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El presidente de España, Pedro Sánchez

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Manicomio global

Suma y sigue: ideas para una 'sitcom'

"Con estos mimbres, ¿no habría llegado la hora de fabricar una 'sitcom' sobre los últimos días del PSOE? Ya sé que TVE no la produciría, pero Tele 5 o Antena 3 podrían encontrar un filón comercial notable con este equivalente político de 'Aquí no hay quien viva'"

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Hace tiempo que me despierto cada mañana canturreando un viejo tema de Emerson, Lake & Palmer: Welcome back my friends to the show that never ends….(Bienvenidos de nuevo, amigos míos, al espectáculo que nunca termina…). Y es que cada día hay novedades en el Multiverso Sánchez que, tras un tiempo instalado en la tragedia, está derivando en una comedia bufa que no tiene nada que envidiar a aquellas series británicas hilarantes ambientadas en el mundo de la política local, como Yes, minister o su secuela, Yes, Prime minister.

Te estás recuperando de la imputación de algún mandamás de la SEPI cuando la directora de la Guardia Civil se convierte en una person of interest por, teóricamente, haberse inmiscuido en una operación de la UCO que involucraba al Gobierno.

Es evidente que estamos ante un fin de ciclo, ante un cambio de régimen que tampoco presagia nada bueno, pero lo interesante, a mi entender, del hundimiento total de Sánchez, es que haya adoptado un tono involuntariamente humorístico. Si es que ese tono (berlanguiano a más no poder) no estuviese presente desde el principio, con protagonistas como Ábalos (de profesión, sus putas sufragadas por el pueblo español) y secundarios como su fiel Koldo, remedo siniestro de aquel personaje del TBO que atendía por Josechu el vasco.

Otrosí: ¿podemos tomarnos en serio a la proactiva Leire Díez, empeñada en salvar al PSOE de sí mismo y a la que ningún mandamás reconoce haber conocido, pese a haber numerosas instantáneas de todos ellos con la inefable Leire? ¿Y a Víctor de Aldama, ese mangante con pinta de traidor de melodrama que se lanzó a cantar la Traviata en cuanto vio que sus amistades podían arrastrarlo al trullo? Sí, me temo que hay que tomárselos en serio, teniendo en cuenta el dinero que nos han costado, pero por nada más: son de un zafio y grotesco que atufa, gentecilla de cuello azul con un cuello blanco recién colocado en la garganta.

La reacción del pueblo soberano también merece ser comentada, ya que está a la misma altura (la del betún) que la de los protagonistas del culebrón. Por un lado, tenemos a la derechona más rampante y desacomplejada, esos que, cada dos minutos, gritan su mantra favorito (Pedro Sánchez, ¡hijo de puta!), por cuyo equivalente de la época franquista les habrían cortado el cuello, y que consideran a nuestro catastrófico jefe de Gobierno como poco menos que el Anticristo.

Por otro, a la fiel infantería de la desorientada izquierda (¿cómo se va a orientar, con semejantes líderes?), que se ha tragado enterita esa teoría de la conspiración que apunta hacia una conjura de jueces, guardias civiles, policías, la CIA y el Departamento de Estado de Donald Trump para derrocar al muy legítimo Gobierno progresista del señor Sánchez. Unos y otros hacen el ridículo que da gusto verlos, pero como parodia bufa del tradicional coro griego no están del todo mal y cumplen su función con un entusiasmo digno de mejor causa.

Y con estos mimbres, ¿no habría llegado la hora de fabricar una sitcom sobre los últimos días del PSOE? Ya sé que TVE no la produciría, pero Tele 5 o Antena 3 podrían encontrar un filón comercial notable con este equivalente político de Aquí no hay quien viva. Alguien del mundo del espectáculo debería haberse dado cuenta de que en España la situación política es desesperada, pero no preocupante.