Pásate al MODO AHORRO
Josep Maria Cortés y una imagen de ministros del Gobierno recibiendo al Papa León XIV

Josep Maria Cortés y una imagen de ministros del Gobierno recibiendo al Papa León XIV Europa Press / Fotomontaje CG

Pensamiento

El salario de bronce

"Los miembros del Congreso y el Senado no recogen el guante de León XIV cuando, en el mismo hemiciclo, les dice 'entiéndanse'. Salen descompuestos y se recomponen al mentir como bellacos delante de los micrófonos"

Publicada

La obsesión de lo auténtico atañe a la política, donde manda el duendecillo que dice “no vale lo dicho, si yo no lo autorizo”. Les ha pasado a todos. A Míriam Nogueras, la primera; ella se dirige a León XIV en inglés para pedirle que hable catalán al llegar a Barcelona.

Junts no se ocupa jamás de la gestión y, ahora, mucho menos, cuando los enseñantes están frente a las endebles soluciones de Salvador Illa y su consejera de Educación, Esther Niubó, la señora “manos vacías”.

La política institucional no quiere saber que las aulas hierven de calor y que los maestros tienen salarios de bronce, como en la época de Ferdinand de Lasalle y David Ricardo. Aquí, en Valencia y en Madrid.

Llevamos siglos sin revisar las aulas; todo se agosta menos los aviones que utilizan sus señorías (populismo facilón). A la teatralidad de nuestros representantes se le une ahora la parsimonia celestial de Roma, envidiable desde el punto de vista escénico, pero nula en las cosas de comer. La huelga de profes se detiene ante la comitiva.

Francis Prevost desautoriza a los nacionalismos divisorios y denuncia la lastimosa prioridad nacional del mundo ultra, que se nos come por los pies.

Ambas cosas, la nación y la xenofobia son incompatibles con los derechos humanos y el orden internacional, ahora canibalizado por Trump.

Acostumbrados a la familiaridad del caucus partidista, los miembros del Congreso y el Senado no recogen el guante de León XIV cuando, en el mismo hemiciclo, les dice “entiéndanse”. Salen descompuestos y se recomponen al mentir como bellacos delante de los micrófonos, como si el líder espiritual de Occidente no les hubiese dicho a la cara que los inmigrantes son nuestros hermanos. La política ignora el tafetán usado del recolector.

Debajo de las cámaras legislativas duerme el duendecillo que envía sus sentencias a un destinatario anónimo, convencido de que no se puede decir en palabras lo que no existe.

El catalanismo duro critica al Govern por no haber desplegado su capacidad diplomática ante el Vaticano para hacer que el Papa use el catalán. Acusa al obispo Juan José Omella por no haber hecho una defensa clara del catalán.

Vamos a ver: es muy tosca la ignorancia y más en un país bilingüe. La ignorancia se debe a los fanatismos y la difusión del odio contra la diversidad, aunque empuñe el bastón de mando de Moisés convertido en serpiente.

“Las leyes de la Naturaleza salen de la costumbre” (Montaigne) y la derecha no acostumbra, como se está viendo en Madrid, ciudad levítica, una Vetusta de M-30 y rascacielos, capaz de ensombrecer la verdad con legiones de evangelistas.

En fin, la enseñanza no funciona, aunque Niubó de por terminada la negociación, la Valencia de Carmen Ortí se haga la sorda y Ayuso blanda un rosario debajo de sedas vaporosas. ¿Dónde está Doña Perfecta? El salario de bronce de los enseñantes se eterniza.