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El presidente de la Plataforma Per la Llengua, Òscar Escuder, llega a la ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, con motivo de la Diada del 2025

El presidente de la Plataforma Per la Llengua, Òscar Escuder, llega a la ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, con motivo de la Diada del 2025 Europa Press

Manicomio catalán

Se buscan soplones mal pagados

"Cobrar un buen sueldo por incordiar a los malos catalanes es repugnante, aunque obedece a cierta lógica capitalista, pero hacerlo por cuatro perras es del género tonto"

Publicada

Puede que el mundo esté hecho unos zorros y contribuya a marchitarnos el alma (ayer fue el Blue Monday, el día más deprimente del año, según un americano que encontró una nueva manera de hacer negocio gracias a la tristeza del consumidor), pero si uno se limita a cultivar su parcela de tierra y a despreocuparse de todo lo que suceda ahí afuera, puede llegar a pasárselo muy bien y hasta a no experimentar jamás las consecuencias del Blue Monday.

Fijémonos en Òscar Escuder, mandamás de la Plataforma per la Llengua, también conocida como La Gestapo del catalán.

Empeñado en vivir plenamente en catalán, dedica lo mejor de su tiempo a denunciar tiendas con el rótulo en castellano, a vigilar en qué idioma hablan los niños a la hora del patio y a echar una mano a cualquiera que considere que se han vulnerado sus derechos a vivir plenamente en catalán.

Cuenta para ello con 45 secuaces a los que llama, eufemísticamente, técnicos. Pero parece que aún le falta gente. De ahí que ande buscando un nuevo técnico para el servicio de quejas de la organización (traducción: se busca soplón que amplifique la presunta ofensa lingüística padecida por un ciudadano común y la convierta en un casus belli que trasladar a la justicia para que ponga orden).

¿Que usted se ha topado con un guardia civil que no habla catalán y le ha pedido que se pase al castellano? ¡Dese por ofendido y llame a la Plataforma per la Llengua!

¿Que un camarero no ha entendido lo que quiere decir tallat o gelat de maduixa? ¡Ya tarda usted en llamar a Can Escuder!

¿Que ha ido usted a comprar el pan y a la entrada del establecimiento pone Panadería en vez de Forn? ¡A la plataforma!

¿Que es usted un patriota y quiere contribuir a la benéfica labor del señor Escuder? ¡Pues aspire a la nueva oferta de trabajo de la Plataforma per la Llengua en el departamento de quejas!

Eso sí, piense que ese puesto de trabajo no está al alcance de todo el mundo, aunque se trate de la versión patriótica y reivindicativa del teleoperador de toda la vida de Dios. Pese a ello, no basta con descolgar el teléfono y atender a la proverbial yaya quejándose de que ha ido al CAP y la ha atendido un médico venezolano que acababa de llegar de Caracas y no entendía ni jota de catalán.

En la oferta de trabajo se especifica que el afortunado ganador de la plaza deberá tener estudios de Derecho, Políticas o Administración y Dirección de Empresas. Asimismo, se exige el nivel C1 de catalán (el más alto). Y algo que debería darse por supuesto: una motivación a la altura de la de los matones del ICE.

¿Y la remuneración acorde a tanta exigencia? Pues no la veo por ninguna parte, la verdad, ya que el señor Escuder parece estar buscando un CEO a precio de rider de Glovo: 23.500 euros brutos al año.

Es decir, menos de 2.000 euros al mes por ejercer de soplón con estudios, por pasarse el día escuchando a ofendiditos, ofendiditas y ofendidites que te ponen la cabeza como un bombo mientras te exigen que les ayudes a elevar sus quejas (absurdas, la mayoría de ellas) a las más altas instancias. Como dicen los americanos, es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Pero no a esos precios, añado yo.

Con semejante oferta de sueldo, el señor Escuder queda como un roñica de nivel cinco. Si quieres soplones que te ayuden a amargarle la existencia a la parte de Cataluña que no soportas, haz el favor de pagarles decentemente, sobre todo, si vives gracias a las subvenciones de la Generalitat (que podría encontrar un mejor destino para ese dinero público que te suelta para jorobar a tus conciudadanos, por cierto).

Cobrar un buen sueldo por incordiar a los malos catalanes es repugnante, pero obedece a cierta lógica capitalista. Pero hacerlo por cuatro perras es del género tonto.