Jordi Mercader y la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras
Junts ya persigue nuevas promesas
"Es difícil de aventurar con qué programa intentarán frenar los sucesores de Puigdemont el temido 'sorpasso' de Aliança Catalana. Habrá que estar atentos a la locuaz Míriam Nogueras"
Junts no es Convergència, pero se le parece un poco, por eso mantiene fidelidad a algunos de los principios fundamentales dictados por Jordi Pujol.
Así, sigue vigente la equiparación entre PSOE y PP, en términos de estrategia nacionalista. Socialistas y populares son lo mismo para el independentismo de derechas, un rebaño de políticos enemigos al que ordeñar. Lo único que hace variar su actitud respecto de ellos son las circunstancias del poder que atesoran en cada momento.
Esta perspectiva es tan evidente que ni el PSOE ni el PP se llaman a engaño. Los dos partidos autoproclamados de Estado afinan su condescendencia para con estos adversarios del Estado en cuanto ven cerca el día que los van a necesitar para alcanzar la mayoría en el Congreso.
La fórmula viene funcionando a satisfacción de las partes desde que Miquel Roca se la aplicó a UCD, en el siglo pasado. No hay, pues, motivo de escándalo ante el interés de la portavoz de Junts en Madrid por acelerar unas elecciones que ella calcula le permitirán abrir negociaciones con Núñez Feijóo para inaugurar un nuevo período de “avances históricos” para Cataluña. El líder del PP ya se ha puesto en situación y cualquier día elogiará el procés de 2017 como un ejercicio democrático ejemplar.
El cortejo entre PP y Junts empezó hace semanas. Sin embargo, la condición de “amnistiados pendientes de confirmación” de Puigdemont y Turull complica y ralentiza la ceremonia del flirteo.
Junts es, desde hace muchos meses, un partido en stand-by que confía en las ocurrencias de su portavoz en el Congreso para poder ocupar su cuota de minutaje en los Telediarios de aquí y de allí.
En este escenario, Míriam Nogueras, a quien algunos analistas madrileños atisban como sucesora de Jordi Turull en cuanto el actual secretario general de Junts pase a la reserva patriótica junto con Carles Puigdemont, le ha pedido a Pedro Sánchez que se vaya a casa, pero sin convocar elecciones.
De esta manera, Junts se ahorraría el trámite de votar con PP y Vox una eventual moción de censura que ni Feijóo quiere pero, sobre todo, eliminaría al obstinado líder del PSOE de la carrera electoral. Quién sabe si Sánchez, al que Junts da por amortizado como fuente de promesas (algunas incumplidas), puede resistir hasta la campaña de 2027 y dar la campanada.
La portavoz de Junts justifica su petición en que la continuidad de Sánchez en la presidencia del Gobierno hace crecer las expectativas electorales de la extrema derecha por su protagonismo central en la inestabilidad política del país. Dicho así, por parte del independentismo de derechas que impide a Sánchez gobernar desde hace meses, tiene su miga.
La extrema derecha crece por muchas razones en el conjunto de España y, en especial, en Cataluña, de la mano de Aliança Catalana. Ningún partido democrático está aprobando la asignatura de cómo combatir la extrema derecha, aunque todos aseguran esforzarse al máximo. El grado de responsabilidad, por descontado, no es el mismo para todos ellos.
El caso del partido de Sílvia Orriols tiene su propia explicación, según los analistas demoscópicos. El fracaso del procés impulsado por Junts y ERC ha dejado un poso de frustración y pérdida de confianza en los votantes de los partidos del independentismo oficial que actúa de acelerante de las expectativas electorales del partido nacido en Ripoll.
El más perjudicado por las proyecciones electorales de la extrema derecha independentista es Junts, aunque todos los partidos se dejarán algunas plumas en el próximo Parlament, salvo error garrafal de los sondeos. Eso ayudaría a entender la especial sensibilidad de Nogueras en esta cuestión.
El futuro post-Puigdemont de Junts, con este nombre o con el que sea, requerirá de este espacio electoral de la derecha soberanista un posicionamiento identificable respecto de Aliança Catalana. Es difícil aventurar con qué programa intentarán frenar los sucesores del expresidente de la Generalitat el temido sorpasso de Orriols. Habrá que estar atentos a la locuaz Nogueras.