La mala diva y los malos Mossos

Ramón de España
4 min

La muerte de Montserrat Caballé ha sido cubierta con cierta desgana por la prensa del régimen en papel y con descarada displicencia por la digital, donde solo El Nacional ha tenido el detalle de prestarle al asunto la atención requerida. Si la Caballé hubiese sido independentista, la respuesta de los medios del régimen habría sido muy distinta: hablarían de ella a diario durante semanas, se emitirían programas especiales en TV3 y se le concedería algún tipo de condecoración póstuma, tras haberla enterrado como a los catalanes de bien: con una estelada sobre el féretro. Pero como Montse era de esas personas que creen que ser catalán es perfectamente compatible con ser español, el régimen ha lamentado oficialmente el deceso, pero se ha encargado de no sobreactuar en su admiración por la difunta. En el velatorio no se vio a Chis Torra --que estaba en algo realmente catalán, una exhibición castellera-- ni a la consejera de Cultura, Laura Borràs, que tenía que acudir sin falta a una fiesta del libro celebrada en un entorno catalanamente rural.

Si en vez de ser una diva de la ópera, eres un mosso d'esquadra que también cree en la doble nacionalidad hispano-catalana, podrás disfrutar asimismo --¡y en vida!-- del asco que les das a los guardianes de las esencias, que, en este caso, son tus propios compañeros independentistas. Lo cierto es que, junto a más de 4.000 compañeros, los irritasteis el otro día, cuando se os ocurrió intercambiar aplausos con los maderos españoles de la Via Laietana. Parece que eso no debe hacerse. Que la solidaridad entre cuerpos policiales se considera una traición al pueblo apaleado el 1 de octubre de 2017. Y que lo que hay que hacer con vosotros es proceder a una purga. Es lo que piden los Mossos para la Independencia, que se hacen llamar, no sé por qué, Mossos para la Democracia (aunque también podrían atender por Mossos Supremacistas, Mossos por la Purga, Policía del prusés o Guardia Pretoriana del Govern).

Vosotros os habéis creído que ser poli debería ser lo mismo aquí y en la China Popular, como diría Carod-Rovira. Yo también lo creo, pero es una de esas obviedades que no a todo el mundo se lo parecen. Vuestros jefes quieren más a los CDR que a vosotros, por eso tuvisteis que pedir diez veces permiso para cargar contra los que intentaban entrar en el Parlament por las bravas. Y eso os pasa por falta de entusiasmo ante la independencia. Y con los réprobos y los traidores, tanto si son pasmas de a pie como grandes figuras del bel canto, el presidente subrogado de la mitad de los catalanes no se anda con muchas contemplaciones. Ni el ventrílocuo que lo controla desde Waterloo. De hecho, ese tuit falso sobre la Caballé es lo que opinaba Puchi sobre la difunta, pero no se atrevía a poner por escrito.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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