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El programador de videojuegos Teddy Kossoko / CEDIDA

Videojuegos para descubrir la riqueza de la cultura africana

Desde su estudio en Toulouse, Teddy Kossoko desarrolla juegos inspirados en personajes reales de la historia del continente

7 min

Teddy Kossoko llegó a Francia desde la República Centroafricana cuando tenía 18 años con el objetivo de estudiar Informática, una carrera que a sus padres no les hacía mucha gracia porque en su país dedicarse a las tecnologías de la información todavía no es algo muy valorado.

Sin embargo, Kossoko se salió con la suya y hace 10 años aterrizó en Blagnac, un municipio cercano a Toulouse, para sacarse un diploma en Gestión e Informática. Fue allí cuando descubrió por primera vez el poder de los videojuegos, una afición a la que dedicaban muchas horas sus compañeros de facultad.

Aprender jugando

“Me di cuenta de que los videojuegos tienen el poder de perderse en un universo y emerger con nuevos conocimientos de otras culturas. Así que decidí que iba a utilizar el poder de las culturas africanas para acercar toda la riqueza cultural de África al mundo”, explica por teléfono este programador de videojuegos de 27 años afincado en Toulouse.

Kossoko es el fundador de Masseka Game Studio, un estudio de creación de videojuegos inspirados en la historia y cultura africanas. “Mis protagonistas son siempre personajes reales, que transmiten ideas positivas de nuestra cultura y pueden servir de inspiración a los jugadores gracias a sus esfuerzos de superación”, comenta Kossoko, convencido desde el principio de que si desde el norte de Europa llegaban videojuegos inspirados en historias de vikingos y desde Corea del Sur y Japón inspirados en historias de samuráis, él podía hacer lo mismo con las historias de África.

Diseño de Teddy Kossoko / CEDIDA
Diseño de Teddy Kossoko / CEDIDA

Awalé, un juego popular

Su primer videojuego, lanzado en 2018, fue bautizado como Kissoro Tribal Game y está inspirado en el Kissoro, un juego de mesa muy popular en la República Centroafricana, conocido también como awalé, y que también se juega en el resto del continente africano. Con más de 15.000 descargas en todo el mundo, fue considerado un éxito. “La clave ha sido basarnos en la historia, en la cultura popular que conoce todo el mundo”, explica.

Tras el éxito de Kissoro, Masseka Game Studio lanzó dos juegos que proponen redescubrir la “riqueza cultural” africana de la mano del líder revolucionario burkinés Thomas Sankara o de la cantante sudafricana Miriam Makeba, conocida también como Mamá África, icono de la lucha contra el racismo y el apartheid en Sudáfrica.

Una valla publicitaria de 'Kissoro Tribal Game' / CEDIDA
Una valla publicitaria de 'Kissoro Tribal Game' / CEDIDA

George Weah

Ahora, el estudio acaba de publicar Golden Georges, un colorido videojuego que invita a realizar un viaje iniciático de la mano de un personaje inspirado en la leyenda del fútbol y actual presidente de Liberia George Weah.

“Como africanos, tenemos de entrada una desventaja histórica. Tenemos un montón de estereotipos metidos en la cabeza que ahora toca deconstruir. Hemos de enseñar a los jóvenes a quererse a ellos mismos, a valorarse a ellos mismos”, comenta orgulloso Kossoko, nombrado entre los 30 jóvenes menores de 30 más influyentes por la revista Forbes Africa en 2018.

El videojuego 'Golden Georges'
El videojuego 'Golden Georges'

Acabar con los clichés negativos

El objetivo principal de sus videojuegos, insiste, es ayudar a “desprogramar” los clichés negativos que los jóvenes africanos llevan integrados por defecto, como “que no son guapos, que son inútiles o que no valen para nada”.

Para el desarrollo de sus juegos, dirigidos principalmente al público africano, Kissoro ha contado con la colaboración del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés), que pone a su disposición sus recursos documentales y ayuda para adaptarlos. El equipo de Kossoko, formado por 17 personas, repartidas entre Toulouse y la República Centroafricana, se encarga luego de elegir entre los elementos históricos e imaginarios, mezclando la tradición oral con la historia “real” del continente africano.

Desprogramar los cerebros

“Para muchos occidentales, África no tiene historia. Pero también es el caso de muchos africanos, que no conocen su propia historia. Tenemos que ‘desprogramar sus cerebros’ y hacerles saber que su historia comenzó mucho antes de la esclavitud y la colonización”, comenta.

Kissoro, además, está convencido de que el mercado africano de los videojuegos está en plena “revolución” y existe un enorme potencial de negocio, a pesar de los problemas de infraestructura de telecomunicaciones y de acceso a internet que afectan a todo el continente.

Un móvil con el videojuego 'Kissoro Tribal Game' / CEDIDA
Un móvil con el videojuego 'Kissoro Tribal Game' / CEDIDA

El auge del sector

“Ahora es el mejor momento para crear juegos o intentar entrar en la industria de los juegos en África, porque esperamos que en los próximos años se produzca un enorme crecimiento”, corroboraba en una entrevista reciente con France 24 Nick Hall, cofundador de la Africa Games Week, el mayor evento de desarrolladores de videojuegos del continente africano, que se celebra cada año en Ciudad del Cabo desde 2018.

Según cifras de la consultora tecnológica Newzoo citadas por France 24, en los últimos años los jugadores de videojuegos en el África subsahariana han pasado de 77 millones en 2015 a 186 millones en 2021. De estos, 63 millones pagan por descargarse los juegos, facilitando las posibilidades de monetización a los creadores de contenido. 

Problemas de acceso a internet

Por otro lado, en Europa, los desarrolladores africanos también están cada vez más reconocidos gracias al surgimiento de iniciativas como la Paris Games Week o Digital Lab Africa (DLA), la primera incubadora tecnológica dedicada a promover el talento africano vinculado al contenido creativo (realidad virtual, videojuegos, animación, arte digital).

“El mercado africano de videojuegos es un mercado en revolución”, insiste Kossoko. Sin embargo, concluye, para que el mercado africano se consolide, primero hay que resolver los problemas de acceso a internet y de educación de los jóvenes creadores”.