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Jordi William Carnes sobre el tiempo meteorológico como la estructura invisible del turismo

Jordi William Carnes sobre el tiempo meteorológico como la estructura invisible del turismo

Pensamiento

El tiempo meteorológico y el turismo

"La variabilidad meteorológica y su intensidad ya modifican la estacionalidad, alterando el transporte, afectando a eventos deportivos y al aire libre, modificando los itinerarios de los cruceros, planteando nuevos retos a los destinos costeros, de montaña y urbanos y generando nuevos riesgos"

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Finalizada ya la época de las vacaciones para la mayoría de los ciudadanos, los principales factores y actores que configuran el mundo del turismo —inversiones, infraestructuras, aviación, movilidad, tecnología, destinos, bienestar, eventos y experiencias— están haciendo balance y estadística del principal periodo del año.

Permítanme señalar un factor crítico que afecta transversalmente a prácticamente a todos ellos y que, hasta ahora, no está explícitamente reconocido: el tiempo meteorológico, tal vez diluido en el ámbito del cambio climático.

Hablamos de las productividades, los IVA subvencionados, los límites de crecimiento, los pisos turísticos, salarios, nuevos destinos, nuevas experiencias, pero los desafíos al turismo no vienen solo por las posiciones a favor o en contra, de los puntos antes citados.

El tiempo es la infraestructura invisible del turismo. La temperatura, el sol, la lluvia, el viento, la nieve, las tormentas, la humedad y las olas de calor condicionan dónde viajan las personas, cuándo lo hacen, qué actividades realizan, cuánto tiempo permanecen en un destino y cuánto gastan.

También afectan al funcionamiento de aeropuertos, compañías aéreas, cruceros, hoteles, eventos, atracciones, actividades al aire libre y, en definitiva, a los propios destinos. A los municipios en general, sea cual sea su tamaño.

La cuestión no es únicamente el cambio climático. Este describe una evolución en un periodo de tiempo, que ya constatamos. El tiempo meteorológico determina las condiciones que turistas y empresas, los ciudadanos, experimentan hoy.

La creciente variabilidad meteorológica y su intensidad ya está modificando la estacionalidad, alterando el transporte, afectando a eventos deportivos y al aire libre, modificando los itinerarios de los cruceros, planteando nuevos retos a los destinos costeros, de montaña y urbanos y generando nuevos riesgos para las operaciones turísticas. Nuevos periodos vacacionales en ciernes.

Por ello, el tiempo meteorológico no debería convertirse en un espacio dedicado solo debate del cambio climático. Su verdadero valor reside en utilizarlo en una perspectiva transversal desde la que reconsiderar los programas que ya forman parte de las acciones públicas y/o privadas.

La mayor oportunidad está en conectar tiempo meteorológico, turismo y tecnología. La cuestión ya no es simplemente «¿Qué tiempo hará?», sino «¿Qué significa el tiempo para el turismo?».

La inteligencia artificial, el análisis predictivo y los datos en tiempo real pueden transformar la información meteorológica en inteligencia turística: anticipar los flujos de visitantes, adaptar la capacidad del transporte, proteger los eventos, recomendar experiencias alternativas, gestionar la capacidad de los destinos y ayudar a los viajeros a tomar mejores decisiones. Ya lo sabemos hacer.

La inteligencia meteorológica también podría ayudar a los destinos a redistribuir la demanda tanto geográfica como estacionalmente, convirtiendo la volatilidad meteorológica de un riesgo en una potencial ventaja competitiva.

Todo ello abre una reflexión especialmente relevante en torno al concepto de «Weather Intelligence for Tourism» (Inteligencia Meteorológica para el Turismo), ¡¡¡otro nuevo vocablo!!!, y al surgimiento de una nueva generación de destinos sensibles y adaptados a las condiciones meteorológicas. ¿Hemos de hablar de refugios climáticos o de oasis? Me gusta más la palabra oasis, para mi refugio tiene una connotación bélica, pero…

Hay que reunir a meteorólogos o científicos del clima, responsables de destinos, directivos de aviación y movilidad, empresas tecnológicas y de inteligencia artificial, organizadores de eventos, hoteleros y operadores de turismo activo y de naturaleza.

La gestión de cómo los cambios meteorológicos están transformando la demanda turística, cómo pueden prepararse los destinos ante condiciones extremas y cómo la tecnología puede convertir los datos meteorológicos en mejores decisiones operativas y de experiencia para el visitante.

Permítanme una reflexión estratégica: Integrar el tiempo meteorológico como un tema transversal. El tiempo será próximo gran disruptor del turismo, hemos de avanzar hacia la predicción con inteligencia, con datos.

Hacer visible el factor meteorológico reforzaría el posicionamiento de las ciudades y de Catalunya en su conjunto, como espacios que miran más allá de la industria turística e identifican las nuevas fuerzas, riesgos y oportunidades y que con las tecnologías definirán el turismo durante la próxima década. Esconder la realidad será un problema.