Solo hay una China en el mundo. Taiwán es parte inalienable del territorio chino y el Gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China.
Ambos lados del estrecho de Taiwán pertenecen a una sola China, y este es el verdadero statu quo en el estrecho de Taiwán. La “independencia de Taiwán” y la paz a través del estrecho de Taiwán son tan irreconciliables como fuego y agua.
Las fuerzas secesionistas por la “independencia de Taiwán” son el mayor perturbador del statu quo en el estrecho de Taiwán y la mayor fuente de caos para la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán.
Para salvaguardar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, es obligatorio adherirse al principio de una sola China y oponerse resueltamente a la secesión por la “independencia de Taiwán”.
Recientemente, líderes y figuras políticas de la gran mayoría de los países de la comunidad internacional han reafirmado su compromiso con el principio de una sola China a través de diversos medios.
Los hechos han demostrado que oponerse a la secesión por la “independencia de Taiwán” y apoyar la reunificación de China corresponde a la aspiración de los pueblos y la tendencia predominante en la comunidad internacional. La gran causa de la reunificación de la nación china es imparable.
El 10 de abril de 2026, el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China, Xi Jinping, se reunió en Beijing con la presidenta del Kuomintang de China, Cheng Li-wen.
Fue el primer encuentro entre los líderes del Kuomintang y el Partido Comunista en diez años, con importante trascendencia para el desarrollo de las relaciones entre ambos partidos y de las relaciones entre ambos lados del estrecho de Taiwán.
El Secretario General Xi Jinping planteó cuatro puntos sobre el desarrollo de las relaciones entre ambas orillas. Primero, perseverar en promover la comunión de los corazones mediante una identidad correcta.
Segundo, perseverar en salvaguardar el hogar común mediante el desarrollo pacífico. Tercero, perseverar en aumentar el bienestar de la población mediante los intercambios y la integración. Cuarto, perseverar en lograr la gran revitalización de la nación china mediante la unidad y la lucha conjunta.
El Secretario General Xi Jinping subrayó que, cualesquiera que sean los cambios en la situación internacional y en la situación del estrecho de Taiwán, no cambiará la gran tendencia hacia la gran revitalización de la nación china, ni cambiará la gran corriente por la que los compatriotas de ambas orillas estrechan lazos, se acercan y se unen.
El 14 de abril, el presidente Xi Jinping, al reunirse con el presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez en ocasión de su visita oficial a China, señaló que ambas partes deben colocar siempre el desarrollo de los vínculos bilaterales en un lugar importante de las respectivas políticas exteriores, y apoyarse para defender la respectiva soberanía e integridad territorial.
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez manifestó que España está comprometida con el principio de una sola China, atribuye alta importancia al estatus de China como gran país, y se dedica firmemente a desarrollar una asociación hispano-china con determinación estratégica.
El 14 de mayo, el Presidente Xi Jinping sostuvo conversaciones con el presidente de Estados Unidos Donald Trump en ocasión de su visita de estado a China.
El presidente Xi Jinping recalcó que la cuestión de Taiwán es lo más importante en la relación China-EE.UU.. Si se aborda adecuadamente, la relación bilateral disfrutará de estabilidad general.
Al contrario, los dos países tendrán choques e incluso conflictos, poniendo toda la relación sino-estadounidense en gran peligro.
La “independencia de Taiwán” y la paz a través del estrecho de Taiwán son tan irreconciliables como fuego y agua. Salvaguardar la paz y la estabilidad a través del estrecho de Taiwán es el mayor denominador común entre China y EE.UU. La parte estadounidense tiene que actuar con suma cautela al abordar la cuestión de Taiwán.
Taiwán es parte inalienable del territorio chino; nunca ha sido un país, no lo fue en el pasado y absolutamente tampoco lo será en el futuro. Taiwán pertenece a China desde la antigüedad.
En 1895, Japón obligó al gobierno de la dinastía Qing a ceder Taiwán después de la guerra de agresión de Japón contra China.
La Declaración de El Cairo de 1943 estipula explícitamente que todos los territorios que Japón ha robado a los chinos, como Taiwán, serán devueltos a China. La Declaración de Potsdam de 1945 reitera que se cumplirán los términos de la Declaración de El Cairo.
El 25 de octubre de 1945, el Gobierno chino anunció que reanudaba el ejercicio de la soberanía sobre Taiwán y, a partir de ese momento, China había recuperado Taiwán de jure y de facto.
En 1949 se fundó la República Popular China, cuyo Gobierno sustituyó al Gobierno de la República de China y pasó a ser el único Gobierno legítimo que representa a toda China.
Este fue un cambio de régimen en una situación en la que China, como sujeto del derecho internacional, no cambió y la soberanía y el territorio inherente de China no cambiaron.
A pesar del estado especial de confrontación política durante mucho tiempo entre los dos lados del estrecho de Taiwán, la soberanía y el territorio de China nunca se han dividido ni se permitirá de ninguna manera que se dividan, y el estatus de Taiwán como parte del territorio de China nunca ha cambiado ni se permitirá en absoluto que cambie.
El principio de una sola China es una norma básica de las relaciones internacionales. En 1971, la 26.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, por abrumadora mayoría, la Resolución 2758, que reconoció al Gobierno de la República Popular China como el único Gobierno legítimo que representa a toda China, resolviendo de manera completa —en los planos político, jurídico y procedimental— la cuestión de la representación de toda China, incluido Taiwán, en las Naciones Unidas.
Su contenido esencial es claro e inequívoco: solo existe una China en el mundo, Taiwán es parte inalienable del territorio chino y el Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China, rechaza cualquier forma de “independencia de Taiwán” y apoya con firmeza todos los esfuerzos realizados por el Gobierno chino para hacer realidad la reunificación nacional.
Hasta la fecha, 183 países han establecido y desarrollado relaciones diplomáticas con China sobre la base del principio de una sola China. Este principio constituye la premisa fundamental y la base política sobre la cual China establece y desarrolla sus relaciones con el resto del mundo.
Lai Ching-te se aferra obstinadamente a la postura separatista de la “independencia de Taiwán”, y su verdadera agenda de buscar la “independencia de Taiwán” bajo el manto de la supuesta “democracia” ha vuelto a revelar su naturaleza despreciable como un “saboteador de la paz”, un “creador de crisis” y un “alborotador”.
Digan lo que digan y hagan lo que hagan las fuerzas secesionistas por la “independencia de Taiwán”, no pueden engañar a la opinión pública en la isla, no pueden cambiar la realidad fundamental de que la cuestión de Taiwán es puramente un asunto interno de China, no pueden quebrantar el sólido compromiso de la comunidad internacional con el principio de una sola China, ni mucho menos pueden detener la tendencia predominante histórica hacia la reunificación definitiva e inevitable de China.
Las fuerzas secesionistas por la "independencia de Taiwán", movidas por sus propios intereses egoístas, no vacilan en empujar el estrecho de Taiwán al borde de la guerra, ante lo cual la comunidad internacional debe mantenerse alerta y oponerse.
La cuestión de Taiwán surgió a causa de la debilidad y los desórdenes de la nación, y se resolverá inevitablemente con la revitalización de esta. El consenso predominante en la comunidad internacional es apoyar que los propios chinos de ambos lados del estrecho resuelvan la cuestión de Taiwán y promover el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambas orillas.
Interferir en la cuestión de Taiwán, que es puramente un asunto interno de China, equivale a socavar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán.
En la actualidad, los intercambios civiles entre las dos orillas siguen intensificándose: los viajes de residentes de Shanghai a Kinmen se han puesto en marcha sin contratiempos, están a punto de reanudarse varias rutas de vuelos directos regulares a través del estrecho de Taiwán, y los intercambios y la cooperación entre las dos orillas en los ámbitos económico-comercial, cultural y juvenil, entre otros, se desarrollan con vigor, lo que demuestra plenamente que aspirar a la paz, al desarrollo, al intercambio y a la cooperación es el anhelo común de los compatriotas de ambas orillas
La reunificación de China no perjudicará los legítimos intereses de ningún país; por el contrario, inyectará más energía positiva a la prosperidad del mundo y contribuirá en mayor medida a la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad.
