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José Antonio Bueno opina sobre energía nuclear

José Antonio Bueno opina sobre energía nuclear CSN

Pensamiento

Rectificar es de sabios...

"Las centrales nucleares pueden aportar inercia, y por tanto estabilidad, al sistema y no emiten CO2"

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... pero es de necios tener que hacerlo a diario. Son palabras del presidente González pronunciadas en 2010 y que cobran todo su valor en nuestros días. Esta vez la rectificación tiene todo el sentido del mundo. Cancelar de manera acelerada el programa nuclear español por razones meramente ideológicas no era una buena decisión, darse más tiempo sí lo es.

Toda Europa está comprometida con la reducción de emisiones de CO2 y España ni puede ni debe quedarse atrás. De hecho, somos uno de los países con mayor parque renovable fuera de los países nórdicos que nadan en la abundancia energética limpia, fundamentalmente gracias a la exuberancia de su energía hidráulica.

Este año se han logrado encadenar, por primera vez, cuatro meses seguidos con producción renovable por encima del 60% del consumo total. Se suceden los récords de producción eólica y solar, pasando del 80% de cobertura en varios momentos a lo largo del año. Y eso es muy bueno. Pero todo ha de hacerse con medida y planificación.

El mix energético español está muy avanzado en la adopción de energía renovable, superando en más de diez puntos la media europea y vamos muy por delante de Italia, Francia o Reino Unido. El caso alemán es muy peculiar pues combina centrales de carbón con un enorme parque fotovoltaico, y eso que allí hay muchas menos horas de sol que en España, que complementa con energía eólica.

Aunque no se han publicado las causas oficiales del apagón de abril de 2025, todo apunta a que cuando el sistema usa mucha energía fotovoltaica es más frágil, por las posibles variaciones producidas por la meteorología y, sobre todo, porque son necesarios sistemas de almacenamiento y compensación para ajustar picos de desnivel entre oferta y demanda.

De vez en cuando el gestor de la red obliga a los grandes consumidores a desengancharse para evitar otro gran apagón. Ha ocurrido varias veces este año, y seguirá ocurriendo. Y, también, hace entrar a los ciclos combinados, y esos sí contaminan pues queman gas, cuando la red tiende a desestabilizarse. Porque el sistema sigue en vigilancia ahora hay más consumo de gas, y por tanto más emisiones.

El sistema eléctrico español, como todos, se concibió con generación alejada de los puntos de consumo en grandes centrales de todo tipo. Ahora tenemos generación dentro de las ciudades, las placas solares, y en lugares que nunca se habían previsto, los “huertos” solares y los molinos de viento. La red tiene que hacer inversiones para adaptarse a este cambio, tanto por el cambio de puntos de generación como porque la inercia de la producción es menor y, sobre todo, las centrales fotovoltaicas no son capaces de autoestabilizar el sistema, como hacen las térmicas de todo tipo y condición, incluidas las nucleares, y las hidráulicas.

Las centrales nucleares pueden aportar inercia, y por tanto estabilidad, al sistema y no emiten CO2. Además, la energía que importamos de Francia, cerca del 5% del total consumido, es, en su mayor parte, de origen nuclear, por lo que no podemos mirar hacia otro lado. Es verdad que tienen mala prensa, pero son de las más eficientes y no generan emisiones a la atmósfera. Presentan el riesgo de accidente, siempre existente, y el problema de la gestión de residuos, pero desde luego no contribuyen al calentamiento global, primer objetivo de la transición energética. Para reducir las emisiones de CO2 debería servir cualquier tecnología.

Además de invertir en la red hemos de ser conscientes de que la energía debería producirse cerca del punto de consumo para reducir pérdidas. En Cataluña se da la paradoja de no querer nucleares, a pesar de contar con dos de ellas que son la fuente de riqueza para las poblaciones de su alrededor y de ser la comunidad autónoma que más energía nuclear consume (55% frente a la media del 18% en España), pero tampoco se facilita el desarrollo de renovables. Si el mix de renovables de la media española es del 62%, en Cataluña supera por poco el 20%. Somos un gran ejemplo de decir mucho y hacer poco.

Y somos una comunidad autónoma que necesita “importar” de otras comunidades, especialmente de Aragón que está arrasando en localizaciones de industrias electro intensivas, como los centros de datos. La foto de hoy es el resultado de necesitar para gobernar a partidos que creen vivir en la arcadia de la izquierda utópica. El creciente retraso de Cataluña se debe, en gran medida, a primar la ideología de partidos minoritarios sobre las decisiones técnicas.

Europa está rompiendo sus tabús con la energía nuclear, entre otras cosas porque si no la usa tendrá que recurrir a centrales contaminantes, llegando al extremo de Alemania que sigue usando, y mucho, centrales térmicas de carbón dado que había confiado casi todo su suministro de gas a Rusia. A comienzo de los 2000 el 50% de la producción eléctrica en Alemania se realizaba en centrales térmicas de carbón, ahora “solo” es algo superior al 20%. Para seguir bajando necesitan romper con el tabú nuclear, algo que está haciendo. Y si no lo hacen, volverán a quemar carbón.

Europa ha decidido que la energía eléctrica tiene que ser la principal energía para reducir las emisiones de CO2 y que debemos ser autosuficientes energéticamente, fantástico. Pero lo que no podemos hacer es suicidar no solo nuestro confort sino también nuestro desarrollo económico por un dogmatismo excesivo. Para llegar a un futuro renovable, posible, hay que invertir, y no poco.

El aplazamiento del cierre de la central de Almaraz tiene que servir para mejorar la estabilidad de la red ante un elevado porcentaje de energía fotovoltaica. Si ahora no se invierte en almacenamiento y estabilización de red, el resto de nucleares seguirán aplazando su cierre porque son absolutamente imprescindibles, salvo que queramos vivir los apagones de Cuba, claro, algo que a algunos, en teoría, no les parece desagradar. Las tesis del decrecimiento soportadas por algunos se pueden hacer realidad si no se invierte lo suficiente en la modernización de la red eléctrica.