Al fondo: Varios migrantes permanecen este lunes acampados en la playa de El Trampolín de Ceuta Efe
Por la dignidad de todas: todas las mujeres con las mujeres de Ceuta
“A la manida pregunta de “¿dónde están las feministas?”, la respuesta es muy clara y, además, objetivamente demostrable: las feministas están con las mujeres y niñas de Ceuta"
Hace ya demasiado tiempo que las mujeres españolas venimos siendo usadas, políticamente prostituidas y exhibidas sólo para mayor gloria de los que se dicen muy mucho feministas, que nos gobiernan y que tienen de feministas lo que yo tengo de monja ursulina. Y ya está bien.
Allá por 2017, cuando la cuarta ola del feminismo empezó a levantar la cabeza y a tomar las calles para poner pie en pared contra lo que era un camino directo a la regularización de la prostitución como “trabajo sexual”, a la legalización de los “vientres de alquiler” como mercadeo de carne de niño, y cuando la violencia machista no tenía freno ni preocupación alguna, la clase política decidió crear el Caballo de Troya del feminismo, disfrazado de políticas como Irene Montero, Carmen Calvo, Ada Colau, o colaboracionistas comunicadoras como Cristina Fallarás y un sinfín de artistas que lo único que dan es pereza; en definitiva, todo aquel universo de personajes anodinos que pretendían dejar de serlo a través de chupar de lo público.
Con base principalmente en Podemos y los partidos independentistas catalanes y vascos, todas estas arpías se dedicaron a boicotear el movimiento feminista político desde dentro. Muy bien financiadas y muy bien estructuradas, contando con la candidez de muchas mujeres que, con cero experiencia política, vieron en estas medradoras una esperanza de no sé muy bien el qué. Muchas las apoyaron y algunas aún las apoyan.
El caso es que, desde ese momento, el feminismo ha sido usado y desgastado para asuntos que nada tienen que ver con los derechos de las mujeres, y se utiliza para defender causas que son directamente antagónicas a la lucha histórica de las mujeres y para instaurar nuevas realidades jurídicas que directamente socavan nuestros derechos más básicos, como la ley del 'sí es sí' o la ley trans.
Y todo esto se ha hecho desde gobiernos compuestos por partidos cuyos más altos miembros han resultado ser presuntos acosadores abusadores como Errejón, o puteros más que declarados como Ábalos o el Tito Berni (del que ya nadie se acuerda). Nótese que esto de la prostitución es una constante desde 2017 en la institucionalidad de España. Cierro paréntesis.
Aprovechando el silencio vergonzoso de muchas de las mujeres “en el poder” (es lo que ellas creen, pero de poder, cero) del Partido Socialista, las mujeres de Podemos y sus adláteres (Comuns, Sumar, CUP y demás indecencias políticas) han querido vincular el feminismo a las causas más ridículas y a las figuras más esperpénticas —por ejemplo, Barbie Gaza en la Flotilla—, en un ataque y derribo constante contra la existencia y la reputación del único movimiento político que sobrevive fuera del establishment, porque se trata de una cuestión de nuestra propia supervivencia como mujeres.
Ahora, con lo que está ocurriendo en Ceuta, los niveles de ensañamiento y de empeño en arrastrarnos a las mujeres por el barro, a la vista de toda la opinión pública, ya son insoportables.
A la manida pregunta de “¿dónde están las feministas?”, la respuesta es muy clara y, además, objetivamente demostrable: las feministas están con las mujeres y niñas de Ceuta, y también con las niñas que han llegado a Ceuta huyendo de aquello que llevamos años denunciando en la más absoluta soledad: el patriarcado islámico que la gran mayoría de hombres está dejando que se instale en nuestro país con una sonrisa y una mano en la cintura.
Sí, todos los políticos, unos por interés electoral y otros por estupidez supina, están dando manga ancha a la aniquilación de la cultura y las leyes y derechos europeos en favor de un movimiento político que es el islam, cuyo objetivo natural es sustituir nuestro modo de vida e imponer el suyo.
Si no fuera porque es una tragedia, me daría la risa cada vez que veo muy preocupados por las agresiones sexuales en Ceuta a los mismos que luego van con el discurso de las “denuncias falsas”. Es curioso porque los señores y señoras de plató y escaño de izquierda ahora dicen que en Ceuta las denuncias falsas son las de las 17 violaciones a niñas.
Se pueden ir todos a tomar viento. No les necesitamos a ninguno. Exactamente igual que el pasado 18 de agosto, cuando sólo las feministas se fueron a protestar contra el régimen de Marruecos y a apoyar a las ceutíes frente a los consulados del vecino. Ahí es donde están las feministas.
Pero, así como no necesitamos a ningún político, las mujeres sí necesitamos al resto de las mujeres, al menos a aquellas que sean lo suficientemente autónomas para ver aún la realidad y no hayan entregado su instinto de supervivencia a cualquier “macho alfa” caciquil de algún partido político en descomposición.
Es una oportunidad para todas de resarcir todo el daño que nos han hecho como movimiento político y como personas comprometidas. Es una necesidad para la dignidad de todas que todas las mujeres estemos apoyando a las mujeres y las niñas ceutíes, que no hace falta que nadie nos explique que, dentro de la invasión sufrida, ellas además sufren las consecuencias de ser para los ocupantes menos aún que una bestia de carga. Nosotras estamos con las mujeres de Ceuta.
Y, por cierto, también con las chicas que vienen huyendo de lo mismo que no queremos para nuestras vecinas. Es muy odioso ver llegar a niñas adolescentes sin velo y que aquí siempre sean atendidas por otras mujeres con el hiyab bien encasquetado en la cabeza. Ya basta de blanquear lo imblanqueable.
Por eso, yo personalmente invito a todas a señalar a las que, con su silencio infame o su discurso buenista, nos ponen en vergüenza a todas las mujeres, y a decirles bien claro que las mujeres en general y las feministas en particular estamos con las mujeres de Ceuta. Deben saber que, antes de que se pusiera de moda aquello de que sólo el pueblo salva al pueblo, nosotras ya practicábamos muy bien el sólo las mujeres salvarán a las mujeres.