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Ignacio Vidal-Folch opina sobre los sondeos y los acontecimientos

Ignacio Vidal-Folch opina sobre "los sondeos y los acontecimientos"

Pensamiento

Los sondeos y los acontecimientos

"El 'acontecimiento' veraniego de la irrupción de 80.000 o 100.000 marroquíes en la ciudad de Ceuta había hundido irremisiblemente al PSOE… pero el 'acontecimiento' del desahucio de una anciana en Madrid, que además luego ha fallecido, puede ser que, oportunamente explotado, devuelva al Gobierno de Pedro Sánchez a la vida"

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Hasta mayo del 2028, cuando están previstas las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña, falta mucho tiempo y, siendo tan volátil y cambiante la política en nuestro país, toda prospectiva es puramente especulativa, pero ¿no es entretenido, e instructivo, especular?

Como es natural, ha sido muy comentado y analizado el sondeo de Ipsos para La Vanguardia, según el cual el partido separatista y xenófobo Aliança Catalana, pilotado por la señora Orriols, está ya empatado a intenciones de voto con el PSC.

Obtendrían cada uno de esos dos partidos 30 escaños. Esto es muy llamativo, desde luego, pero hay otros datos que resultan no menos significativos y que abren posibilidades de futuro inesperadas.

Por ejemplo el incesante hundimiento del PP y la pujanza de Vox. Téngase además en cuenta que es muy probable que en estos sondeos muchas personas que barajan la posibilidad de votar a Vox y a Aliança, o que ya han decidido hacerlo, se lo calla, porque no quieren exponerse a ser insultados por sus seres queridos. Es el “voto oculto”.

Ya iremos viendo si esas dinámicas se confirman con el paso de los meses y el inevitablemente aumento del malestar, el disgusto y la frustración (que resumen el espíritu de nuestro tiempo, como en otras épocas lo resumía la difusa esperanza, o la ilusión), o por el contrario se corrigen.

Por no hablar de los hechos, los acontecimientos inesperados, que, como explicó en memorable ocasión el primer ministro británico Harold McMillan, que gobernó el Reino Unido entre 1957 y 1963, pueden dar al traste con cualquier plan, cualquier proyecto, cualquier prospectiva. El lector probablemente ya conoce el dicho, pues aquí lo he contado alguna vez, pero lo repito ahora gustosamente: preguntado por un joven periodista sobre qué era lo que más podía desbaratar los planes de un gobierno, McMillan respondió: “Events, my dear boy, events”. (Los acontecimientos, querido muchacho, los acontecimientos).

En efecto, hablando ahora a nivel español, el “acontecimiento” veraniego de la irrupción de 80.000 o 100.000 marroquíes en la ciudad de Ceuta había hundido irremisiblemente al PSOE… pero el “acontecimiento” del desahucio de una anciana en Madrid, que además luego ha fallecido, puede ser que, oportunamente explotado, devuelva al Gobierno de Pedro Sánchez a la vida, y quizá incluso le permita mantener el poder.

Volviendo ahora a Cataluña: una cosa es estar empatados a escaños, y otra cosa poder gobernar. Recuérdese que Inés Arrimadas, encabezando la candidatura de Ciutadans el 21 de diciembre del 2017, se convirtió en la primera fuerza del Parlament. Un porcentaje superior de catalanes votaron entonces por los partidos democráticos, pero debido a las peculiaridades del sistema electoral en Cataluña (que dicta que el voto de un barcelonés valga menos que el de un gerundense), en escaños ganaron las fuerzas separatistas y en vez de Arrimadas fue Joaquim Torra el siguiente presidente de la Generalitat.

El caso es que la subida del partido de la señora Orriols parece imparable. Y más interesante (o más preocupante, depende del color del cristal con que se mire) es que, si algún día intenta la investidura, podría obtener apoyos a su candidatura, o por lo menos abstenciones, decisivas. Apoyos de los partidos separatistas (ERC y Junts), y abstenciones de Vox y del PP. Argumento para solicitar los primeros (los apoyos) es que llevará adelante otra intentona de ruptura patriótica, de desafío al Estado; y para solicitar las segundas, es que es derechista y combate la inmigración, lo cual también está en el código genético de VOX.

Con el incentivo, además, para las direcciones estatales de Vox y PP, de que Aliança ya ha anunciado repetidamente que no va a presentarse a las elecciones generales en España, ya que en la cosmovisión de la señora Orriols España es un país extranjero con el que ellos no quieren saber nada. El congreso les repugna. De manera que concederle un voto de confianza en Cataluña no sólo arrebataría el poder a los socialistas, sino que no convertiría a Aliança en adversario en las elecciones generales.

Para conseguir esos apoyos y abstenciones, eso sí, en las mesas de negociación con otras fuerzas, entre bambalinas, la señora Orriols debería mostrarse menos agresiva y virulenta, más conciliadora y pactista; lo cual quizá sea pedir peras al olmo, pues es precisamente su agresividad y virulencia –que tan bien se refleja en la delgadez de su rostro, esa delgadez con sugestiones de fanatismo o de iluminada– lo que, de acuerdo con ese mencionado espíritu irritado de los tiempos, está deparando a nuestra Juana de Arco tan halagüeñas perspectivas de seguir y seguir subiendo…