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Ramón de España y Míriam Nogueras

Ramón de España y Míriam Nogueras Europa Press

Manicomio catalán

Míriam Nogueras o el arte de chinchar

"Es del género tonto que un país mantenga con dinero público a auténticos enemigos del Estado, centrados básicamente en su destrucción"

Publicada

Aprovechando la crisis de Ceuta, Míriam Nogueras, la cara permanentemente contrariada de Junts, ha exigido (de nuevo) el traspaso de las competencias de inmigración, aunque según pude comprobar la última vez que miré el mapa de España, Cataluña no tiene frontera con Marruecos.

Nogueras era plenamente consciente de que no le iban a hacer ningún caso, pero tuvo que deponer su caquita procesista para justificar el sueldo que le pagamos todos los españoles para que nos amargue la vida convenientemente.

Tras la aplicación del 155, aceptada sin rechistar, por cierto, nuestros lazis saben que lo único que pueden hacer sin enfrentarse a responsabilidades penales es envenenar el ambiente, ofender sin tasa y chinchar todo lo que se pueda.

El 155 fue una medida justa y necesaria, pero luego Pedro Sánchez la aguó con sus indultos y sus amnistías por la cuenta que le traía, hasta el punto de que su precario Gobierno se sostiene con la ayuda de los principales enemigos del Estado (todo ello disfrazado, claro está, de esfuerzos en pro de la reconciliación nacional, con gente que no quiere saber nada de la patria común).

Gracias a la ineptitud del lazismo, los últimos momentos del prusés han pasado a la historia como una gamberrada casi cómica y merecedora de toda clase de chuflas. Pero una gamberrada grave que requería un castigo contundente. En vez de eso, Sánchez optó por los indultos y las amnistías, y casi por pedir perdón a los ridículos sublevados.

Tuvimos la oportunidad de machacarlos, pero, en vez de eso, les dimos oxígeno para que perseveraran en su insania. Se rindieron a las primeras de cambio, aceptando la presencia de los funcionarios españoles que venían a poner orden, con el líder huyendo dentro del maletero de un coche y sus principales secuaces sometidos a juicio y posteriormente encarcelados.

Para rematar el clavo, había que olvidarse de indultos y amnistías, y de pedirle ayuda al enemigo para mantenerse en el poder a cualquier precio, pero eso es exactamente lo que se hizo (sin que se produjera ninguna muestra de agradecimiento por parte de los amotinados, que se creyeron a Francesc Pujols cuando dijo que llegaría el día en que los catalanes podrían ir por el mundo gratis total por el mero hecho de ser catalanes).

De ahí la chulería de la señora Nogueras con sus exigencias (los lazis nunca piden o solicitan o ruegan, siempre exigen desde su presunta autoridad moral). De acuerdo, ya solo pueden chinchar (y jorobar todo lo que puedan con su apoyo a Sánchez), pero no me dirán que no resulta molesto.

Lo suyo sería que dejaran de incordiar, se callaran de una maldita vez y contribuyeran un poco a la estabilidad nacional, ya que son como esos vecinos molestos de un edificio que nunca quieren pagar derramas, contribuir a la limpieza de la piscina o poner algo de pasta para el arreglo del ascensor con la excusa peregrina de que ellos viven en el entresuelo y no lo necesitan.

La incompleta aplicación del 155 es la responsable de la santa indignación de la señora Nogueras y de las salidas de pata de banco del señor Tururull. Pero hay en nuestra historia reciente otro elemento distorsionador de la realidad: cuando se redactó la Constitución, se nos olvidó incluir en ella (como sí hicieron los alemanes) la ilegalización de los partidos separatistas. No se les autorizaba a intentar alcanzar la independencia, pero se les permitía soñar con ella, que es como decirle a un pedófilo que puede serlo a nivel teórico, pero que, en cuanto pase a la acción, se le va a caer el pelo.

Hay quien dice que hay que respetar a los independentistas. Yo creo que no, que a quien quiere romper un país hay que tratarlo a garrotazos, sobre todo porque no suele haber quorum en Cataluña y el País Vasco para sostener que todo el paisito es separatista. ¿Y donde se meterían los soberanistas sin partidos soberanistas que los ampararan? Pues en lo más parecido que encontraran.

Nadie está hablando de ilegalizar a Junts, a ERC, al PNV o a Bildu, sino de informarles que la independencia del terruño no está prevista en la Constitución y que hagan el favor de bajarse del burro o atenerse a las consecuencias.

Lo que es del género tonto es que un país mantenga con dinero público a auténticos enemigos del Estado, centrados básicamente en su destrucción.