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Alberto Gimeno con una foto de fondo de Rodrigo Hernández

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Pensamiento

El gran golpe en la mandíbula

"Los números cantan y las sensaciones también. Y aunque en la actualidad muchos guarismos siguen favoreciendo a la Puerta del Sol, el golpe de efecto que puede suponer el fichaje de Rodri por el FC Barcelona es un bofetón tan mayúsculo como en su día fue el mazazo del fichaje de Luis Figo por el Real Madrid del entonces candidato a la presidencia del Real Madrid, Florentino Pérez"

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En la eterna lucha Madrid-Barcelona, la capital catalana puede haber hallado el modo de devolverle a su sempiterna rival la catarata de sinsabores acumulados en los últimos años.

La realidad es que en el siglo XXI Madrid no ha hecho más que distanciarse de Barcelona, especialmente desde los años en los que Cataluña coqueteó y se embarcó en la aventura independentista, provinciana y perdedora.

Los números cantan y las sensaciones también. Y aunque en la actualidad muchos guarismos siguen favoreciendo a la Puerta del Sol, el golpe de efecto que puede suponer el fichaje de Rodri por el FC Barcelona es un bofetón tan mayúsculo como en su día fue el mazazo del fichaje de Luis Figo por el Real Madrid del entonces candidato a la presidencia del Real Madrid, Florentino Pérez.

La vida está llena de casualidades. El dirigente madridista alcanzó la gloria ejecutando un hurto perfecto y un fichaje puede suponer su tumba definitiva. El presidente blanco, ejemplo del potentado que todo lo puede en su ciudad y más allá de ella, acaba de renovar su posición al frente del club blanco en las urnas pero su afición no le va a perdonar la pérdida de un fichaje perfecto.

Rodri, si nada se tuerce, será azulgrana en breve, era la pieza soñada para completar la media del Madrid. No se trata solo de un gran jugador. Es español -ya se sabe que en cuestiones de españolidad el Real Madrid flojea- soñaba con fichar por el Madrid y todo era cuestión de que Florentino Pérez se decidiera.

Como ustedes ya saben, el club blanco no anduvo decidido y el proyecto del Barça ha acabado por convencer al todavía jugador del Manchester City.

Sin ánimo de banalizar -el fútbol no deja de ser un divertimento aunque muchos consideramos que el mito del Liverpool, Bill Shankly, tenía razón cuando dijo aquello de que el fútbol no es asunto de vida o muerte, es algo mucho más importante- es la primera vez en muchos años que una institución barcelonesa puede golpear en la mandíbula madrileña con nitidez.

A veces, la política de gestos nos señala el camino y el de la capital catalana quizás sea el de luchar contra sus fantasmas y apuntar siempre a lo más alto.

Es cierto que en materia económica sufre los efectos de ese periodo negro que le dejó cojeando sin poder competir con su gran rival, pero en la vida todo es reversible. Al menos para que la autoestima sea el primer estímulo que estimule a los ciudadanos.

El fichaje de Rodri, como ejemplo. ¿Se imaginan ustedes lo que sería esa situación al revés? Les aseguro que, si se concreta el pase definitivo del jugador madrileño al Barça, el mejor jugador del Mundial según la FIFA, la vida de muchos madrileños, con Florentino Pérez a la cabeza, no será fácil.

Palomitas, señores.