataluña, cuya concreción es inviable.

Negro sobre blanco, es razonable tener una posición de desconfianza o rechazo en materia de financiación singular, sólo faltaría. Pero la oposición ex ante apelando al maximalismo, a un artefacto ilusorio, cuesta de entender, sobre todo si procede del nacionalismo catalán.

Y máxime cuando uno se pregunta si ese rechazo sería el mismo si el borrador lo hubiera pactado la derecha independentista, que se encuentra en franca pugna con un nuevo actor más radical en su flanco.

Todo ello, sin saber las cláusulas concretas de la componenda, a las que estaremos atentos en las próximas horas.