Doce “campanadas” independentistas

Manuel Gómez Acosta
7 min

En la Cataluña postprocés el “conflicto” entre la Cataluña independentista y el resto de España no desaparecerá, sin embargo, se apuntan elementos como la “mesa de diálogo” que anuncian la voluntad de una parte del secesionismo por reconducirlo y pautarlo. En los próximos años se acentuará sin duda el eterno conflicto interno por la hegemonía en el seno del secesionismo. Continuará la confusión entre las distintas facciones herederas del pujolismo, unas apostando por el “cuanto peor, mejor”, otras intentando recuperar el pragmatismo que les caracterizó en el pasado.

El apoyo de los comunes a ERC para la aprobación de los presupuestos de la Generalitat indica que entramos en una nueva fase en la política catalana. La alianza ERC-comunes se venderá como una propuesta de “izquierda”, pero podría terminar siendo una nueva apuesta por el soberanismo actualizado. El PSC para no quedar en posición subordinada tendrá que plantearse iniciar el diálogo con fuerzas herederas de Convergencia que terminen apostando por un “independentismo” pragmático que acepta la legalidad constitucional.

Finaliza el 2021 y en doce “campanadas” de fin de año se podría resumir los elementos que mejor han definido el escenario secesionista a lo largo del año que se extingue.

--Las últimas encuestas fidedignas nos muestran a un secesionismo en retroceso y apuntan a que el rechazo a la DUI es ampliamente mayoritario entre los catalanes. El secesionismo pierde fuerza entre la juventud urbana, los jóvenes de la Barcelona metropolitana se alejan del victimismo secesionista.

--El secesionismo y la lengua catalana. Se cierra el año con un conflicto inventado pero necesario para atizar la confrontación permanente. El franquismo y el procés han sido dos de los grandes enemigos de la lengua catalana. El primero porque la perseguía y el segundo porque intenta imponerla.

--La gestión de la pandemia por parte del Govern ha mostrado con claridad que Cataluña está muy lejos de ser la Dinamarca del Sur. La prensa catalana apunta que "los enfermos esperan en Cataluña el doble de días que en Madrid para operarse ". En Cataluña la visita con un traumatólogo puede demorarse hasta 149 días, mientras que le media española es de 87. La sanidad catalana hace aguas y no es ningún ejemplo para otras autonomías.

--Una Cataluña sin Messi. Duro golpe al complejo de superioridad del secesionismo catalán, de pronto descubre que el Barça es el club "más arruinado del mundo y no puede tener al jugador más caro del mercado". Poco a poco se desmorona el supremacismo nacionalista que se creía superior a todo lo que le rodeaba.

--Cataluña es el único país democrático del mundo que no confía en su propia policía y la pone baja vigilancia. El orden público pasa a ser controlado por los antisistemas de la CUP. El “soviet carlista” impone la dimisión del mayor Trapero.

--En la Cataluña secesionista hay algunos elementos que parecen conectar con la nueva religión del “ecologismo fantástico” impregnada de un cierto anarco nihilismo. Existen en algunos partidos catalanes (ERC, CUP, Comunes…) una corriente de radicalidad anarco-nihilista que apuesta por una cultura del decrecimiento claramente regresiva.

--El pasado mes de septiembre, el jefe del Estado y el presidente del Gobierno inauguraron en Barcelona el Salón Internacional del Automóvil, la primera industria de Cataluña que da empleo a decenas de miles de trabajadores/as catalanes. El president de la Generalitat y la alcaldesa de Barcelona no acuden al acto, el conseller Torrent que acudió en representación de la Generalitat se esconde para no tener que saludar al jefe del Estado.

--El nacionalismo español que impregna a nuestra actual oposición es en su mayoría profundamente conservador, autoritario y reaccionario. El nacionalismo catalán también comparte esos atributos, pero la complicidad de una cierta “izquierda” y de las cúpulas sindicales le permite presumir de una cierta sensibilidad social. Esta complicidad hace al nacionalismo catalán especialmente nocivo para la clase trabajadora.

--La triple pandemia: “secesionismo, populismo, Covid-19” han dañado en profundidad al turismo barcelonés. Durante el puente de la Constitución los hoteles de Barcelona solo ocuparon el 45% de las habitaciones frente al doble en Madrid. El Gremio de Hoteles dice que la ciudad ha dejado de estar en el “top 10” de destinos internacionales, sin duda ha perdido atractivo para los turistas

--Se desmonta la instrumentalización ad nauseam del déficit de infraestructuras. En defensa del Corredor Mediterráneo se reúnen en Madrid los máximos representantes de la Comunidad Valenciana y Murcia y la consejera de Infraestructuras de Andalucía, así como los presidentes de las patronales catalana y valenciana. El Govern brilla por su ausencia mostrando su indiferencia por el desarrollo de dicha infraestructura.

--El personaje de Waterloo camina cada vez más hacia la irrelevancia, aparece en la prensa extranjera no solo como un peligro para la convivencia en España, sino que además sus continuas conspiraciones paranoicas (coqueteos con la Rusia de Putin) son percibidas como un factor de inestabilidad dentro de la UE.  

--En el horizonte, la batalla por la “ocupación” de Barcelona. En ella aparecen involucrados los secesionistas herederos del pujolismo, la nueva alianza soberanista de ERC-comunes y ante todos ellos un PSC desorientado, el único capaz de salvar a Barcelona de sus “okupas”. Ha llegado el momento de recuperar Barcelona superando derivas secesionistas, combatiendo la ambigüedad populista y denunciando la desorientación y falta de carácter de sus élites económicas.

Artículos anteriores
¿Quién es... Manuel Gómez Acosta?
Manuel Gómez Acosta

Ingeniero industrial. Ha sido director de Relaciones Institucionales del Grupo Alstom en Cataluña (2004-2015) y vicepresidente del clúster ferroviario Railgrup (hasta octubre 2015). Anteriormente fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona por el PSUC (1982-1983), ingeniero industrial de la MTM (1974-1986), director de Cooperación Tecnológica Internacional de TMB (1986-1990), director general de TUBSA (1990-2001) e investigador y jefe de proyectos de estudios de infraestructura del IERMB (2001-2004).