Manuel Gómez Acosta
El futuro de las infraestructuras: cohesión territorial, sostenibilidad y eficiencia
"El ferrocarril, tanto para viajeros como para mercancías, está llamado a desempeñar un papel cada vez más relevante, complementado por redes de transporte público urbano e interurbano integradas y eficientes"
Las infraestructuras han sido históricamente uno de los principales instrumentos para vertebrar el territorio, impulsar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.
En un contexto marcado por la transición ecológica, la digitalización y las nuevas necesidades de movilidad, el debate ya no debe centrarse únicamente en construir más infraestructuras, sino en gestionarlas de forma más eficiente, garantizando que las inversiones generen el máximo valor social, económico y ambiental.
Uno de los grandes retos del futuro es seguir avanzando en la articulación del territorio.
Las infraestructuras de transporte, energía y comunicaciones desempeñan un papel fundamental para reducir desigualdades territoriales, facilitar el acceso a oportunidades económicas y reforzar la cohesión social, y esto implica mejorar la conectividad entre los grandes núcleos urbanos, pero también garantizar que las ciudades medianas y las zonas rurales dispongan de conexiones adecuadas que favorezcan un desarrollo equilibrado.
La conexión eficiente entre las principales áreas metropolitanas sigue siendo una prioridad estratégica.
La concentración de actividad económica, empleo y población en grandes corredores exige infraestructuras capaces de absorber una demanda creciente de movilidad de forma sostenible.
En este contexto, el ferrocarril, tanto para viajeros como para mercancías, está llamado a desempeñar un papel cada vez más relevante, complementado por redes de transporte público urbano e interurbano integradas y eficientes.
El desarrollo de nuevas infraestructuras debe realizarse bajo criterios rigurosos de rentabilidad social y sostenibilidad.
Las inversiones públicas deben priorizar aquellas actuaciones que generen mayores beneficios para la sociedad, considerando no solo los retornos económicos directos, sino también la reducción de emisiones, la mejora de la seguridad, la accesibilidad, la resiliencia frente al cambio climático y la cohesión territorial.
Los fondos europeos constituyen una oportunidad extraordinaria para acelerar esta transformación.
Instrumentos como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia están permitiendo financiar proyectos orientados a la descarbonización, la digitalización y la modernización de las infraestructuras existentes, y estas ayudas deben servir también para impulsar reformas que mejoren la eficiencia de la planificación y gestión de las inversiones públicas.
A corto plazo, uno de los principales objetivos debe ser optimizar las infraestructuras ya existentes.
En muchos casos, los mayores beneficios para los usuarios pueden obtenerse mediante actuaciones de mejora operativa, digitalización de procesos, incremento de capacidad y gestión inteligente de la demanda, sin necesidad de acometer grandes obras de ampliación.
En este sentido, el mantenimiento adquiere una relevancia central. Las infraestructuras representan un patrimonio público de enorme valor económico cuya conservación debe convertirse en una prioridad.
Una adecuada política de mantenimiento resulta más rentable desde el punto de vista económico y social, ya que evita el deterioro prematuro de los activos, reduce costes futuros de rehabilitación y garantiza niveles adecuados de seguridad y fiabilidad.
Asimismo, resulta imprescindible reforzar los mecanismos de evaluación de nuevas inversiones. Antes de iniciar cualquier proyecto, deben analizarse rigurosamente su viabilidad económica, financiera, social y ambiental.
La transparencia en la toma de decisiones, la comparación entre alternativas y la evaluación posterior de resultados permitirán optimizar el uso de los recursos públicos y fortalecer la confianza ciudadana.
Sin embargo, los importantes avances realizados en la construcción de grandes infraestructuras han venido acompañados de ciertos desequilibrios.
La priorización de grandes corredores y redes de alta capacidad ha ido en ocasiones en detrimento de las redes de proximidad, especialmente del ferrocarril convencional y de los servicios de cercanías.
El caso de Rodalies de Catalunya es especialmente significativo, al presentar déficits históricos de inversión, problemas recurrentes de fiabilidad y necesidades urgentes de modernización y mantenimiento.
Además, muchas infraestructuras concebidas bajo una lógica de conexión entre grandes ciudades no siempre responden plenamente a las necesidades de movilidad cotidiana de la población, especialmente en áreas metropolitanas donde se concentra la mayor parte de los desplazamientos diarios.
Esta situación ha generado diferencias en la calidad del servicio entre territorios y pone de manifiesto la necesidad de reforzar las redes convencionales y de proximidad.
Para mejorar el funcionamiento de las Cercanías ferroviarias en Cataluña será necesario invertir en la modernización de las infraestructuras, reforzar el mantenimiento preventivo y avanzar en la digitalización de la gestión operativa.
También resulta fundamental disponer de material rodante suficiente y de reserva para minimizar incidencias, así como utilizar indicadores de rendimiento que permitan monitorizar la puntualidad, la regularidad y la calidad del servicio.
Desde el punto de vista económico, conviene impulsar políticas tarifarias atractivas y estables, con abonos recurrentes bonificados, descuentos por fidelización e integración tarifaria completa con el resto del transporte público.
Un servicio más fiable, competitivo y orientado al usuario permitirá incrementar la demanda, mejorar la rentabilidad económica y social del sistema y contribuir a una movilidad más sostenible.
La prioridad ya no debe ser únicamente construir nuevas redes, sino maximizar el valor de las existentes, garantizar su conservación y orientar las inversiones hacia proyectos que contribuyan a la competitividad, la cohesión territorial y la transición ecológica.